La obra de Rosa Barba (Agrigento, 1972) integra colecciones como las del MoMA de Nueva York, el Tate Modern de Londres, el Centro Pompidou de París, etc. (Foto: Alessandro Currarino)
La obra de Rosa Barba (Agrigento, 1972) integra colecciones como las del MoMA de Nueva York, el Tate Modern de Londres, el Centro Pompidou de París, etc. (Foto: Alessandro Currarino)
/ ALESSANDRO CURRARINO
Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Rosa Barba trabaja siempre con celuloide, pero no lo hace plegada a las tendencias retro o ‘vintage’ actuales. Su acercamiento al material fílmico dista de ser nostálgico: es más bien práctico, necesario para sus fines experimentales, el soporte idóneo para darles forma a sus inquietudes artísticas y filosóficas. Por eso, cuando se lo proponemos, no acepta tomarse fotos posando con las cintas de 35 mm y 16 mm que utiliza para su instalación. “Es fetichista”, dice. La artista italiana ha llegado a Lima para presentar la muestra “Evocando un espacio más allá del cine”, organizada por el MALI y Proyecto AMIL, bajo la curaduría de José-Carlos Mariátegui.

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