Por Alfonso Rivadeneyra García

Cada vez que un músico peruano entra a Viña del Mar como participante, empieza la incertidumbre; no se sabe cómo podría recibirlo el público o el jurado. Porque incluso aquellos que en su país podrían estar bien valorados, se enfrentan a demasiadas variables para estar cómodos. Pero así como también corren riesgo, podría ocurrir todo lo contrario. Eso lo descubrió una de las participantes peruanas el lunes último.

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