
Luego de la aprobación de un impuesto especial del 1 % a las remesas por parte del Congreso y el Senado de Estados Unidos, muchas familias latinas se preguntan cómo se verán afectados sus envíos de dinero al extranjero. Esta medida, que forma parte del plan fiscal impulsado por Donald Trump, entrará en vigor el 1 de enero de 2026 y aplicará solo a transferencias en efectivo, giros postales o cheques físicos.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ocho de cada diez migrantes latinoamericanos envían dinero a sus familias para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud. México es el mayor receptor de remesas de la región (40,5 %), y el 96 % de esos fondos provienen de Estados Unidos, por lo que el impacto podría ser significativo. Un análisis del Center for Global Development (CGD) estima que los envíos podrían caer un 1.6 %, lo que representaría más de $1,500 millones de dólares menos al año para México.

¿Cómo funciona el nuevo impuesto a las remesas en Estados Unidos?
El nuevo impuesto a las remesas en EE.UU. será del 1 % sobre el monto enviado, pero solo se aplicará a quienes realicen transferencias en efectivo, como giros postales, cheques de caja o envíos en sucursales físicas. Por ejemplo, si se mandan $100 en efectivo, el remitente pagará $101 más las comisiones del proveedor.
Sin embargo, quienes usen transferencias electrónicas, ya sea banco a banco o a través de servicios digitales como Félix Pago, estarán exentos del impuesto. Además, los ciudadanos y residentes legales con número de Seguro Social podrían recuperar el monto pagado mediante un crédito fiscal, siempre que utilicen un proveedor calificado que verifique su estatus ante el Departamento del Tesoro.
El economista Mario Campa advierte que las comisiones de las empresas de envío y los costos cambiarios podrían superar el valor del impuesto, lo que hace necesario comparar opciones antes de enviar dinero.
¿Cómo evitar pagar el 1 % al enviar dinero desde EE.UU.?
La forma más directa de evitar el impuesto a las remesas es realizar los envíos de forma electrónica, desde cuentas bancarias o mediante aplicaciones móviles certificadas. De acuerdo con el Banco de México (Banxico), el 99 % de las remesas que recibe el país ya se envían digitalmente, y solo el 0.9 % en efectivo, lo que sugiere que el impacto real podría ser limitado.
En caso de que solo sea posible enviar dinero en efectivo, hay alternativas. Una de ellas es la Tarjeta Paisano, un programa anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum a través de la Financiera para el Bienestar (Finabien). Esta tarjeta, que podrá tramitarse en consulados mexicanos en EE.UU., permitirá que el 1 % del impuesto sea reembolsado automáticamente al destinatario en México.
Otra posibilidad es recurrir a familiares o conocidos con ciudadanía estadounidense que puedan hacer los envíos electrónicos en su lugar o llevar el dinero en persona si cruzan con frecuencia la frontera.











