De nuevo, las malditas armas

El tiroteo en Texas ha vuelto a evidenciar el problema de la violencia en EE.UU. y la urgencia de que sus autoridades restrinjan la venta de armamento.

    Editorial El Comercio
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    de El Comercio

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    Las cruces con los nombres de las víctimas del tiroteo en la escuela Robb se muestran en un monumento después de que un hombre armado matara allí a 19 niños y dos maestros el martes, en Uvalde, Texas, EE.UU. (Foto: Marco Bello/Reuters).
    Las cruces con los nombres de las víctimas del tiroteo en la escuela Robb se muestran en un monumento después de que un hombre armado matara allí a 19 niños y dos maestros el martes, en Uvalde, Texas, EE.UU. (Foto: Marco Bello/Reuters).
    / REUTERS/Marco Bello

    Hace ahora casi una década, el 14 de diciembre del 2012, Adam Lanza, de 20 años, inició un tiroteo en la escuela Sandy Hook, en Connecticut, Estados Unidos, que se cobró la vida de 20 niños, todos de entre 6 y 7 años, y seis adultos, antes de que él mismo se suicidara pegándose un tiro en la cabeza. Tres días atrás, en Uvalde, una zona de mayoría latina ubicada en el estado de Texas, Salvador Ramos, de 18 años, ingresó a una escuela primaria donde desató una sangría que acabó con la vida de 19 niños y dos adultas.

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