Este año, el mundo celebró , uno de los movimientos ambientales más grandes del mundo que busca generar conciencia sobre el compromiso de la humanidad con la naturaleza, en medio de la crisis por el coronavirus, que tiene a miles de personas confinadas en sus casas.

En más de 180 países, a las 20:30 locales, monumentos o edificios emblemáticos como la Opera de Sídney en Australia quedaron a oscuras. Ciudadanos, empresas y otras entidades apagaron las luces durante una hora.

A pesar de la crisis por el nuevo coronavirus, en algunos lugares del mundo no hubo asistencia de los movimientos ambientalistas; sin embargo, en Filipinas un grupo de personas expresaron su preocupación hacia todos los casos de COVID-19 que hay en el mundo.

El objetivo de esta iniciativa del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) es recordar que la energía consumida tiene un coste para el planeta e incitar a gobiernos y particulares a actuar en favor del clima. Las energías fósiles (carbón, gas, petróleo) utilizadas en la producción de electricidad son responsables de tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero, principal causa del calentamiento.

En 2015, 7,000 ciudades de 172 países apagaron algunos de sus edificios emblemáticos, como la torre Burj Khalifa en Dubái o el Puente de la Bahía de Sídney. En París, la Torre Eiffel dejó de brillar durante cinco minutos y casi 300 edificios quedaron sumidos en la oscuridad.

El WWF organiza por otra parte una competición internacional, el Earth Hour City Challenge, destinado a recompensar a las ciudades más ambiciosas en materia de lucha contra el cambio climático.

Desde su primera edición en 2007, organizada solamente en Sídney, la operación “La hora del planeta” ha ido creciendo de año en año

Con información AFP

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

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