Mi jefa tiene bíceps (ojo con lo que le dices)

El ministro Arista descubre que, después de todo, el Gobierno no es débil.

    Mario Ghibellini
    Por

    Periodista

    Resumen

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    Al ministro Arista le ordenaron hacer 20 planchas y él hizo 25. No son ciertas, sin embargo, las versiones que afirman que tuvo que ‘ranear’ tres veces alrededor de Palacio como castigo por sus comentarios sobre la administración que preside la señora Boluarte. “Definitivamente es un gobierno débil”, fue lo que dijo esta semana el titular de Economía durante una entrevista en RPP (en la que metió la pata tantas veces que uno habría creído que aquello era el paso forzado de alguna danza tradicional huambisa). No apuntó, desde luego, algo que no salte a la vista del común de los mortales que se mueven por el territorio nacional, pero su sinceridad hizo que ardiera Troya. Pocas horas después, en efecto, su jefecita apareció ante las cámaras de los medios sosteniendo con energía todo lo contrario. “No somos un gobierno débil”, tronó la mandataria. “Somos un gobierno sólido, fuerte y unido, a pesar del ruido político”. Y, por si cupiesen dudas del hecho de que estaba desautorizando y dejando sin piso al responsable del MEF, añadió que, a pesar de no tener bancada en el Congreso, su gobierno cuenta con “grandes amigos” –'waykis’, digamos– entre los grupos parlamentarios que animan habitualmente el pleno y que es el que “tiene mejor relación con el Legislativo”. Una minuciosa refutación de las razones que Arista había esbozado en la entrevista radial para explicar por qué el Ejecutivo “no tiene la fuerza suficiente para generar un balance en la parte política”.

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