Portada de "Notas en un pasaporte", publicado este año. (Crédito: Editorial Peisa)
Portada de "Notas en un pasaporte", publicado este año. (Crédito: Editorial Peisa)
José Carlos Yrigoyen

Lo dijo el chileno Enrique Lihn: “Mis viajes que no son imaginarios/ tardíos sí/ no me desarraigaron del eriazo remoto y presuntuoso”, y lo secunda Félix Terrones (Lima, 1980) en “Notas en un pasaporte”, su último de cuentos. El tema que aquí predomina es el del viaje –propio o ajeno– y sus consecuencias: el inevitable encaramiento con uno mismo planteado en una realidad donde la incomunicación y la soledad no deponen su asedio; la sombra de la patria turbulenta que parecía haberse dejado atrás, pero de pronto exige confrontar el pasado y sus cuentas pendientes.

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Este no es un asunto nuevo para Terrones. Lo había explorado con atendibles hallazgos en su mejor novela hasta la fecha, “Ríos de ceniza” (2015), historia de las desventuras privadas de un joven peruano que se traslada a Francia para cumplir sus ambiciones literarias. Era una ficción satisfactoria, aunque evidenciaba los rasgos de un narrador conservador, fuertemente atado a la impronta de autores como Bryce o Ribeyro. Tales influencias producían que por ciertos tramos el relato no se elevara más allá del esfuerzo epigonal.

Siete años después, “Notas en un pasaporte” nos devuelve a un Terrones bastante más maduro, con una prosa más despojada y liberada –en la mayoría de ocasiones– de los lastres del aprendizaje admirativo. Ha trabajado un conjunto de relatos óptimamente cohesionados: dicha concepción unitaria estriba en leitmotivs cuyas variaciones ofrecen diversas perspectivas para su abordaje. Uno de esos temas habituales es la orfandad, como sucede en “Leyendas patrias” y en “Todos vuelven”: hijos que retornan al Perú debido a la muerte de un padre que, en ambos casos, asume una doble condición trágica: la del rol paterno fallido y ser representante de la frustración nacional que los impelió a marcharse lejos. La interrogante sobre el significado profundo de aquellos fallecimientos embarca a los personajes en una serie de ‘flashbacks’ y reflexiones que son cristalizados y ensamblados con oficio.

“Dos mil monedas” funciona como retrato inverso de las historias mencionadas: esta vez se afronta la pérdida del hijo, enlazada a una anécdota tragicómica que envuelve a un migrante en París; en el final conciliador asoma un matiz indulgente raro en un volumen donde el sino de sus criaturas suele tener el sello de lo implacable. Por ejemplo, en “Castillos de humo” el vástago recién llegado debe armar un simulacro de emergencia para no decepcionar a su familia, aunque eso no le evita una secuencia de humillaciones que ni siquiera la conclusión aclaratoria torna más leve. Igual ocurre en “Jabalíes en el bosque”, que atiende otra cuestión reiterada en Terrones: la inmigración ilegal, representada como un infierno de incertidumbre y desesperación. La factura técnica del cuento dosifica bien los datos que acercan con destreza los destinos paralelos que lo componen.

Menos interesantes son otros textos algo predecibles y demasiado tributarios de Ribeyro y Bryce, como “Valientes muchachos”, relato funcional sobre el fracaso literario y el presuntamente consagratorio viaje a París que se agota en sus mismos tópicos. O “La Tierra prometida”, donde se juega con las posibilidades del disparate ocasionado por una cena entre dos francesas y un peruano, envuelta en impresiones, suposiciones y visiones, con irregulares frutos. Pese a estos reparos, “Notas en un pasaporte” anuncia la madurez de Terrones, que debería consolidarse en sus próximas entregas.

La Ficha
"Notas en un pasaporte"

Autor: Félix Terrones

Editorial: Peisa

Año: 2022

Páginas: 117

Relación con el autor: conocidos. 

Valoración: 3.5 estrellas de 5 posibles. 

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