Así quedó la obra de la artista Romina Chuls luego que desconocidos retiraran de la escultura la intervención plástica de la artista.
Así quedó la obra de la artista Romina Chuls luego que desconocidos retiraran de la escultura la intervención plástica de la artista.
Enrique Planas

Se hacen llamar “Patriotas”, un grupo que sube a la red videos que registran sus misiones en “defensa de la moral”. En la imagen, un hombre no identificado da cuenta de la exposición “Clandestinas”, presentada por Romina Chuls en la Galería Fórum en Miraflores. El visitante se muestra sumamente ofendido al ver una intervención realizada sobre la figura de una virgen de porcelana, cuya intención es reflexionar sobre el aborto en el país: “Miren esto de aquí, esta imagen es un delito contra nuestro derecho constitucional a la libertad de culto. No sé cómo la municipalidad de Miraflores ha podido apañar semejante ofensa a la comunidad cristiana”, señala. Luego, con contradictoria lógica y dudoso conocimiento legal, el visitante añade: “Están en su derecho de hacer el arte que quieran, pero esto es inadmisible. Meterse con la fe de otras personas es un delito”.

Instalación de Chuls reflexiona desde la plástica sobre la criminalización del aborto.
Instalación de Chuls reflexiona desde la plástica sobre la criminalización del aborto.

Luego, el visitante procede a destruir la obra de Chuls, dejando solo una escultura desnuda en su pedestal. “¡En un acto de justicia, hemos limpiado la imagen de la virgen para que no vuelvan a ofender su imagen nunca más!", exclama satisfecho el vándalo. El hecho ocurrió el sábado 1 de febrero, a las 5 pm, poco antes de la clausura de la muestra luego de tres semanas expuesta al público

La galería denuncia

Graciela “China” Mulanovich, directora de Fórum, señala que una pareja acompañaba al responsable del acto vandálico. “La verdad es que nunca nos ha pasado esto, y no sabíamos qué hacer. Esta es una propiedad privada de acceso público, nadie tiene derecho de romper ninguna obra por el simple hecho de que no le guste”, exclama la galerista con preocupación. Los responsables no se llevaron nada, solo dejaron en el suelo los restos de la obra atacada.

Más de un año de trabajo en técnicas de tejidos prehispánicos le tomó a la artista para desplegar su instalación.
Más de un año de trabajo en técnicas de tejidos prehispánicos le tomó a la artista para desplegar su instalación.

Luego de este atentado la galería recibió amenazas telefónicas. Mulanovich señala que Gonzalo Iwasaki, Gerente de Cultura de la Municipalidad de Miraflores, la llamó para manifestarle su apoyo. En estos momentos, la galerista estudiaba con su abogado qué acciones legales tomar. “Es algo espantoso, la verdad. Nadie tiene derecho a destruir lo que expone una galería, en un espacio privado. Estamos viendo qué acción tomar”, afirmó Mulanovich, quien respalda el trabajo de su artista representada en su primera muestra individual.

Hacemos una invocación al respeto y la tolerancia con las ideas que no compartimos. Romina Chuls es una valiosa artista plástica y su propuesta en sí misma invoca a una reflexión sobre la realidad de muchas peruanas. La galería no necesariamente comparte sus ideas pero respeta y apoya su libertad de expresión”, señaló la galería en un comunicado oficial que circula en redes.

Una artista contra la misoginia

Terminada la muestra, la artista plástica Romina Chuls procedió a desmontarla el lunes por la mañana. Fueron amigos cercanos los que la pusieron en aviso de las redes sociales en que circula el video que reivindica el vandalismo hacia su obra. “Se trata de un grupo de hombres que se presentan como justicieros de la moral”, afirma la artista.

“Estoy considerando presentar una denuncia policial contra ellos para que quede como registro. No confío mucho en cómo responderá la policía en este caso, pero lo haré para que quede un precedente. Es muy preocupante que existan grupos como este. Más que fanáticos religiosos, se trata de absoluta misoginia”, alerta Chuls.

