Sergio es contratado para trabajar como un agente encubierto en una misión dentro de un geriátrico de Chile. (Foto: Difusión)
Sergio es contratado para trabajar como un agente encubierto en una misión dentro de un geriátrico de Chile. (Foto: Difusión)
Sebastián Pimentel

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Corrección: Este artículo se publicó el 27 de febrero de 2021. Se actualizó tras el anuncio de nominados a los Oscar 2021.

Hace poco estrenada en , y con ya una importante trayectoria por festivales de prestigio —que ha culminado con una preselección para los Oscar—, “”, de la cineasta chilena Maite Alberdi, es sin duda uno de los mejores documentales latinoamericanos de los últimos años. Una categoría, la del documental, que lejos de ser clara y distinta, suele borrar, sobre todo en las últimas décadas, sus límites con la ficción.

De hecho, el filme inicia como una ficción de detectives. Rómulo Aitken, un detective privado, está haciendo una serie de entrevistas a ancianos de más de ochenta años que quieran trabajar como espías. El objetivo es infiltrar al elegido en una residencia para personas de avanzada edad, de modo que se pueda observar el funcionamiento del lugar, ya que la clienta del detective quiere comprobar que su madre es atendida adecuadamente.

Todo en el inicio de la película resulta entre jocoso y absurdo, entre natural y artificial, entre irónico y lúdico. La música “de suspenso”, que imita la de las antiguas películas de detectives; la misma actuación algo impostada y autoconsciente de Aitke; o el hecho de que veamos las cámaras que filman cómo se hace un casting para seleccionar al anciano-espía, descubren, para el espectador, el extraño montaje de una ficción.

Por eso también es que algunos hablan de un “falso documental”. El punto de partida está más cerca del artificio de una historia de misterio, que de una observación realista. Lo que sí llama la atención es Sergio, el anciano contratado para la misión. Sergio parece desconocer que su labor de infiltrado será, en realidad, usada por la directora del filme para objetivos que desconoce. Será una excusa para otras revelaciones.

Y en efecto, pronto nos damos cuenta de que debe haber habido un acuerdo entre la casa de reposo y la realizadora Alberdi, de modo que se permita filmar por todo el recinto. Los ancianos reconocen las cámaras y hablan de que se está filmando una película. Aquí hay una apuesta por la ambigüedad; por un lado, Alberdi es ‘voyeur’ que ausculta vidas privadas; por otro lado, su cámara está descubierta por los mismos ancianos auscultados.

No obstante, las cámaras, poco a poco, pasan a ser parte del mobiliario, y comienzan a ser invisibles. Los artificios se diluyen, como por arte de magia. El documental gana la partida a la ficción. Y Sergio, el “agente topo”, lejos de ser el médium para observar sin ser observado, se convierte en el centro de atención tanto de la directora, como de los ancianos, y sobre todo ancianas, del recinto.

Esta es la historia de una inversión de roles, una inversión de la naturaleza misma del filme. El amago de película de Hollywood se rinde a un registro antropológico, uno que revela una comunidad que nadie quiere ver: la de abuelos abandonados por sus familiares; personas olvidadas que luchan por comunicarse, que pierden su memoria y habilidades cognitivas; pero, sobre todo, personas que no quieren dejar de vivir, de querer, de amar.

Alberdi filma sin morbo. Prefiere el apunte cómico entremezclado con el dramático. Sabe estar con sus personajes, y encontrar miradas extraviadas, canciones rimadas de otra época, así como el paulatino involucramiento emocional de un espía que, mediante las cartas que escribe a su jefe, reflexiona sobre sus ganas de ayudar a sus nuevas amigas. Entre episodios dolorosos y alegres, relumbrones de sol en medio del follaje verde: una misteriosa vida naciente que sabe dar resplandores a la vejez. “El agente topo” no es cursi. Es un ejemplo de empatía fílmica, de crítica social, y de observación poética.

Ficha Técnica

Título original: El agente topo

Género: Documental

País y año: Chile / Holanda / España / Alemania / EEUU, 2020

Director: Maite Alberdi

Actores: Petronila Abarca, Rómulo Aitken, Sergio Chamy

Nominación al Oscar 2021: Mejor documental largo

Calificación: ★★★★

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