La comunidad nativa de Shintuya en el Alto Madre de Dios es una de las que acata el aislamiento social para frenar el COVID-19. (Foto: Fenamad).
La comunidad nativa de Shintuya en el Alto Madre de Dios es una de las que acata el aislamiento social para frenar el COVID-19. (Foto: Fenamad).
Francesca García Delgado

En la frontera norte del país, a más de un día de distancia por río desde San Lorenzo, capital del Datem del Marañón en , el pueblo Kichwa del Alto Pastaza mantiene bloqueado el acceso a su territorio por la amenaza del . El 15 de marzo, escucharon por radio la declaratoria del nacional y de inmediato activaron sus propios mecanismos de seguridad para enfrentar la pandemia.

“Coordinamos con los líderes de distintas comunidades y tomamos el acuerdo de cerrar el acceso y salida a nuestros territorios”, comenta por teléfono a El Comercio Gliber Guardia, uno de los líderes de la comunidad nativa Nuevo Andoas. La comunidad tiene una población estimada de 900 personas y ahí coexisten de los pueblos Kichwa, Achuar y Kandozi.

Guardia relata que si bien las comunidades están informadas sobre las recomendaciones del Ministerio de Salud para frenar el virus, no tienen servicio de agua potable, escasea el jabón y la única posta médica está desabastecida. Tampoco llegan mascarillas o guantes. “A las justas tenemos paracetamol”, añade Guardia.

En otro punto de Loreto, a orillas del río Marañón, específicamente en el distrito de Urarinas, la comunidad nativa Dos de Mayo acató voluntariamente el confinamiento y bloquearon el acceso por vía terrestre y fluvial. Alfonso López, presidente de la federación que representa poblaciones Kukama, relata que los líderes indígenas organizaron a los promotores de salud para que sus mensajes se adecuen a la realidad de las comunidades.

“En nuestras comunidades falta el jabón y no todos tienen plantas para el tratamiento del agua de río como nosotros. Entonces, hemos recomendado hervir el agua con que se lavan las manos. Estamos muy preocupados porque tenemos alimentos para una semana pero no sabemos qué pasará si no llega más ayuda”, dijo López.

Para vender sus productos y abastecerse, la población de Dos de Mayo tiene que navegar 12 horas hasta la Nauta, ciudad que a su vez está a una hora y media de distancia de Iquitos. Precisamente, en Nauta se confirmó el primer caso de COVID-19 el pasado 2 de abril. El puerto de Nauta es el punto de partida de las embarcaciones hacia las comunidades nativas de Loreto.

“Las comunidades han decidido internarse en sus parcelas y evitar el contacto exterior. Es una manera de defendernos con lo que tenemos a la mano porque vivimos en una situación de abandono. Con la pesca y la cosecha de plátanos o yuca muchos resistirán la cuarentena pero no será suficiente”, dijo López quien invocó a las autoridades de salud a plantear una estrategia enfocada en las poblaciones indígenas rurales de la región.

La federación que lidera Alfonso López representa a 60 comunidades, de las cuales seis están integradas por población Urarina y el resto es Kukama. De acuerdo al dirigente, la Presidencia del Consejo de Ministros les informó que estaban trabajando folletos preventivos en lengua kukama pero hasta ahora no tienen noticias de eso.

Aislamiento es parte de una tradición

En la provincia de Condorcanqui en la región Amazonas, donde 90% de los 60 mil habitantes son indígenas de los pueblos Awajún y Wampis, las autoridades locales y dirigentes nativos decidieron restringir el acceso a la provincia y abastecerse solo con productos locales. Se han cerrado los accesos por carretera a los distritos de Imaza, Nieva, Cenepa, Santiago y Manseriche. Además, se ha declarado como prioritaria la atención de salud y alimentación de toda la población indígena.

El alcalde provincial Héctor Requejo declaró a El Comercio que un contagio masivo sería un escenario devastador debido la escasez del personal médico (hay solo cinco médicos en toda la provincia), a los altos índices de desnutrición, anemia y a las condiciones de pobreza que viven.

“Las poblaciones indígenas han decidido aislarse voluntariamente. Es parte de su cultura para protegerse como alguna vez ocurrió con el virus del AH1N1 o el sarampión. Nos han avisado que si algún indígena llega a su comunidad no tendrán contacto directo con él sino que pasará una cuarentena de 15 días en uno de sus tambos y si presenta síntomas avisarán a las autoridades”, manifestó el alcalde.

