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Agencia AP
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Tras un episodio inicial de impacto, “Chainsaw Man” tiene el trabajo de mantener el interés en su historia. ¿Lo hace al expandir su mundo? ¿Al mostrar un nuevo enemigo? Todo eso, pero también al desarrollar al personaje protagónico y mostrarlo como lo que es: un adolescente obsesionado con el sexo. Ya saben, lo normal.
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Denji (Kikunosuke Toya) entra a la División Especial 4 de los Cazadores de Demonios de Seguridad Pública, agencia del gobierno contra amenazas sobrenaturales. Para ello se lo asigna como compañero de Aki Hayakawa (Shogo Sakata), cazador experimentado. La relación entre ambos es mala, así que Aki orquesta un cambio para que Denji haga equipo con Power (Fairouz Ai), una demonio humana capaz de convertir su sangre en armas.
La primera parte del episodio explora la relación entre Denji y Makima (Tomori Kusunoki), la cazadora que lo encuentra luego de la batalla contra el demonio de los zombies. Desde el principio, y en concordancia con lo que se ve en el anterior capítulo, es un vínculo desigual, donde Denji tiene que obedecer a su nueva “ama” o morirá. Una dinámica donde Makima es la más beneficiada al contar con un esclavo: Denji le da fuerza bruta y, si abandona el trabajo, si desobedece, será ejecutado.
Pero el tono de “Chainsaw Man”, a pesar de lo incómodo de las interacciones entre ella y Denji, no es opresivo. Sí, mantiene la incomodidad para protagonista y espectador, pero en gran parte todo está narrado desde las “gafas de colores” de una víctima que, a pesar de entender que le han dado malas cartas en esta vida, intenta ver todo desde el mejor ángulo. Algo complicado al ser él un menor de edad sin vínculos familiares o afectivos que, en la práctica, solo ha cambiado una cárcel por otra.
“Chainsaw Man”, como tantos otros animes shonen, tiene escenas de provocación sexual, solo que enmarcadas siempre en el contexto de la transgresión. Denji, adolescente tierno como la canción de Tormenta, está expuesto ante una mujer adulta, Makima, cuya brújula moral está descalibrada: no pone límites a los evidentes, y torpes, avances de Denji. Es más, alimenta los pensamientos eróticos del adolescente para beneficio propio.
Curiosamente, allí donde la relación entre Denji y Makima se pone desagradable, es cuando la obra alcanza algo pocas veces visto en el shonen: tener un protagonista muy humano que sucumbe a sus impulsos y cuyos procesos mentales, alejados de cualquier épica del género, tienen sentido. Un sentido muy básico, pues ahora el chico tiene como meta tocarle los pechos a Makima. Lo turbio no se aleja.
Así como en sus peleas la sangre y tripas manchan todo, fuera de esos conflictos “Chainsaw Man” mantiene un filo perturbador que no la hace ideal para todo público, pero no tiene por qué serlo. Las otras dos relaciones de Denji en este capítulo, con Aki y Power, no parecen ir mejor encaminadas. Con el primero se pelea en un callejón, mientras que con la segunda aún no sabe cómo tratar. Y por eso mismo esta también es una historia de crecimiento.
Puedes ver nuevos episodios de "Chainsaw Man" todos los martes en Crunchyroll.
Contenido GEC
Agencia AP
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Sandra Morales Gonzales
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Oscar Guerrero Tello