En “Clandestinas”, la artista desplegó una serie de instalaciones en la galería en las que reflexiona sobre la ilegalidad del aborto y la tensión emocional que sufren muchas mujeres obligadas a llevar un embarazo no deseado. Quienes han criticado la muestra en las redes y quienes llegaron a destruir la pieza en la galería intentaron mostrarla como algo sensacionalista. Sin embargo, la muestra es un proyecto muy íntimo, que genera empatía “con miles de mujeres criminalizadas por un código civil que pena el aborto”.

Romina Chuls expuso en la galería Fórum su primera individual.
Romina Chuls expuso en la galería Fórum su primera individual.

“La muestra empezaba con dos instalaciones de gran formato, que realicé durante poco más de un año, con las que buscaba reflexionar sobre este estado emocional de las mujeres que deben llevar un embarazo no deseado, enfocándome en todas las mujeres que abortan en la ilegalidad, arriesgándose a morir”, dice Chuls. Sus instalaciones conducían luego a una camilla sobre la que descansaban palitos de tejer de cerámica, perturbador elemento que nos habla del tejido de la muestra pero también de los instrumentos utilizados informalmente para estas operaciones ilegales. La muestra finalizaba en la imagen intervenida de la virgen, en la que tejidos de apariencia prehispánica simbolizan restos orgánicos.

“Provengo de una familia católica, y creo que la virgen nos pertenece a todos. Hablamos de una imagen importantísima en la construcción de las mujeres en América Latina, que se nos ofrece tradicionalmente como la imagen de la pureza, de la madre sacrificada”, dice la artista, quien intervino la imagen para identificarla con el deseo de muchas otras mujeres que no quieren ser madres.

Natalia Iguiñiz: “No es un caso aislado”

Para la reconocida artista visual Natalia Iguiñiz, acciones vandálicas como estas son el germen del fascismo. “El reto que nos pone la democracia es el de ser tolerantes: Podemos usar diferentes canales legales para mostrar nuestras diferencias o reclamos frente a determinadas situaciones. Pero si alguien se siente vulnerado por una obra artística, y para resolverlo vulnera la pieza misma, entonces estamos en la ley de la selva. Así, el remolino de violencia se hace inacabable”, señala.

"El ojo que llora", obra de la desaparecida escultora Lika Multa, es una obra que ha recibido ataques en diferentes ocasiones. (Fidel Carrillo/Perú21)
"El ojo que llora", obra de la desaparecida escultora Lika Multa, es una obra que ha recibido ataques en diferentes ocasiones. (Fidel Carrillo/Perú21)

En efecto, como señala Iguiñiz, estar en una sociedad democrática implica buscar los canales simbólicos, legales y sociales para mostrar nuestras diferencias. “Pero el camino nunca puede ser ni la censura ni el vandalismo”.

Para la artista lo sucedido en Fórum se trata de “un acto salvaje”, que debe ser denunciado. “Esto viola la libertad de expresión y la libertad de creación. Lo que no saben los responsables es que lo único que logran con estas acciones es que mucha más gente se interese por ver la obra del artista. En mi caso, cada vez que me han censurado, lo único que consiguieron fue que más gente vea mi obras. Es un efecto boomerang”, añade.

Por su parte, Romina Chuls afirma que esta agresión a su obra no la amilana, pues todas aquellas obras significaron para ella una manera de sanar emocionalmente. En este momento, la curiosidad de la artista la ha llevado a investigar en las prácticas abortivas durante el periodo prehispánico.

Otros casos de censura y vandalismo

El ataque a la obra de Romina Chuls en la Galería Fórum se suma a una serie de censuras y acciones vandálicas de obras de artistas, especialmente mujeres, que han reflexionado sobre la religión, el cuerpo femenino o la memoria social. Es el caso, por ejemplo, de “El ojo que llora” de la desaparecida escultora Lika Mutal en el Campo de Marte (el último ataque se realizó en 2018), la exposición “Así sea” de la escultora Cristina Planas, censurada en 2012 por la sala Luis Miro Quesada Garland de Miraflores o “Perra Habla”, radical intervención en el espacio público de Natalia Iguiñiz en 1999. “Lamentablemente todavía vivimos en una sociedad donde no se entiende que nuestro Estado es laico y que si bien tenemos el derecho a profesar nuestras creencias, también tenemos el deber de convivir con personas distintas, que pueden ser críticas de nuestros valores”, concluye Iguíñiz.

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