DataEl mensaje enviado por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, a las víctimas del ataque contra un recinto sagrado en la ciudad iraní de Shiraz el último miércoles estuvo acompañado de un llamado a fortalecer la cooperación entre ambas naciones en su lucha contra el terrorismo.
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Un organismo especializado en rastrear las actividades terroristas, SITE Intelligence Group, informó que el Estado Islámico reconoció esa misma noche la autoría del ataque contra el mausoleo de Shah Cheragh, el santuario chií más venerado del sur de Irán.
Debido al ataque, 15 personas murieron y otras 40 resultaron heridas. Inicialmente se informó que había sido perpetrado por tres terroristas, pero luego una autoridad local señaló que “solo un terrorista estuvo implicado en el atentado”.
Desde Teherán, la presidencia iraní responsabilizó a los “enemigos del país” de “patrocinar y diseñar este crimen indiscriminado”, sin detallar de quienes se refería, reportó Europa Press.
El mensaje del presidente ruso llega en un momento en el que ambas naciones, que históricamente han mantenido una fluctuante relación, parecen estar más cerca que nunca impulsados por la guerra en Ucrania, las manifestaciones en las calles iraníes y ahora la amenaza del resurgimiento del grupo terrorista internacional.
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Asperezas históricas
En el pasado, las relaciones entre rusos e iraníes estuvieron marcadas por constantes enfrentamientos.
“Los iraníes desconfían mucho de Rusia, porque los rusos tienen un largo historial de intromisión en los asuntos de su país”, explicó a la BBC Hamidreza Azizi, experto en las relaciones entre Irán y Rusia del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad.
El experto asegura que durante los siglos XIX y XX, Irán sufrió de constantes intentos rusos de controlar su territorio e influir en su política y resalta, además, que la Revolución Islámica de 1979 tuvo como uno de sus objetivos hacer frente a la entonces Unión Soviética.
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Hacia tiempos más cercanos, ambos países han coincidido en la guerra civil de Siria, apoyando al dictador Bashar al Asad, aunque cada uno motivado por controlar zonas particulares o determinar el futuro del país en base a sus intereses.
Por otro lado, tanto Rusia como Irán son exportadores energéticos, por lo que mantienen una competencia en temas como la venta del gas producido en sus territorios.
El enemigo de mi enemigo
“Hace tiempo están muy cerca. Ambos son aliados del Gobierno Sirio y han intervenido en la guerra de ese país, Rusia desde el 2015 e Irán desde el comienzo, allá por el 2011. Además, recordemos que Moscú también participó de las negociaciones por el programa nuclear iraní. Como ambos han sido sancionados internacionalmente se han acercado y formado una buena relación”, comenta a El Comercio el analista internacional Francisco Belaunde Matossian.
En efecto, Rusia e Irán comparten una incómoda posición en el escenario internacional convirtiéndose en dos de los países más sancionados del mundo.
Y sería precisamente esta enemistad con Occidente la que podría acercarlos más que en cualquier otro momento.
En el 2007, Putin fue el primer líder ruso en visitar Teherán desde que Iósif Stalin lo hiciera en 1943, detalla la BBC. Adicionalmente, durante este año marcado por las sanciones internacionales en su contra, el líder del Kremlin solo viajó en cinco ocasiones al extranjero.
Todos estos viajes se realizaron a antiguas naciones soviéticas, exceptuando una que tuvo como destino Teherán en julio.
La Casa Blanca, por su parte, alertó el miércoles 26 que Rusia estaría asesorando al gobierno iraní para sofocar las históricas protestas callejeras que vienen ocurriendo desde hace más de 40 días en la república islámica por la muerte de la joven kurda Masha Amini.
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Teherán, por su parte, habría provisto de drones al Ejército Ruso que fueron utilizados para bombardear diferentes ciudades ucranianas en medio de su invasión, incluida Kiev.
Aunque Irán ha negado haber provisto de material bélico a Rusia para su campaña, Estados Unidos y Ucrania han denunciado de diferentes envíos de naves no tripuladas y el asesoramiento iraní para su uso en la guerra.
La ONU se encuentra investigando si efectivamente los rusos utilizaron este tipo de armamento durante su invasión.
“Putin estaría aprovechando el atentado (en Irán) para oficializar esta alianza. Rusia e Irán niegan haber usado drones en Ucrania, pero vemos que Putin ha cambiado su justificación de invadir a Ucrania, pasando de una supuesta ‘desnazificación’ a una lucha contra el terrorismo; es decir, tilda a los ucranianos de terroristas. Con un atentado terrorista en Irán, lo que dice es que están en el mismo bando y que pueden cooperar”, opina Belaunde Matossian.
Con la economía de ambos países dependiendo principalmente de la exportación de los hidrocarburos, y las numerosas sanciones internacionales en su contra, no es difícil prever que la cooperación ruso-iraní estaría enfocada en otros aspectos, como por ejemplo el de seguridad y defensa nacional.
“No se sabe muy bien hasta dónde podría llegar la cooperación. Pero se ha dicho que Irán podría venderle misiles a Rusia, además de los drones que ambos han negado. Esto podría ser un factor para que Teherán envíe a Moscú esos misiles”, señala el experto.
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

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