El alcohol mata a 3,3 millones de personas al año
El alcohol mata a 3,3 millones de personas al año

(AGENCIAS). La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que el alcohol mata cada año a 3,3 millones de personas, una cifra superior a las muertes por sida, tuberculosis y violencia juntas. Una de cada veinte personas fallecidas en el mundo muere por alguna de las más de 200 enfermedades vinculadas al alcohol. 

Según el informe, mientras en el 2012 el uso nocivo del alcohol mató a 3, 3 millones de personas, en el 2005 la cifra fue de 2,5 millones, por lo que la ONU lamenta la falta de acción de las autoridades y advierte que la tendencia es que seguirá aumentando. 

Un 5,9% de los fallecimientos en el mundo (7,6% en hombres y un 4% en mujeres) a causa de enfermedades infecciosas, accidentes de circulación, heridas, homicidios, enfermedades cardiovasculares o diabetes, entre otros, tienen alguna relación con el consumo de alcohol y la situación podría empeorar a medida que los países más poblados, como China y la India, mantengan el consumo. 

La OMS espera, por ejemplo, que el consumo anual aumente en China a 1,5 litros por persona antes de 2025.

Según el informe, en 2010, los mayores consumidores de alcohol fueron Rusia, los países de Europa del Este, Portugal, la mayoría de países de la Unión Europea, Canadá, Australia y Sudáfrica.

En 2012, el consumo mundial equivalía a 6,2 litros por persona de más de 15 años. El 25% de este consumo escapa al control de las autoridades, un porcentaje que se eleva en países donde el alcohol está mal visto por la sociedad, como en la zona oriental del Mediterráneo o el sureste de Asia. 

La mitad del consumo oficial de alcohol en el mundo se realiza en forma de licores, seguidos por la cerveza (34,8%) y el vino (8%).

Según la OMS, el 48% de la población mundial nunca ha probado el alcohol y la abstinencia es más frecuente entre las mujeres.

Asimismo, el 11,7% de los jóvenes entre 15 y 19 años tienen borracheras puntuales frente al 7,5% en la población mayor de 19 años. Esta tendencia se invierte, sin embargo, en los países del sureste de Asia.