¡Buen martes, estimado lector! A punto de cumplirse ocho meses de la impresionante operación militar que lo ‘extrajo’ de Caracas y lo ‘depositó’ en un centro de detención de Nueva York, Nicolás Maduro ha vuelto a aparecer. Lo más insólito no son las dos , haciendo el gesto de la paz y denotando una notoria pérdida de peso, sino las frases que las acompañan.

“Envío estas fotos como un pequeño regalo a los niños y niñas, y a toda la gente que nos ama (...) Quiero que sepan que estamos firmes, con el corazón lleno del amor de ustedes”, se deja leer en el ‘post’ de la cuenta en Telegram. Casi un mensaje de Navidad, esas que el exdictador adelantaba por decreto cuando estaba al frente de Venezuela.

En un país donde hoy nada se mueve ni se hace sin que Estados Unidos ponga el pulgar hacia arriba, la ‘reaparición’ de Maduro -un tipo que ya está fuera del juego y cuya figura se va difuminando en el discurrir diario de Venezuela- se puede tomar como algo anecdótico o algo que solo sirve a los intereses estadounidenses.

Dos días antes de las fotos del mandatario caído, Trump anunció a los cuatro vientos el “mayor acuerdo petrolero en la historia del mundo”, el cual permitirá -según el líder republicano- y abrirá la puerta a una millonaria inversión para recuperar la languideciente industria petrolera del país llanero.

Este pacto entre Caracas y Washington significa que este tendrá el control de más del 20% de las reservas de petróleo venezolano. Más allá de que la presidenta interina, Delcy Rodríguez, también celebrara el acuerdo y a falta de saber más detalles del mismo, partidos de oposición como Primero Justicia y Acción Democrática han pedido transparencia, rendición de cuentas, saber cómo se administrarán los recursos que genere el acuerdo “y, sobre todo, cómo se garantizará que sus beneficios lleguen a la nación y su gente”.

Pero la inquietud también está en las huestes chavistas, que estarán menguadas pero aún operativas. Un grupo protestó el fin de semana en Caracas en rechazo de la presencia de EE.UU. en Venezuela y para exigir la liberación de Maduro. Y de inmediato, en ese ‘timing’ digitado desde el norte, ‘saltó’ el exgobernante en redes para repartir gratitud y sonrisas.

Tan pronto como hoy, para tratar sobre la reducción de los precios de la gasolina, acaso el mayor objetivo de este acuerdo para su administración, que requiere con urgencia elevar su nivel de aprobación popular en vista de las elecciones de medio término en noviembre.

No hay ninguna duda de que EE.UU. negoció desde una posición de enorme ventaja, pero ello no significa, según nos dijo el politólogo venezolano Leandro Rodríguez, que todo sea necesariamente negativo para su país. Y en cuanto a Delcy Rodríguez, no debe movérsele un pelo con las reacciones contrarias en territorio venezolano porque ha quedado bien con quien le interesa, la Administración Trump, que tiene en sus manos la permanencia de la líder chavista en el poder. ¡Hasta la semana que viene!

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