
Seamos sinceros. A la gran mayoría de personas les gusta hablar un poco sobre la vida de los demás, y aunque el cotilleo suele tener mala fama, un grupo de expertos asegura que puede ser bueno para la salud mental. Contarle algo a un amigo cercano o desahogarse con alguien de confianza puede ser más beneficioso de lo que pensamos.
El Dr. Charles Sweet, psiquiatra y asesor médico de Linear Health, explicó a Newsweek que este tipo de conversaciones, siempre que se hagan sin malicia, ayudan a fortalecer los lazos sociales. “Un poco de cháchara aquí y allá hace bien a una persona”, aseguró.
Alexandra Hoerr, terapeuta clínica licenciada, también respalda esta idea. Según ella, muchas veces el cotilleo funciona como una herramienta para cuidarnos entre nosotros, especialmente en temas sensibles.

“Veo esto mucho en el mundo de las citas, donde las mujeres hablan con otras mujeres sobre situaciones como una forma de mantenerse mutuamente seguras o informadas sobre situaciones potencialmente peligrosas o dañinas”, explicó.
Para Hoerr, este tipo de intercambio no es malintencionado, sino más bien una manera de advertir y proteger. Además, el estudio publicado en The Royal Society señala que compartir información genera confianza entre las personas, lo que ayuda a crear relaciones más sólidas y empáticas.
También sirve como una especie de desahogo emocional. “Ser escuchado y visto es un gran beneficio para la salud mental del cotilleo. Si algo te pesa mucho y eres capaz de decirlo en voz alta con gente que te escucha, eso va a reducir parte del estrés en tu cuerpo”, señaló Hoerr.


El Dr. Sweet agregó que, cuando comentamos algo con alguien cercano, estamos evaluando nuestras propias creencias y decisiones.
Aunque advierte que el cotilleo puede ser dañino si se usa para excluir, inventar cosas o herir a otros, concluye: “En su forma básica, es una parte fundamental de la comunicación. Cuando se utiliza de forma productiva, el cotilleo puede ayudarnos a aprender, a conectar y a protegernos".