Añadió que a través de la Red de Salud de la provincia han identificado dos lugares de aislamiento en caso de sospecha o confirmación de COVID-19. También han solicitado que las autoridades de salud consideren mantener un puente aéreo para trasladar a los pacientes.

Situación en la comunidad 12 de Octubre, en la parte alta del Río Tigre con población Kichwa. (Foto: Cortesía).
Situación en la comunidad 12 de Octubre, en la parte alta del Río Tigre con población Kichwa. (Foto: Cortesía).

Sobre los bonos y la canasta básica

Julio Cusurichi, líder indígena shipibo y presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), comenta que las 38 comunidades que representa han montado un sistema para verificar constantemente la salud de su población. Estas comunidades aglomeran a siete pueblos indígenas, entre ellos los: Matsigenka, Yine, Shipibo, Ese Eja y Amahuaca.

“Las comunidades han acatado la orden de aislarse y no salir de sus casas porque sabemos la magnitud de la amenaza y un contagio masivo sería una tragedia”, dice Cusurichi quien en el año 2007 recibió el premio Goldman, el reconocimiento más importante del mundo al trabajo de líderes ambientales.

El dirigente instó a las autoridades nacionales a incluir a la población indígena rural en el bono de los S/380. Cusurichi hizo un llamado a que los alcaldes y funcionarios municipales coordinen con las federaciones para la entrega de las canastas básicas para evitar cualquier riesgo de contagios.

“Sentimos que como pueblos indígenas estamos aportando para el cuidado del medio ambiente y no les estamos demandando un gasto en protección con la Policía o Fuerzas Armadas como ocurre en las ciudades pero es necesario que el Gobierno nos brinde un apoyo más sostenible”, comentó Cusurichi.

Ruth Jessica Vargas, jefa de la comunidad nativa Carpintero Kirigueti, ubicada en la provincia de La Convención en Cusco, a orillas del río Vilcanota, emplazó a las autoridades a impedir el paso de embarcaciones fluviales que continúan transitando por la zona. La lideresa explicó que el tránsito fluvial los mantiene en constante peligro pese a que también han cerrado el ingreso a sus territorios.

“En las comunidades tenemos escasos de médicos y medicamentos. No estamos bien alimentados y requerimos que nos envíen víveres con urgencia”, relató Vargas quien precisó que para llegar a Quillabamba, la ciudad más cercana demoran un día de navegación por río. En esta comunidad hay población Matsigenka, Asháninka y Yine.

Amenazas latentes contra la población indígena

La antropóloga e investigadora en temas de salud indígena, Frederica Barclay especificó que el aislamiento es una mecanismo que por siglos han usado las comunidades indígenas para evitar brotes epidémicos

“Frente a la emergencia, los pueblos indígenas hacen uso de la experiencia de cerrar sus territorios y apartarse para disminuir el riesgo de contagio. Pero hay que tener en cuenta sus necesidades de consumo y la forma en que esta ayuda llegará para no exponerlos”, opinó Barclay.

La investigadora recuerda que durante la epidemia del cólera a inicios de los años 90, la estrategia de salud nacional no estaba focalizada en poblaciones indígenas rurales. Finalmente, la epidemia tuvo un impacto tremendo cuando empezaron a registrarse los primeros casos. Barclay insiste en que la vulnerabilidad de las poblaciones indígenas aumenta por el registro de otras enfermedades y las condiciones de desnutrición.

“Hay mucha tradición en las comunidades sobre cómo responder a las epidemias pero ahora se supone que el Estado debería responder con una mejor oferta de salud pero vemos que la gente está mucho más vulnerable”, refirió.

Piratas de río roban embarcaciones acoderadas
Piratas de río roban embarcaciones acoderadas

Ermeto Tuesta, especialista en Sistema de Información Geográfica del Instituto del Bien Común (IBC) y que pertenece al pueblo Awajún comentó que muchas de las familias en el Alto Cenepa también han decidido internarse en sus territorios ancestrales.

