“El Emir” Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi ha sido reconocido oficialmente por Estados Unidos como nuevo líder del Estado Islámico y lo añadió a la lista de los terroristas más buscados. (AFP).
“El Emir” Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi ha sido reconocido oficialmente por Estados Unidos como nuevo líder del Estado Islámico y lo añadió a la lista de los terroristas más buscados. (AFP).
Redacción EC

Se lo conoce como “el profesor” o “el destructor”. Y presidió, entre otros, la masacre de los yazidíes, una minoría de habla kurda. Pero el nuevo líder del grupo es relativamente desconocido y debe aún demostrar su legitimidad.

Amir Mohamed Said Abd al-Rahman al-Mawla, un yihadista con múltiples alias que ahora el grupo Estado Islámico presenta como “el Emir” Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi tendrá la dura tarea de reconstruir una organización resiliente, aunque ahora desprovista de un califato.

Aunque la dirección del Estado Islámico lo nombró a finales de octubre de 2019, los servicios secretos iraquíes y estadounidenses necesitaron varios meses para identificar al nuevo “califa de los musulmanes”, que sufre de un importante déficit de notoriedad.

El nuevo líder del Estado Islámico, que nació en Turkmenistán, probablemente en 1976, sucede a Abu Bakr al-Baghdadi, muerto en una redada estadounidense el año pasado.

Su origen étnico —en una organización cuyos líderes eran anteriormente todos árabes— llevó a la ONU a pensar que se trataba de un nombramiento "temporal" hasta que la organización encuentre un "emir más legítimo".

Pero el 24 de marzo pasado, el departamento de Estado norteamericano reconoció oficialmente a Mawla como nuevo líder del Estado Islámico y lo añadió a la lista de los terroristas más buscados.

Esta imagen sin fecha publicada por el Departamento de Estado de EE.UU. muestra al líder del Estado Islámico Amir Mohammed Said Abd al-Rahman al-Mawla. (AFP).
Esta imagen sin fecha publicada por el Departamento de Estado de EE.UU. muestra al líder del Estado Islámico Amir Mohammed Said Abd al-Rahman al-Mawla. (AFP).

- “Liquidación de la minoría yazidí” -

Según el think-tank Counter Extremism Project (CEP), este exoficial del ejército de Sadam Husein, graduado de la Universidad de Ciencias Islámicas de Mosul, se incorporó a las filas de Al-Qaeda tras la invasión estadounidense de Irak y la captura de Husein en 2003.

Fue encarcelado en 2004 en la prisión estadounidense de Bucca, considerada como el caldo de cultivo del yihadismo en el Levante, donde conoció a Al Baghdadi.

Liberado por razones desconocidas, permaneció junto a Al Baghdadi, que en 2010 tomó el control de la rama iraquí de Al-Qaeda antes de crear el grupo Estado Islámico en Irak y Siria.

Según CEP, “Mawla ascendió rápidamente a las altas esferas de la insurgencia” y adquirió una reputación de hombre brutal, en particular por la eliminación de los oponentes del emir dentro del Estado Islámico.

En su ciudad natal de Tal Afar, a 70 kilómetros de Mosul, proliferaron los talleres de explosivos y los proyectos de de atentados.

“Además de sus responsabilidades en ese terrorismo de masas, ‘Abu Omar el turcomano’ desempeña un papel importante en la campaña yihadista para liquidar a la minoría yazidí mediante masacres, expulsión y esclavitud sexual”, subrayó Jean-Pierre Filiu, profesor de Sciences-Po Paris y especialista en yihadismo.

En esta foto recibida por AFP el 21 de enero de 2020, tomada del Programa de Recompensas contra el Terrorismo de los Departamentos de Estados Unidos, se muestra a Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawla al-Salbi. (AFP).
En esta foto recibida por AFP el 21 de enero de 2020, tomada del Programa de Recompensas contra el Terrorismo de los Departamentos de Estados Unidos, se muestra a Amir Mohammed Abdul Rahman al-Mawla al-Salbi. (AFP).

- “Solvente, creativo, mortífero” -

Hoy en día, Mawla debe devolver el vigor a un grupo ciertamente debilitado en comparación con su ‘edad de oro’ (2014-2019), pero que se está beneficiando del comienzo de la retirada estadounidense de la región y de la energía desplegada por el aparato estatal para luchar contra la pandemia.

Así, en los últimos meses en Siria, el Estado Islámico ha llevado a cabo en promedio un ataque cada tres días, según un documento del Center for global policy (CGP) estadounidense.

Hisham Al-Hashimi, uno de los principales expertos del Estado Islámico recientemente asesinado a tiros en Bagdad, estimó sus ingresos en Irak en 7 millones de dólares al mes, entre inversiones y diversos impuestos.

“A pesar de sus graves pérdidas de territorio y personal, [el Estado Islámico] sigue siendo financieramente solvente, creativo, mortífero”, señaló Abdullah Al-Ghadhawi, analista y periodista sirio, citado en la nota del CGP.

A partir de ahora, Mawla tendrá que desarrollar tanto la influencia local como internacional del grupo, según Seth Jones, especialista en terrorismo del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) con sede en Washington.

“Tiene una estrategia que es a la vez cercana y lejana, que ahora debe implementar”, dijo a la AFP.

Podría consolidar su autoridad mediante un ataque importante, como los atentados de París en noviembre de 2015, “pero la estructura de las operaciones exteriores del Estado Islámico ha sido duramente golpeada”, de acuerdo a Jones.

Este experto considera que los ataques oportunistas, organizados por simpatizantes sin coordinación central, y “generalmente menos destructivos”, son más probables.

Queda un dilema fundamental entre la necesidad de convertirse en una figura inspiradora y la necesidad de no exponerse a aquellos que lo quieren muerto.

Washington acaba de duplicar su recompensa por él de cinco a diez millones de dólares.

Fuente: AFP

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