IGV justo: ni justo ni necesario, por Iván Alonso
IGV justo: ni justo ni necesario, por Iván Alonso
Iván Alonso

Economista

El nombre de “IGV justo” dado al proyecto de ley presentado por el congresista Miguel Torres parecería bien escogido. ¿Quién en su sano juicio podría oponerse a un proyecto que se presenta como algo justo? Pero, en realidad, no hay ninguna injusticia que reparar. Más bien lo que podría ocurrir es una andanada de multas injustas por errores formales en la declaración del impuesto. Ya se deben de estar frotando las manos los inspectores fiscales.

La propuesta consiste en que las micro y pequeñas empresas (aquellas que venden menos de 150 y 1,700 UIT anuales, respectivamente) puedan diferir el pago del IGV por tres meses, en caso sus clientes no les hayan pagado sus facturas. Actualmente, las mypes tienen tres alternativas para pagar el IGV de esas facturas: una, pedir un préstamo al banco; dos, declarar hoy el impuesto, pero pagarlo después con los intereses moratorios que cobra la Sunat; tres, utilizar su propio capital de trabajo, afectando (supuestamente) sus posibilidades de crecimiento.

En cualquiera de las tres, dice la exposición de motivos, el costo para la mypes es altísimo. ¿De verdad? Fijémonos en la segunda. La Sunat cobra una tasa de interés moratorio de 1.2% mensual. Se la aplicamos al IGV, que es el 18% de las ventas, y nos da un interés mensual de más o menos 0.2% de las ventas. La misma exposición de motivos estima el costo en 18 millones de soles trimestrales para las 1.77 millones de mypes registradas: 10 soles por trimestre y por mype; 40 soles al año. El impacto no es tan grande como para justificar complicaciones adicionales al régimen tributario. Y no es que todas sus ventas sean al crédito. El impacto real es mucho menor.

En todo caso, si venden o no venden al crédito debería ser una decisión comercial no influenciada por consideraciones fiscales. Permitir que difieran el pago por dos o tres meses, sin intereses, es como si el estado les diera a las mypes un préstamo gratis para capital de trabajo.

Un tratamiento simétrico de las compras y ventas debería llevar al Congreso a prohibir que las mypes usen como crédito fiscal el IGV de las compras que aún no hayan pagado a sus proveedores (y que éstos, por lo tanto, no han transferido al fisco todavía). De lo contrario, podrían darse situaciones extrañas, como, por ejemplo, una mype que le hace perro muerto a uno de sus proveedores, pero que, a la vez, aprovecha como crédito fiscal ese IGV, que nunca ha sido y nunca será pagado.

Para prevenir este tipo de situaciones, entre otras razones, el formulario de declaración jurada del IGV se volverá más complicado. Tendrá usted que declarar por separado las ventas que haya cobrado de las que no haya cobrado; y las ventas de meses pasados que acaba de cobrar. Tendrá que separar también las compras que haya pagado de las que estén por pagar; y detallar qué compras ya pagó, que no había pagado. Las oportunidades para equivocarse se van a multiplicar. Multiplicar no viene de multa, pero sí llevará a más multas.

Quizás solamente nos estamos imaginando un problema. Puede ser. Pero la comisión encargada de estudiar este proyecto antes de que se convierta en ley haría bien en convocar a funcionarios de la Sunat para que la ilustren acerca de las modificaciones que habría que hacer a los formularios y reglamentos, de manera que el IGV justo no se convierta en un IGV injusto.