“Hay mucha mano de obra disponible para el narcotráfico”
“Hay mucha mano de obra disponible para el narcotráfico”

Nicolás Zevallos defiende la reanudación de las , aunque señala que estas deben estar bien reglamentadas para no cometer los errores del pasado. Sobre la lucha contra el narcotráfico en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (), indica que es fundamental crear oportunidades económicas.

—El Gobierno aprobó en agosto reanudar las interdicciones aéreas con la finalidad de interceptar o derribar avionetas usadas para el tráfico de drogas. ¿Cómo influirá esto en la lucha contra el narcotráfico? 
Siempre que se reglamenten y se cierre toda la brecha burocrática, las interdicciones aéreas servirán para cortar una de las rutas del narcotráfico. Todo debe estar muy claro porque no se puede derribar cualquier avioneta que parezca sospechosa. Esta medida se practicó en el Perú a fines de los 90 y tuvo éxito para cortar el puente aéreo. Aunque no hay estimaciones claras, la aparición de pistas de aterrizaje clandestinas evidenciaría que en el país existiría un tráfico de narcoaviones bastante intenso.

—¿La lucha por el aire podría hacer que se potencien otras rutas? 
Es posible que se activen las rutas terrestres a través de mochileros [personas que transportan droga a pie], porque en el Perú existe mucha mano de obra disponible y dispuesta a ingresar a esta actividad. En el Perú existen muchas rutas disponibles para la salida de la cocaína. Habría que pensar más bien cómo se modificará el fenómeno a partir de esto.

—¿El Gobierno aborda acertadamente la lucha contra el narcotráfico desde la confección de sus políticas públicas?
Hay prácticas interesantes que, aunque sean casuales y no hayan estado definidas previamente, tienen resultados positivos. Ejemplo de eso es el Alto Huallaga [San Martín], un espacio con 30 años de intervención sostenida, acción policial, y cooperación internacional y del Estado. Se ha construido infraestructura, se han desarrollado capacidades productivas y proyectos alternativos, y, al mismo tiempo, se ha hecho interdicción y se ha luchado contra Sendero Luminoso. Pese a las críticas y reclamos sobre la insuficiencia de algunos avances, hay resultados positivos.

—La crítica se podría justificar cuando tienes al Monzón, antiguo bastión del narcotráfico en el Alto Huallaga, como una zona recuperada pero pobre...
El Estado ha ingresado al Monzón hace tres años, en ese tiempo no cambias la historia de ninguna comunidad. Sobre todo, cuando ha estado tanto tiempo abandonada y sin presencia efectiva de servicios públicos, en gran medida por el control absoluto del movimiento cocalero de la zona y sustentada con la presencia de Sendero Luminoso. Sin embargo, lo importante es empezar a visualizar cómo se interviene en la zona a través de proyectos. Es interesante ver que si antes tenías un bastión cocalero en el Monzón, ahora tienes 10 proyectos hidroeléctricos. 

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