"The Sound of Metal" está disponible para streaming en Amazon Prime. (Difusión)
"The Sound of Metal" está disponible para streaming en Amazon Prime. (Difusión)
Sebastián Pimentel

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más

Uno de los estrenos más interesantes –vía Amazon Prime– de las últimas semanas ha sido el de Darius Marder. Producida por su amigo y colaborador Derek Cianfrance –director de “Blue Valentine” (2010), para quien Marder escribió el guion de “The Place Beyond The Pines” (2012)–, “El sonido del metal” arraiga en los estilos del llamado cine independiente norteamericano, algo esperable por la afinidad de Marder con Cianfrance.

Si hay algo que comunica este filme con la célebre “Blue Valentine”, es la indigencia, cierta vulnerabilidad extrema de jóvenes que se chocan contra la realidad y sus propios sentimientos. Aquí el protagonista es Ruben (Riz Ahmed), apasionado baterista que junto con Lou (Olivia Cooke), su novia que canta y toca la guitarra, dan conciertos pequeños, pero con una entrega total, mientras recorren el país en una casa rodante.

PARA SUSCRIPTORES: Renzo Garibaldi habla en exclusiva sobre el tema Donoso: “En redes condenamos sin pruebas”

Lo que desatará el drama de esta historia es la sordera que tendrá que padecer Ruben. Al inicio tenebrosa como un extraño anuncio. Luego, permanente y paralizante hasta el terror. Ahmed –un actor a quien ya conocíamos por la formidable miniserie de HBO “The Night Of”–, hace una interpretación consagratoria; compone su personaje desde la vehemencia y el pánico interior, desde la contención y el castigo asimilado.

Y, quizá, esa contención del sufrimiento, de la desesperación, hace que nosotros, espectadores, nos sintamos tan abrumados y electrizados. El Ruben del filme, no obstante, tampoco está idealizado. Lleno de violencia y resentimiento, entra en estado de negación, subestima a los que padecen sordera como él, y reta al destino en su indeclinable obsesión, que es la de recuperar tanto su audición como a su chica, Lou.

La mirada sobre los personajes es compleja, y se hace desde un estilo directo y despojado propio del cine independiente nacido en los años noventa, de filmación casi documental y poco maquillaje, fotografía de fuentes naturales y seguimiento con cámara en mano a los actores. Y cuando digo que es un abordaje complejo, me refiero a que sabe evitar el paternalismo, la conmiseración, pero también el fácil romanticismo.

A pesar de que tenía todos los ingredientes para serlo, esta tampoco es una cinta de superación ni de autoayuda. Es más bien cruel y rigurosa, hecha de continuos accidentes, fracasos y derrotas. En ese sentido, Ruben es una mezcla de voluntad férrea, pero también de ingenuidad torpe, y es esa combinación –trágica– de rasgos de carácter, la que lo hace desperdiciar oportunidades que no puede ver.



Riz Ahmed hace una interpretación consagratoria

¿Escuchar o ver? Si bien el diseño de sonido del filme permite experimentar la impotencia de no poder oír, no se ha dicho que esa impotencia se convierte en otra: la de no poder ver y comprender lo que le tienen que comunicar los compañeros de la comunidad de sordos en la que Ruben vive por un tiempo. Con el objetivo de hacerse una cirugía costosa con la que recuperar la audición, Ruben deja de ver lo que hay alrededor.

Pero Marder muestra, no sermonea, y la subida o disminución del sonido da más de una revelación. Entre los múltiples descubrimientos perturbadores, está el de la inmensa brecha de clases entre la pareja protagónica. El silencio forzoso devela un abismo social que parecía no haber cuando Ruben y Lou eran una banda de rock itinerante. Así, un destino trágico se posa en el romance, más que en la existencia; pero es un destino que siempre abre dimensiones impensadas. “El sonido del metal” termina siendo una película que va mucho más allá de los clichés intimistas y voluntaristas de Hollywood.

LA FICHA:

Título original: “Sound of Metal”.

Género: drama.

País y año: EE.UU., 2019.

Director: Darius Marder.

Actores: Riz Ahmed, Olivia Cooke, Paul Raci, Mathieu Almaric.

Calificación: ★★★★.