Un perro de la calle es recogido para darle refugio en Bangkok, Tailandia. (AFP).
Un perro de la calle es recogido para darle refugio en Bangkok, Tailandia. (AFP).
Redacción EC

El uso de carnes de orígenes extravagantes en las comidas es motivo de bromas y virales, pero la verdad es que según la , se sacrifican 30 millones de perros para el consumo humano. Y, ahora, el país que capta los titulares sobre el asunto es .

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El lunes, su presidente Moon Jae-in sostuvo que por su mente se cruza la posibilidad de prohibir que dicha carne sea para el consumo humano. Y eso, en un país aficionado a su sabor, puede ser polémico.

Hasta el 2018, las del Animal Welfare Institute daban cuenta que allí mataban a 2 millones de perros al año, “un total de 100.000 toneladas métricas de carne de perro”.

Y, en la actualidad, según , hay más de mil granjas de perros, unas menos que hace tres años.

Pero antes que Moon compartiera su idea de forma tajante, hubo un juez que legisló al respecto. En el 2018, este dictó que “matar perros para vender su carne y consumirla” era ilegal.

Por supuesto, no todos estuvieron de acuerdo.

Cerdos, vacas, pollos y patos, todos se crían para su consumo. ¿Por qué los perros no?”, se Cho Hwan-ro, vocero de una serie de granja de perros.

Y es que se trata de una comida bastante querida. “La mayoría de los que la consumen lo hacen mediante la ‘bosintang’, una sopa que aseguran revitaliza e incluso potencia la libido masculina”, explica.

Y agrega: “Los llamados ‘sambok’ [son] los tres días que se consideran los más calurosos del año y en los que la creencia popular aconseja comer esta sopa”.

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¿UNA TRADICIÓN QUE SE EXTINGUE?

La “” explica que, si bien ya “no es tan común como antes”, la costumbre de ingerir perro todavía se mantiene, sobre todo en los más longevos, por lo que puede “comprarse en mercados específicos” y algunos restaurantes.

Porque el dictamen que se dio en el 2018 solo apuntaba a no matar perros. Su ingesta no estaba en entredicho.

Con eso en mente, si el mandatario Moon ha decidido tomar esta lucha como estandarte, puede deberse a varias razones. Una de ellas es la necesidad de mejorar el “manejo de los animales abandonados” y elaborar un “registro obligatorio de perros”.

Anota la “” que, además, “varios aspirantes a la presidencia se han comprometido a prohibir el consumo de carne de perro”, una muestra de cómo el paradigma está cambiando entre los ciudadanos.

De hecho, esto explicaría porque el presidente Moon se apropió del tema desde el 2018, cuando tomó la imagen de su perro, , para hacer una campaña de adopción y en contra al consumo de su carne.

El estadounidense cita una encuesta de una organización activista, que sostiene que el 78% apoya la prohibición de “producción y venta de carne de perro y gato”, en tanto que un 49% está de acuerdo con ilegalizar el consumo.

Sin embargo, otra encuesta [...] reveló que la gente está dividida [...] aunque el 59% apoyaba las restricciones legales al sacrificio de perros para el consumo humano”.

¿POR QUÉ COMER PERRO?

Desde la actualidad puede sonar como una idea extravagante, pero en el mundo y por siglos, los humanos han utilizado la carne de perros para alimentarse.

Explica “” que esta conducta se ha “registrado históricamente en todos los continentes, pero casi siempre relacionado a momentos de hambruna”. En algunos lugares, anota el medio, esta carne es “considerada un manjar”.

Según el “”, en los murales de Goguryeo, “en la tumba Nº 3 de Anak” (del siglo II a.C. aproximadamente), aparecen perros sacrificados, lo que “sugiere que” desde esas épocas era comidos.

Sus bondades para la salud o para enfrentar ciertas estaciones –aunque no existe ciencia que las respalde- también es una de las razones para su consumo.

En Corea del Norte, por ejemplo, comer perro es una forma de enfriar el cuerpo. Pero no es solo una costumbre de allí, sino de “”.

” cuenta que, con el paso de los años, su consumo disminuye y dicha carne es “repudiada sobre todo entre los más jóvenes”, aunque “la costumbre está lejos de erradicarse”.

Sobre Corea del Sur, el anota que sus leyes “esquivan la polémica: la normativa sobre sacrificio y distribución de ganado no incluye al perro –con lo cual no está considerado como comida- y la ley de protección de los animales prohíbe sacrificarlos con métodos crueles”.

Pero siguen existiendo granjas comerciales donde se crían perros para suplir la aun existente demanda de carne”.

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