El sueldo mínimo retrasa el aprendizaje

“No es que el sueldo mínimo deje a los jóvenes sin trabajo, porque los jóvenes se van a ir a trabajar al sector informal, sino que aplana su curva de aprendizaje”.
Ilustración: Giovanni Tazza

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El ministro Juan Sheput acaba de confirmar, a la salida de una reunión del Consejo Nacional del Trabajo, que el primer tramo del aumento del –S/100 de los S/170 anunciados por la presidente Fujimori en su discurso del 28 de julio– se aplicará a partir de octubre o noviembre, y el segundo, el próximo año, una vez superado El Niño. La división en dos tramos reduce el impacto inmediato en los empleadores, pero no elimina los efectos nocivos del aumento anunciado en el mercado de trabajo.

Un aumento del sueldo mínimo beneficia obviamente a los que ya tienen trabajo. Pero no a todos; solamente a los que ganan menos de lo que será el sueldo mínimo en el futuro cercano. En este caso los beneficiados serán, a partir de octubre o noviembre, los que están ganando ahora entre S/1.130 y S/1.230 mensuales; y el próximo año, los que estén ganando en ese momento entre S/1.230 y S/1.400. Eso es lo que se ve. Pasemos a lo que no se ve.

Muchos jóvenes o no tan jóvenes tendrán que abandonar toda esperanza de ser contratados. Aquellos cuya productividad estiman sus potenciales empleadores en menos de S/1.130 más cargas laborales no pueden conseguir hoy un trabajo formal, aunque quizás sí uno informal que no paga igual. Con el aumento anunciado, la valla para la contratación formal subirá. Pero no subirá en dos tramos; subirá en uno solo. ¿Por qué contrataría usted en diciembre a alguien que produzca menos de S/1.400 mensuales, sabiendo que a partir de mayo o junio le tendrá que subir el sueldo?

La exclusión del mercado laboral formal reduce la efectividad del mejor programa de capacitación a escala masiva que uno pueda imaginar: lo que los gringos llaman “on-the-job training” o aprendizaje en el trabajo. También hay, por supuesto, “on-the-job training” en el trabajo informal; pero estaremos seguramente de acuerdo en que el aprendizaje es más rápido y duradero en una empresa formal con supervisores y gerentes mejor preparados para entrenar a los nuevos trabajadores.

Éste es quizás el efecto más pernicioso del sueldo mínimo, con aumento o sin él. No es que el sueldo mínimo deje a los jóvenes sin trabajo, porque los jóvenes se van a ir a trabajar al sector informal, sino que aplana su curva de aprendizaje, garantizándoles una menor productividad y menores remuneraciones cuando dejen de ser jóvenes.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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