Redacción EC

Nueva York. [AP]. Una es una iglesia católica romana de Queens, la otra una luterana de Manhattan. Son dos mundos aparte dentro de la ciudad de , pero la pandemia del unió sus congregaciones hispanas en el dolor.

Entre ambas han perdido más de 100 feligreses a manos del coronavirus y debido a las reglas de la cuarentena, no pueden llorar a sus muertos en persona.

Muchos de los integrantes de estas dos comunidades son vulnerables. Trabajan en ramas consideradas indispensables, en sitios que van desde hospitales y otros centros de salud hasta supermercados, y son presionados para que sigan trabajando a riesgo de contagiarse.

Incluso, algunos de ellos son inmigrantes sin permiso de residencia que no tienen acceso a atención médica.

Los trabajadores médicos reciben pacientes fuera de un área especial de coronavirus en el Centro Médico Maimonides el 6 de mayo de 2020 en el barrio Borough Park del distrito de Brooklyn de la ciudad de Nueva York. (Spencer Platt/Getty Images/AFP).
Los trabajadores médicos reciben pacientes fuera de un área especial de coronavirus en el Centro Médico Maimonides el 6 de mayo de 2020 en el barrio Borough Park del distrito de Brooklyn de la ciudad de Nueva York. (Spencer Platt/Getty Images/AFP). / SPENCER PLATT

Hay casi 40 muertos entre los 400 feligreses que asisten a las misas en español en la Saint Peter’s Church (Iglesia de San Pedro), una congregación luterana en la zona de Midtown de Manhattan.

El presidente de la congregación Christopher Vergara manifestó que cuesta informar de las muertes a los familiares de las víctimas del coronavirus en sus países de origen.

Por otro lado, las bajas son mayores todavía en la Saint Bartholomew Catholic Church (Iglesia Católica de San Bartolomeo) del barrio de Elmhurst, en el distrito de Queens. Su pastor, el reverendo Rick Beuther, dice que al menos 63 feligreses han muerto por el COVID-19, aunque sospecha que podría haber muchas más víctimas.

Las últimas ocho o diez semanas han sido un verdadero tsunami, un desastre para nosotros, entre enfermos, muertes, desempleo y la falta de servicios para los indocumentados”, expresó Beuther.

Un sábado típico antes de la pandemia unas 5.500 personas (mayormente hispanos sin permiso de residencia) asistían a las misas en la San Bartolomeo.

Ahora que no se permite la presencia de los fieles en las iglesias, Beuther trata de llamar diariamente a decenas de feligreses y de comunicarse con los capellanes que visitan a los hospitalizados.

Los fieles de las dos congregaciones viven por lo general en un mismo departamento, lo que aumenta el riesgo de contagio e impide el aislamiento.

Es algo muy estresante”, dijo Beuther. “Cuando alguien tose o estornuda en un departamento, tiene miedo de que los demás le pidan que se vaya”.

Ambas iglesias lanzaron programas de comidas para los fieles necesitados, incluido un complejo sistema de entregas de puerta en puerta que la iglesia de San Pedro hace en los cinco distritos de Nueva York.

Algunos miembros de esta iglesia de la zona de Manhattan aportan dinero para los entierros o la cremación de los fieles muertos.

Ante el cierre del edificio de San Pedro por la pandemia, el reverendo Fabián Arias ofrece misas por internet desde su casa en El Bronx, durante las cuales lee los nombres de todos los fallecidos recientemente. También ofreció servicios en algunas funerarias que permiten solo un puñado de dolientes a la vez.

El último fin de semana, por primera vez durante la pandemia, Arias fue a casas privadas para ceremonias fúnebres, usando una mascarilla quirúrgica y guantes.

El lunes estaba de vuelta en una funeraria, ofreciendo un servicio para el músico argentino Héctor Miguel Cabaña, quien falleció por COVID-19 la semana pasada a los 74 años de edad. Había tocado la guitarra y el piano en varios grupos de Nueva York.

“Es muy duro para nuestra comunidad”, aseguró Arias. “Entre los hispanos, cuando nuestra gente muere, reciben una bendición. Les damos el último adiós y rezamos juntos. Eso es algo muy importante para nosotros”.

En la imagen, un miembro del personal médico sale de una tienda de pruebas de coronavirus instalada en Brooklyn, Nueva York. (EFE / Bryan R. Smith).
En la imagen, un miembro del personal médico sale de una tienda de pruebas de coronavirus instalada en Brooklyn, Nueva York. (EFE / Bryan R. Smith).

San Pedro es una de las cinco iglesias luteranas evangélicas que sirven a comunidades hispanas en Nueva York que han sido muy golpeadas por el coronavirus, según el obispo regional Paul Egensteiner.

El obispo agregó que el problema es particularmente severo en San Pedro por la gran cantidad de inmigrantes sin permiso de residencia.

Muchos no quieren ir al hospital; no saben si los atenderán, si serán deportados”, explicó.

La congregación hispana de San Pedro se remonta a la década de 1950, cuando surgió en East Harlem para servir a los luteranos de la creciente comunidad puertorriqueña.

La congregación se diversificó rápidamente para incluir latinoamericanos de distintos países.

Arias, de 56 años y de Argentina, es el pastor de la congregación desde el 2003. Este hombre sabe que el sentido de comunidad es vital.

En los momentos difíciles es importante mantenerse unidos”, manifestó. “Desde ya, eso no significa estar físicamente juntos, pero uno puede mantenerse cerca a través del teléfono o la computadora”.

Algunos fieles, señaló, quieren que San Pedro abra nuevamente sus puertas y ofrezca servicios en persona. Pero es demasiado pronto y demasiado peligroso.

No es lo que querría Dios”, sostuvo. “Dios quiere proteger la vida”.

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

¿Cuánto tiempo sobrevive el coronavirus en una superficie?

Aún no se sabe con exactitud cuánto tiempo sobrevive este nuevo virus en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus.

Estudios indican que pueden subsistir desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

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