Alfonso Rivadeneyra García

“Nada nunca termina”, dijo el Doctor Manhattan de “Watchmen” (1986), posiblemente el cómic más influyente del mundo, que se basó en personajes de la desaparecida editorial Charlton. No es casual que esa historia haya tenido una (2019), que a su vez tuvo su propia secuela en cómic (2020), cuya trama se ata al original. En los relatos, las continuaciones, precuelas y ‘remakes’ han existido toda la vida: el mito de Medea continúa con las Argonáuticas; el Quijote tuvo segunda parte, e incluso las representaciones más actuales del parten de un poema del siglo XV, que se origina de leyendas orales.

También están las secuelas en el cine, que incluso en épocas como los años 30 incluyeron películas continuas, como es el caso de “Drácula”, que tuvo múltiples secuelas y ‘remakes’ con diversos grados de fidelidad en base a la obra de Bram Stoker que, como pueden adivinar, se inspira en una historia real.

Con el auge de las franquicias y plataformas de streaming, todo esto se hace no solo evidente, sino constante. , la última aventura del dios el trueno de Marvel, no solo es secuela de “Thor: Ragnarok” (2017), también lo es de “Avengers: Endgame” (2019). (2016-presente), que este mes de julio regresa con su temporada final, es al mismo tiempo precuela y secuela de “Breaking Bad” (2008-2013). También está, por supuesto, el peruanísimo y que incluso tuvo en “De vuelta al barrio” (2017-2021) una inesperada precuela.

Para conocer más sobre estas “multiplicidades” narrativas, conversamos con Brunella Tedesco (Uruguay), periodista cultural y estudiante de doctorado en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, así como Giancarlo Cappello (Perú), guionista de televisión y docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima. Ellos son colaboradora y editor, respectivamente, del libro “Ecos y variaciones de la ficción televisiva” (ULima, 2022), que examina las constancias y disparidades presentes en la ficción seriada; trátese de cómo el anime presenta el tema de la memoria, o la planificada familiaridad y alienación en el revival de “Twin Peaks”. Nada nunca termina.

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—Cada año la TV siempre mira hacia atrás. Desde hace al menos un par de décadas es bien común que haya ‘revivals’ de series viejas y no tan viejas. ¿Por qué la televisión anglosajona, al menos, siempre mira al pasado?

Tedesco: Esto se marca en lo que podríamos considerar zeitgeist [espíritu de la época] muchísimo mayor de la cultura occidental y, obviamente, el mainstream estadounidense como gran heraldo de todas estas cuestiones de mirar el pasado, etc. Se empieza a hablar de cuestiones nostálgicas en torno a la cultura a partir de, más o menos, la década de los 70; y en los 80 de la “secuelitis” como una especie de enfermedad del cine estadounidense. Entonces, es algo a lo que la televisión, de un tiempo a esta parte, como que se está actualizando un poco a esta tendencia. La nostalgia es algo que estudian sociólogos, filósofos, historiadores, etc., todos intentando cómo encontrar un motivo de por qué tenemos esta necesidad. Obviamente, hay toda una industria detrás de esto y un rédito en “reciclar” contenido, pero también hay una pulsión por repetir y retornar. Es una cuestión muy natural y humana el querer volver a un lugar de identidad y comodidad.

Cappello: De acuerdo con Brunella, pero agregaría algo desde el punto de vista de la producción. En este lado del mundo, donde tenemos una producción más precaria, donde lo local está cada vez más sometido, agobiado o en espacios más restringidos con respecto a la gran producción que viene de Estados Unidos, ocurre que terminamos incurriendo en el facilismo, en volver a probar cosas que funcionaron y deberían, en teoría, volver a funcionar. Es jugar con fichas que funcionaron y podrían volver a hacerlo. Una de las máximas que te dan los productores de televisión cuando conversan contigo para generar algo es “quiero algo igualito a eso, pero diferente”. Cuando tú les presentas algo que tiene demasiadas variaciones con respecto a lo anterior, también se asustan. Hay un riesgo que no quieren correr y lo puedes aplicar desde el lado la producción, y después, filosófica o sociológicamente, vamos a encontrar una serie de explicaciones.

Tedesco: Tiene un peso significativo cómo experimentamos el tiempo hoy en día, y el vértigo del progreso tecnológico que también nos atrae a esta, digamos, estabilidad del pasado. No es casual que la nostalgia como concepto surja más o menos en la misma época que el reloj como manera para medir el tiempo; se empieza a percibir desde la noción de irreversibilidad. Hay una autora muy importante que dice que la nostalgia es el compañero inevitable del progreso.

Cappello: Que sea más fácil que antes acceder a esos vehículos de la nostalgia, como tener todos los capítulos de “Candy Candy”, para revisarlos a placer, hace que hoy sea muy distinta la relación con el pasado.

"Better Call Saul", precuela y secuela de "Breaking Bad". Prueba de que los universos narrativos no solo son como Marvel o DC. (Foto: Netflix)
"Better Call Saul", precuela y secuela de "Breaking Bad". Prueba de que los universos narrativos no solo son como Marvel o DC. (Foto: Netflix)

—Brunella, es común que haya bastantes remakes en el mercado de habla inglesa, pero ¿qué hay del idioma español? ¿Es igual de común, no tanto, o cómo funciona?

