ENRIQUE PLANAS

El recital que Juan Diego Flórez presentará esta noche en el Gran Teatro Nacional lleva un cartel que dice: “Localidades agotadas”. Pero este año el tenor peruano anunció una nueva cita limeña en noviembre para presentar en el Festival de Ópera Alejandro Granda su debut internacional en el “Romeo y Julieta”, de Charles Gounod. Con ello, demuestra que no hay nada mejor que el hogar para aumentar su repertorio, como ya lo había hecho en “Rigoletto” y “Guillermo Tell” en otras ediciones del festival dedicado al divo chalaco. En entrevista con El Comercio, Juan Diego anuncia otros proyectos con su fundación Sinfonía por el Perú y comenta su reciente participación en la “La Cenerentola”, la ópera de Rossini con la que cerró la temporada del Metropolitan.

De pronto, Sinfonía por el Perú se ha convertido también en una posibilidad profesional para jóvenes músicos. ¿Hay un proyecto para que se convierta  en una escuela profesional?
Sinfonía por el Perú es un proyecto social, no busca crear músicos, eso es claro. Pero a los que quieran dedicarse a la música les daremos la oportunidad de poder hacerlo. Por ejemplo, tenemos ya la orquesta infantil que se presenta mañana [hoy] por primera vez. Estos niños se merecen una instrucción más personalizada. Ellos serán la primera promoción de Sinfonía por el Perú y formarán parte del equipo de instructores que sembrarán nuevas orquestas. Es una cadena. Estos niños, mediante una educación personalizada, podrían audicionar en orquestas europeas. Entrar, por ejemplo, a la Orquesta Filarmónica de Viena. ¿Por qué no?

¿Como ves el caso de un cantante lírico como Dempsey Rivera, un ejemplo de talento surgido en las más difíciles condiciones?
A Dempsey lo he tenido conmigo por algunos meses en Europa, y ya entró en un conservatorio en Viena. Yo lo que quiero hacer es fundar una escuela en el Perú, una escuela superior de ejecución orquestal y ópera, y una escuela de canto en Viena. Y hacer un intercambio entre ambas. Una academia de canto es necesaria en todas partes. Somos socios con la Filarmónica de Viena y con ella mantenemos vasos comunicantes. Y tenemos un ‘partner’ de excepción, que es la Academia Filarmónica de Medellín. Además, desde el inicio hemos trabajado con el Conservatorio Nacional, una institución tan importante en el Perú. Creo que todas estas instituciones podemos beneficiarnos si trabajamos juntas. Es un poco lo que falta en el Perú: la cultura de la diversificación.

Acabas de presentar “La Cenerentola” en el Met de Nueva York. Tuviste que cancelar tus primeras funciones por enfermedad. ¿Qué sucedió?
Como todo el mundo, me enfermé. Y tuve que cancelar esas funciones. Ahora me encuentro muy bien. Pude llegar a las últimas funciones.

¿Cómo siente un tenor la frustración de cancelar?
Muy grande. Es, sobre todo, un problema que le creas al teatro. En el Metropolitan la gente compra las entradas porque tú estás cantando, y mucha gente las devolvía o las quería cambiar por las últimas tres funciones en las que yo participaba. ¡Es un problema!

Sucedió lo que te pasó a ti en tus inicios: un tenor no tan conocido como el mexicano Javier Camarena te reemplazó y lo hizo muy bien. Un crítico de “The New York Times” insinuó incluso que la compañía podría prescindir de tus servicios...
Eso yo no lo leí.

¿Son cosas que pasan en el mundo de la ópera? ¿Que todos te aplaudan, pero si te enfermas pongan a un nuevo ídolo y los críticos enfoquen su atención en él?
Primero, Camarena tiene mi edad. ¡Y es mi amigo! Figúrate, si es mexicano. Ha sido mi ‘cover’ mucho tiempo, no es ningún primerizo. Lo mío fue diferente. Yo no era nadie, nunca había cantado, venía de Filadelfia y era mi primera presentación profesional, con 23 años. Pero sí: cuando alguien cancela, el teatro debe evitar que la gente devuelva sus boletos. Con esto no quiero quitarle nada a Camarena, que canta muy bien.

Recuerdo una conferencia tuya antes de un concierto en Santiago de Chile, cuando un fotógrafo te pidió si podías abrir los brazos en pose de divo. Tú respondiste: “Yo no abro los brazos”. Al final de tu presentación del Met, te diste el placer de abrir los brazos para recibir la ovación. ¿Fue tu forma de decir: “Estoy aquí, de vuelta”?
¡No! Yo abro los brazos muchas veces cuando me aplauden, no es la primera vez. No recuerdo haber dicho eso en Chile. Lo que me hace sentir incómodo, más por vergüenza, es cuando alguien me dice: “Ponte así, sonríe”. Muchas veces me piden, haz como si cantaras, abre la boca más [ríe]. ¿Abrir los brazos? ¿Por qué? Debo sentir algo para hacerlo.

En tu último disco, “L’Amour”, interpretas arias de la lírica francesa. A fin de año estrenarás “Romeo y Julieta”, de Gounod. ¿Para ti, lanzar un disco es mostrar tus actuales intereses?
Un poco mis intereses y mis posibilidades del momento. Me siento seguro y cómodo haciendo algunos roles que antes no me hubiera imaginado hacer, como “La favorita”, “Guillermo Tell”, “Werther” o “Romeo y Julieta”. Me siento cómodo cantándolos porque, además de la pasión que siento por la música francesa, ha habido un cambio vocal en los últimos tres años. Y eso se traduce en esta producción discográfica.

¿Cómo va el proyecto de disco de canciones italianas para el próximo año?
Eso nadie lo sabía, ¡se me escapó en la conferencia de prensa! [Ríe]. Será un disco dedicado a la canción italiana, y algunas napolitanas. ¡Fíjate que el napolitano no es fácil! Es otro idioma, no es ni siquiera un dialecto. Son canciones italianas a las que le pongo ajicito y huacatay. Le pongo lo mío. No será el típico disco. Será diferente, como me gusta hacerlos.

LA CONFERENCIA DE PRENSA
UN PRESIDENTE ORGULLOSO
“Estoy muy orgulloso de lograr tanto en tan poco tiempo”, señaló Flórez en la conferencia de prensa celebrada ayer, a propósito de la institución que preside. El tenor compartió su entusiasmo porque se presentará con la orquesta infantil de Sinfonía por el Perú, formada por los mejores elementos de los núcleos de Huánuco, Huancayo, Trujillo, Puno, Cusco, Cajamarca y Lima. Asimismo, presentó los trabajos del taller de lutería que la institución desarrolla en Cusco con el auspicio de Backus.

RECITAL DE DEMPSEY RIVERA
Ganador del Primer Premio del Concurso Nacional de Canto Lírico organizado por Radio Filarmonía, Dempsey C. Rivera, joven discípulo de Juan Diego Flórez, fue aceptado en el Prayner Konservatorium de Viena para seguir estudios de perfeccionamiento en canto. Por ello, mañana miércoles, a las 7:30 p.m., ofrecerá un concierto lírico con el que busca recaudar fondos para su estadía. La cita es en el Teatro Británico de Miraflores (calle Bellavista 527). Donación: 50 soles.

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: Gran Teatro Nacional.
Dirección: Av. Javier Prado Este, cuadra 24 s/n.
Día y hora: Hoy, 8 p.m.
Entradas: Desde 835 soles. Teleticket.