“Cuando era niño y hubo un brote de la epidemia del sarampión, mi familia se internó en el bosque y quedábamos aislados. Es común tener tambos donde hay alimentos y un lugar para dormir. Luego las familias se iban comunicando y solo salimos cuando la amenaza había pasado. Por eso es que nunca contraje sarampión", recordó Tuesta.

Alicia Abanto, Adjunta para el Medio Ambiente de la Defensoría del Pueblo recomendó que la Policía Nacional y el Ejército garanticen el control de navegabilidad en la entrada de los principales ríos amazónicos porque un contagio masivo de COVID-19 en las comunidades sería gravísimo.

“Los alcaldes deben tener mucho cuidado en sus intervenciones para no generar un posible contagio. Este es un tema muy delicado y ahí las propias comunidades tienen que establecer un diálogo permanente para que se defina en cada caso la forma en que se debe establecer el movimiento de personal”, estimó Abanto.

La funcionaria declaró que desde la Defensoría del Pueblo se ha invocado al Ejecutivo para que implemente un plan de contingencia especial para Loreto. Esto, debido a que es la región con mayor cantidad de pueblos indígenas y la segunda región con la mayor cantidad de infectados por COVID-19.

Respuesta del Ministerio de Cultura

El Comercio solicitó una entrevista con la ministra de Cultura, Sonia Guillén para conversar sobre las coordinaciones específicas del sector a favor de la población indígena y recibimos una respuesta por escrito. La ministra detalla que su sector ha realizado acciones de prevención frente al COVID-19 con pertinencia cultural (afiches y spots de prevención en 16 lenguas indígenas y 5 variantes del quechua), ha articulado esfuerzos con entidades públicas y organizaciones indígenas y, que además, mantienen una acción constante de monitoreo y un sistema de alerta temprana.

“Se han suspendido las autorizaciones de ingreso a las reservas destinadas a proteger a los pueblos en aislamiento y contacto inicial, con excepción de las actividades que requiera realizar el sector Salud”, indicó la ministra.

Además, subrayó que desde el 1 de abril implementaron un Sistema de Alerta Temprana en Loreto para supervisar la situación sanitaria de las comunidades nativas y brindar una atención inmediata. Este sistema, precisó, establece contacto con los líderes de las federaciones locales de toda la región.

De otro lado, señaló que junto al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) y las organizaciones indígenas están recogiendo la información sobre problemas en el cobro del bono 380, Pensión 65 o del Programa Juntos. También, señaló, que han establecido junto a los municipios incluir a la población indígena en los padrones para que las Plataformas Itinerantes de Acción Social (PIAS) entreguen bienes de la canasta básica familiar.

“El Ministerio de Cultura publicó la resolución ministerial N109-2020 MC que tiene por objeto regular las acciones para la población indígena en el marco de la emergencia nacional. Asimismo, la atención prioritaria de los pueblos indígenas fue incluida en la ley que otorga facultades legislativas por 45 días, el Ejecutivo podrá legislar e implementar medidas intergubernamentales e intersectoriales para la atención de la población indígena del país. El Ministerio de Cultura está avanzando propuesta en este aspecto”, finalizó la ministra en su respuesta escrita.

Chiclayo: Ministra de Cultura, Sonia Guillén, supervisó la implementación del plan y protocolo de atención del coronavirus en hospitales. (Foto: Ministerio de Cultura)
Chiclayo: Ministra de Cultura, Sonia Guillén, supervisó la implementación del plan y protocolo de atención del coronavirus en hospitales. (Foto: Ministerio de Cultura)

¿Quiénes son las personas que corren más riesgo por el coronavirus?

Debido a que la covid-19 es un nuevo coronavirus, de acuerdo con los reportes que se tienen a nivel mundial, las personas mayores y quienes padecen afecciones médicas preexistentes como hipertensión arterial, enfermedades cardiacas o diabetes son las que desarrollan casos graves de la enfermedad con más frecuencia que otras.

¿Hay cura para la COVID-19?

Aún no existen pruebas de que alguna vacuna o medicamento pueda prevenir o curar la enfermedad. Sin embargo, los afectados deben recibir atención de salud para aliviar los síntomas; y si el paciente está grave, deberá ser hospitalizado.

La OMS coordina esfuerzos para encontrar la cura contra este nuevo coronavirus que ha acabado con la vida de miles de personas.

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