Caral tiene un total de 12 centros urbanos. La base de las obras está conformada por shicras: bolsas de fibra vegetal rellenas con piedras, que brindan soporte a la construcción ante los sismos.
Caral tiene un total de 12 centros urbanos. La base de las obras está conformada por shicras: bolsas de fibra vegetal rellenas con piedras, que brindan soporte a la construcción ante los sismos.
Rosa Aguilar

Si bien el antropólogo estadounidense Paul Kosok fue quien descubrió la Ciudad Sagrada de Caral, en 1949 –el escenario principal de esta civilización–, dicha revelación solo fue registrada como otro sitio arqueológico en el país. No hubo más. Recién en 1994 la arqueóloga peruana Ruth Shady advierte que aquellos montículos de tierra, que se confundían fácilmente con cerros, eran edificios enterrados. Allí comienza la exploración a Caral. La cuarta semana de octubre se celebra un año más de la puesta en valor de esta civilización de 5 mil años de antigüedad, asentada en el valle de Supe, en la provincia limeña de Barranca.

A tres horas de la capital, los vestigios dan luces de una sociedad que se desarrolló a través del intercambio de productos (algodón, anchoveta, papa, camote) entre centros urbanos. Allí residieron expertos en ciencia y tecnología, arquitectos y administradores que no intervenían en tierras agrícolas, tampoco contaminaban los ríos ni talaban los árboles. Transformaban la madera seca del huarango en columnas y las obras se planeaban lejos de las corrientes de agua, ante su posible crecimiento.

La base de las obras está conformada por shicras: bolsas de fibra vegetal rellenas con piedras, que brindan soporte a la construcción ante los sismos.
La base de las obras está conformada por shicras: bolsas de fibra vegetal rellenas con piedras, que brindan soporte a la construcción ante los sismos.

Hoy hay tres centros urbanos abiertos al público: la Ciudad Sagrada, Vichama (ubicada en el valle de Huaura) y Áspero. Recientemente, se han iniciado proyectos de inversión pública para acceder a tres puntos más. En Miraya, por ejemplo, el gran descubrimiento son dos esculturas que representan a un hombre y una mujer y que evidencian el alto rango de poder de esta última en la sociedad, a través de un corte de cabello que simboliza a la chacana y un collar de spondylus. Una señal de la complementariedad de género de Caral. Asimismo, Lurihuasi manifiesta la impecable zonificación y convergencia entre edificios públicos para rituales y reuniones políticas, y residencias comunes. Y, finalmente, Peñico posee una serie de pirámides y plazas circulares en perfecto equilibrio arquitectónico. //

SEPA MÁS

Hasta el 17 de noviembre estará la exposición por los 25 años de investigaciones sobre Caral, en la Sala Kuélap del Ministerio de Cultura (Av. Javier Prado Este 2465, San Borja). Entrada libre.

El Caral Raymi se realizará el 25 y 26 de octubre en el sitio arqueológico de Caral. Habrá actividades culturales gratuitas, como shows de música y danza. Más información: 205-2517