Tedesco: Yo me centro más que nada en el mercado estadounidense, así que tampoco tengo una visión tan amplia. Además, vengo de Uruguay, que es un país que no produce mucha televisión porque no tenemos muchos recursos [risas]. Pero sí sé que en el mundo nórdico hay muchos estudios sobre remakes, etc. Y también tenemos los remakes transoceánicos; el nordic noir es una fuente muy importante [para remakes en inglés]. La contracara de esto vendría a ser la ambientación histórica, que no es exactamente lo mismo; no, no es la misma dinámica de repetición que podemos encontrar en un remake, ‘reboot’ o ‘revival’, pero sí creo que pone en tensión principios que son muy muy similares. Acá en España, por ejemplo, series como “Cuéntame cómo pasó”, que se fundamentan en esta ambientación de época, son también muy importantes para el cómo se construye la memoria histórica.

—¿Se podría decir que la tendencia de la cultura popular actual se enfoca en la nostalgia y eso predomina sobre lo demás? Lo consulto porque tenemos películas de Marvel, series de Marvel, series y películas de Star Wars; como que todo se conecta y se comunica con el pasado.

Tedesco: Hay una cuestión de las plataformas on demand [Netflix, Prime Video, HBO Max, etc.] y sus dinámicas de oferta y demanda. Hay necesidad de llenar este vacío ingente de contenido que, por un lado, permite que las plataformas den lugar a otras voces que antes no podían acceder al lugar de generación de contenidos. Por ejemplo, “Russian Doll” es una serie creada por tres mujeres, algo que antes hubiese sido inaudito. Por un lado tenemos eso como novedad, por el otro está lo que decía Giancarlo, el “quiero lo mismo, pero diferente” porque no podemos negar que hay una cuestión comercial detrás, que [lo conocido] ya te asegura una base fanáticos debajo y, aunque no funcione del todo bien, hay unos cimientos sobre los cuales construir algo y ahí depende la calidad de lo que propongas y el entusiasmo de la gente ante eso. Pero sí es una cuestión que va muy de la mano con las plataformas y también podemos pensar en cuál es la contracara de esto: si estamos mirando siempre al pasado, ¿cómo miramos hacia el futuro? Si nosotros mismos no podemos concebir un futuro en virtud de que mirar siempre hacia atrás, y el futuro se ve cada vez más opaco, me parece que es un contrapunto interesante en este tema del retorno al pasado.

Cappello: Yo agregaría un tema que ha ido en paralelo, pero que se encuentra con la nostalgia de manera feliz. Si las plataformas, si las grandes compañías como Disney se han hecho de franquicias, es porque están apostando por contenidos que han funcionado y son de interés para distintas generaciones. No tengo que venderles un mundo, ese mundo ya lo conocen, es más fácil que se introduzcan y van a querer revisitarlo si dejaron de verlo cuando eran niños. Por otro lado, algo que genera las plataformas es la hipertrofia de contenido, pues no podemos verlo todo. ¿Eso qué supone en términos de mercado? Para una producción es mucho más difícil ganarse la atención de la gente. No digo que sea imposible, pues tienes algo como “El juego del calamar”, que convoca. Con Marvel o Star Wars no solo hay historias probadas, son universos narrativos de los cuales tú puedes seguir jalando la pitita al infinito si quieres, sin alterar al público.

—Giancarlo, una de las ventajas de mirar al pasado es aprender del error. ¿Es posible hacer esto en Perú? Porque es complicado ver nuestras producciones antiguas. Claro, está “Luz María” en una plataforma, pero si alguien quiere ver “Gamboa”, “Casado con mi hermano” y otras series de los 80 y 90, no es posible. YouTube a veces te salva, pero el país no tiene un registro.

Cappello: No pues. En verdad, este país tiene un déficit de imagen en general. Y ese déficit de imágenes se ve golpeado sobre todo pensando en el tema de televisión, muchas producciones se han perdido porque no hemos tenido una cultura de archivo correcta y porque han ocurrido cosas espantosas, como que en la época de crisis los canales que no tenían cintas, grabaron sobre cosas que debieron quedarse para siempre en un archivo. No solamente lamentamos los partidos de fútbol de la selección en los años 70, sino capítulos de telenovelas, grabaciones de noticieros. No tenemos una cultura de la imagen general y tampoco televisiva. Eso dificulta la relación con el pasado. Los memoriosos todavía queremos a Gamboa, la añoramos como la gran serie policial, pero cómo contagiar ese espíritu, cómo prolongar su estela si es imposible acceder a ella.

“Gamboa”. Serie peruana de los años 80 que es imposible de ver completa en la actualidad.

—Y en países que no tienen una producción muy grande ni mucha competencia, como el Perú, ¿podría decirse que la falta de competencia perjudica a la audiencia local?

