Redacción EC

en | Nueva York [AFP]. Una funeraria de Harlem tiene 48 cuerpos en el sótano: 40 están en cajas de cartón listos para la cremación, mientras que los ocho restantes están refrigerados, a la espera de ser embalsamados o enterrados. Pero pasarán semanas o meses antes de que eso ocurra.

Cuando los funcionarios de salud comenzaron a enterrar a las víctimas de COVID-19 en una fosa común en Hart Island durante la peor semana de muertes en Nueva York, las cuatro mujeres de International Funeral & Cremation Service comenzaron a rechazar los cuerpos.

Este grupo de mujeres que trabajan en la funeraria comenzó a sentir que estaban fallando. Ellas creen que una persona debería obtener lo que quiere en la muerte, incluso si eso nunca fue posible durante su vida.

“Ese es nuestro trabajo”, dijo Lily Sage Weinrieb. “¿Quieres seis limusinas pintadas de rosa? Hecho. Pero ahora decimos: ¿quieres una cremación? Lo siento, no es posible. ¿Quieres un entierro y ya tienes un sitio y todo? Lo siento, no podemos. No tenemos espacio”.

“Se nos dice que somos héroes por estar en la primera línea en esta situación, pero siento que le estoy fallando a las familias todos los días”.

En la primera línea de la pandemia de coronavirus, las enfermeras y los médicos se ocupan de mantener a la gente con vida. Pero también están quienes cuidan a los muertos, que temen infectarse y morir. Algunos han enviado a sus propios hijos a vivir con familiares.

Madres solteras

Al comienzo de la pandemia, Alisha Narváez, de 36 años, envió a su hija de 17 años a vivir con su hermana gemela, pero después de dos semanas la distancia era demasiado. “Siempre hemos sido ella y yo, y ella quería volver a casa”, dice Alisha.

La mujer cuenta que se ducha en la funeraria antes de irse a casa, luego se quita toda la ropa en el pasillo y se baña nuevamente cuando llega. Además, rocía su bolso con Lysol y se enjuaga la boca con Listerine.

“Tengo que asegurarme de mantenerme saludable”, dice Alisha. “Aunque ha estado en cuarentena durante varias semanas, cada día que regreso a casa del trabajo es el Día Cero para ella”.

Nicole Warring, de 33 años, se preocupa por morir o infectar a su hijo de 10 años. Su novio, que trabaja para una compañía de ataúdes, contrajo el virus. Afortunadamente, se recuperó, pero ella no fue a trabajar una semana por un ataque de ansiedad.

“Es traumatizante para todos”, señala. “Ninguna escuela mortuoria puede prepararte para lo que estamos viendo ahora”.

Lily abandonó una casa compartida con unos amigos en Filadelfia porque no creía que fuera correcto exponerlos constantemente al virus. Sus padres la dejaron mudarse a casa, pero ella dice que nadie la ha abrazado en más de un mes.

“Es terrible”, señala la mujer de 25 años, que varias noches a la semana duerme en la capilla de la funeraria.

Jenny Adames, por su parte, no recuerda el primer cuerpo que rechazó por la pandemia, pero sí recuerda el primero caso que la hizo llorar. Un hombre llamó, cada hora, al menos cuatro veces en un día, por un amigo muerto en un hogar de ancianos.

“Necesito ayuda”, recuerda que le dijo. “No sé qué hacer. No quiero que lo arrojen a una fosa común. Por favor, tienes que ayudarme, Jenny”.

Con pena, la mujer recuerda que nada pudo hacer.

El número de muertos en Estados Unidos es el más alto del mundo. Nueva York ha sufrido un tercio de las muertes del país, más de 13.000.

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¿Qué es el coronavirus?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una amplia familia de virus que pueden causar diferentes afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El coronavirus descubierto recientemente causa la enfermedad infecciosa por coronavirus COVID-19. Ambos fueron detectados luego del brote que se dio en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

El cansancio, la fiebre y la tos seca son los síntomas más comunes de la COVID-19; sin embargo, algunos pacientes pueden presentar congestión nasal, dolores, rinorrea, dolor de garganta o diarrea.

Aunque la mayoría de los pacientes (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de realizar ningún tratamiento especial, alrededor de una de cada seis personas que contraen la COVID-19 desarrolla una afección grave y presenta dificultad para respirar.

Para protegerse y evitar la propagación de la enfermedad, la OMS recomienda lavarse las manos con agua y jabón o utilizando un desinfectante a base de alcohol que mata los virus que pueden haber en las manos. Además, se debe mantener una distancia mínima de un metro frente a cualquier persona que estornude o tose, pues si se está demasiado cerca, se puede respirar las gotículas que albergan el virus de la COVID-19.

¿Cuánto tiempo sobrevive el coronavirus en una superficie?

Aún no se sabe con exactitud cuánto tiempo sobrevive este nuevo virus en una superficie, pero parece comportarse como otros coronavirus.

Estudios indican que pueden subsistir desde unas pocas horas hasta varios días. El tiempo puede variar en función de las condiciones (tipo de superficie, la temperatura o la humedad del ambiente).

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