Portada de "El amor es un perro que ruge desde los abismos", de JJ Maldonado. Foto: Emecé.
Portada de "El amor es un perro que ruge desde los abismos", de JJ Maldonado. Foto: Emecé.
José Carlos Yrigoyen

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Tras dos libros de cuentos (“Los Buguis”, 2015 y “Quien golpea primero golpea dos veces”, 2019), J.J. Maldonado, uno de los representantes más llamativos de la última camada de narradores peruanos, da el salto a la novela con una ficción de dramático y bukowskiano título: “El amor es un perro que ruge desde los abismos”. Una novela de aprendizaje que bebe de Salinger, que alterna con los angelitos empantanados de Andrés Caicedo, que recoge algunos toques del Conejo de Updike, pero sobre todo se nutre de esa materia posmoderna, oscura y estridente de los mangas, los animes, la pornografía en línea y todas las cavernas sórdidas que el ciberespacio brinda a quien desee enfangarse en sus propios secretos e inconfesables parafilias.

Porque a eso se dirige esta novela: desentrañar la podredumbre humana de un mundo infernal que Maldonado sitúa en los bloques vecinales de un barrio del Callao, a través de la mirada de Diosito, un pandillero fracasado cuya misión es ganar el suficiente dinero para costear la manutención del hijo que supuestamente ha concebido con Romana, una arrabalera sin corazón que lo engaña y manipula a placer. A estos dos personajes se agrega una galería de seres marginales o anormales como Krosty o Matute, compinches de Diosito, o el salvaje Pachón y su hijastro, el patético Gordo Arnao. En la búsqueda de trabajo, Diosito consigue un puesto de dibujante en una clandestina empresa de hentai pirata que esconde un submundo violento y criminal. Es bajo este esquema que Maldonado desarrolla su viaje hacia el exceso, su legislación de un microcosmos donde la depravación virulenta sirve de carta magna.

En tal exploración, no cabe duda, localizamos aspectos valiosos. Desde su libro anterior, es patente el interés de Maldonado por la creación de planos de realidad artificiales, sustentados en las referencias de la cultura popular -explícitas y tácitas- que los alimentan y modelan. Por momentos estas construcciones persuaden al lector, quien acepta suspender su incredulidad para imbuirse en unas afueras de Lima que más recuerdan un fundamentalista paraje rural norteamericano, como ocurre en uno de sus cuentos. En ciertas oportunidades el lenguaje utilizado, divergente de las situaciones entabladas, contribuye a acentuar esa sensación de irrealidad que infunde a los textos atmósferas extrañas y escenas de atractivo abigarramiento psicológico. Pero en otras ocasiones, Maldonado abusa de estos recursos y cae en la impostación y en la ilustración epidérmica, en un efectismo de dibujo animado. Debemos reconocer que en este nuevo libro el autor se ha moderado mucho al respecto, aunque algunos capítulos tienden a una peligrosa superficialidad, especialmente a la hora de los diálogos.

El extremo tratamiento de la sexualidad es uno de los puntos de interés. A diferencia de la aplastante mayoría de escritores peruanos jóvenes -y no tan jóvenes- Maldonado se niega a plegarse al coro del coito normativo o a la elipsis pudorosa. Aquí hay personajes cuya denigración erótica recuerda a la de algunos de Arguedas, como Harold, Romana y especialmente el Gordo Arnao, todo un gag en sí mismo, masturbador y exhibicionista, que termina pagando por sus vicios del modo más brutal concebible. En estos casos ocurre lo que ya hemos anotado: cuando esta visión sexual es acompañada de otros factores -el humor, por ejemplo-, resulta convincente; cuando se apoya en su sola monstruosidad, se limita a un monótono catálogo de horrores.

En la contratapa se afirma que esta novela es “un bildungsroman vanguardista”. Podríamos decir que a ratos es verdad: tramos como los de Diosito elaborando una versión triple X de Evangelion o cuando merodea por las calles de ese Callao de ribetes postapocalípticos nos mueven a reconocer una mirada personal, hasta cierto punto novedosa y audaz entre nosotros. Lo contrario acontece en secciones de una gratuidad y predictibilidad que más bien nos retrotraen al malditismo sucio de los noventa -Loriga, Ellis, Mañas-, lo que a estas alturas es pretender perderse en el horizonte cabalgando un caballo muerto. Maldonado tiene el mérito de ser un autor que ha elegido el camino difícil. Le falta elidirse de la tendencia por querer sacudir al lector a toda costa y preocuparse por levantar, alrededor de sus selectos materiales, una sensibilidad particular, matizada, integral. Ese será el paso que, con seguridad, marcará un antes y un después en su trayectoria.

La ficha

Autor: J.J. Maldonado

Título: “El amor es un perro que ruge desde los abismos”

Editorial: Emecé

Año: 2021

Páginas: 240 pp.

Relación con el autor: conocidos

Valoración: ★★★☆☆

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