Tedesco: En el caso puntual de Uruguay, hoy lo que se hace es replicar formatos de programas de juegos que tienen éxito en Estados Unidos, España o Argentina. Es un mercado peculiar, además mucha gente tiene televisión por cable y Netflix tuvo como un progreso un poco lento en el país. Depende mucho de las particularidades del mercado y lo que la televisión pública considere que resulta más atractivo para su público objetivo.

Cappello: Estoy convencido de que la competencia alimenta y trae distintos réditos. El tema en Perú es mucho más complejo que observar que no producimos, porque es recontra complicado hacerlo. Tecnológicamente, nos hemos quedado muy atrás. Además, si tuvieras que hacer producción local con la gente de acá, te vas a dar cuenta que por más cinéfilos y seriéfilos que sean, una cosa es ver y otra hacer. Se necesita ensayar la cuestión. Este es un país cuya producción de ficción es muy chiquita. A los que hacen cine les ha costado un montón de tiempo conseguir una calidad de imagen que puedes poner al costado de otra película internacional y no notas la diferencia. Pero a nivel de historia, todavía falta un montón. Claro, agarra a los directores de acá: han pasado como 25 años y han podido hacer solo dos películas. Esa capacidad de fogueo no hay. Otra cuestión es que yo no sé si a la televisión abierta le interesa hacer ficción. Yo creo que ahorita nuestra televisión abierta, como mucha televisión en Latinoamérica, está buscando qué rol le toca jugar, porque las plataformas van a seguir evolucionando. ¿A la televisión abierta le va a interesar meterse a competir en un rubro que es cada vez más complejo?

De izquierda a derecha, Brunella Tedesco y Giancarlo Cappello; colaboradora y editor del libro "Ecos y variaciones de la ficción televisiva" (ULima, 2022).
De izquierda a derecha, Brunella Tedesco y Giancarlo Cappello; colaboradora y editor del libro "Ecos y variaciones de la ficción televisiva" (ULima, 2022).

—Para terminar, ¿este flujo permanente de remakes, revivals y secuelas está cambiando al espectador? Las llamadas “multiplicidades” que menciona Brunella en el libro.

Cappello: En términos de prácticas y rutinas de consumo, probablemente sí. Parte de la crisis de Netflix es que cada vez tiene más variedad de contenido y ha perdido identidad; a la gente le cuesta conectar con su oferta porque no encuentra esos espacios cómodos, como decía Brunella al inicio, a los que siempre puedes volver. Puede haber un facilismo en cuanto a las expectativas del consumo, como en el caso de “El juego del calamar”: mis alumnos se sorprendieron con el giro del viejo [Oh Il-nam], no se lo esperaban. ¡No pues! Que no te lo esperes es descubrir al final de la película que Bruce Willis estaba muerto. Eso es un plot twist. Aquí, simplemente, siento que juegan con fuegos artificiales. Muchos de los hits de hoy son narraciones efectistas y funcionan porque las puedes consumir de un tirón. Si “El juego del calamar” se consumiera a un capítulo por semana, te aseguro que no generaría el efecto que tiene.

Tedesco: Hay una cierta búsqueda emocional del espectador que quizá puede cambiar su perfil de alguna manera, buscar el subidón de la nostalgia, de afectividad, deseo, anhelo y añoranza que puede cambiarlo. Y lo que mencionó Giancarlo es importante: cuando el lanzamiento de la temporada completa se une con la pulsión nostálgica, hay una ebullición en particular. Por ejemplo, la posibilidad de hacer una maratón para volver a “Gilmore Girls”, “Expedientes X” o lo que fuera; creo que son dos fuerzas emocionales muy muy potentes que se juntan.

Sobre el libro

Nombre: “Ecos y variaciones de la ficción televisiva”

Editorial: Universidad de Lima

Año: 2022

Sumilla: La televisión se ha expandido por múltiples pantallas gracias a la tecnología digital. Esta versatilidad ha dado pie a una verdadera revolución en el medio, una que ha encumbrado a la serialidad como uno de los grandes productos culturales de hoy. En esa línea, los autores reunidos en este libro le toman el pulso a la ficción contemporánea, interesándose en las constantes y variantes que operan detrás de los géneros (las series románticas, las de terror, las históricas, las de superhéroes, las de animación o los documentales), así como en sus estrategias narrativas, sus hibridaciones y sus implicancias culturales.

El Dato
"Ecos y variaciones de la ficción televisiva"

Puedes encontrar este y otros libros de la Universidad de Lima en https://www.ulima.edu.pe/departamento/fondo-editorial

Los libros del fondo editorial estarán a la venta en la Feria Internacional del Libro de Lima 2022, que regresa a la presencialidad tras dos años de pandemia. El evento abrirá sus puertas entre el 22 de julio y el 7 de agosto en el parque Próceres de la Independencia del distrito de Jesús María.

En la imagen abridora, personajes representativos de las ficciones "Better Call Saul", "Thor: Love and Thunder" y "Al fondo hay sitio"; que parten de experiencias y miradas distintas sobre narraciones seriadas. Fuente: AMC/ Marvel Studios/ América TV.