
Avelo Airlines, una aerolínea poco conocida con sede en Texas, enfrenta una fuerte reacción pública tras revelarse que firmó un contrato con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para realizar vuelos de deportación. Más de 30,000 personas han firmado una petición para boicotear la aerolínea, denunciando su colaboración con políticas migratorias que han resultado en la separación de familias y la deportación de personas protegidas por órdenes judiciales, como el caso del padre de familia Kilmar Abrego Garcia, expulsado ilegalmente a El Salvador.
La protesta se ha concentrado especialmente en Connecticut, donde Avelo tiene una base de operaciones y donde la organización New Haven Immigrants Coalition lanzó la petición que exige a la empresa cancelar su colaboración con ICE. Los vuelos de deportación, que parten desde el aeropuerto Phoenix-Mesa Gateway en Arizona, han sido descritos como parte de un sistema que perpetúa el sufrimiento de inmigrantes, incluidas mujeres detenidas en condiciones inhumanas.

¿Qué dice la aerolínea sobre su colaboración con ICE?
La aerolínea ha defendido su decisión argumentando que, como transportista con bandera estadounidense, su política es colaborar con el gobierno federal, independientemente del partido político en el poder. Según la portavoz Courtney Goff, Avelo también realizó vuelos para la administración de Joe Biden, lo que indica que la empresa considera estos contratos como parte de su deber institucional, no político. El fundador y CEO, Andrew Levy, reconoció que el tema es “sensible y complicado”, pero justificó la decisión como una vía para asegurar la estabilidad financiera y conservar más de 1,100 empleos.
Lo que hace especialmente polémica esta situación es que, a diferencia de otras deportaciones realizadas por agencias gubernamentales o compañías chárter, Avelo es una aerolínea comercial de bajo costo. Su participación en vuelos de deportación ha sido considerada inusual por expertos como Thomas Cartwright, de la organización Witness at the Border, quien advierte sobre los riesgos éticos de involucrar empresas privadas en procesos migratorios forzosos.

¿Puede Connecticut presionar a la aerolínea?
Los defensores de los inmigrantes en Connecticut ven una oportunidad de presionar a Avelo a través de incentivos fiscales que el estado le otorgó en 2023, específicamente una exención en el impuesto al combustible. Esta medida fue clave en el crecimiento de la aerolínea en el estado, donde ha expandido sus operaciones en un 77%. Legisladores estatales ya analizan propuestas para restringir contratos públicos a empresas que colaboren con ICE, una medida que podría afectar directamente a Avelo.
El representante estatal Steven Stafstrom ha criticado duramente a la aerolínea, señalando que los contribuyentes no deberían subvencionar a una compañía que luego utiliza esos mismos recursos para facilitar deportaciones. Avelo se encuentra así en el centro de una disputa donde la presión ciudadana, el activismo y el poder legislativo podrían obligarla a reconsiderar su postura. El desenlace de esta controversia marcará un precedente importante sobre el papel de empresas privadas en temas de derechos humanos y política migratoria.












