El capitán de la selección nacional de vóley, Eduardo Romay (25), no duda cuando remata luchando por puntos para nuestro país. Tampoco cuando tiene que elegir a qué lejano club extranjero irá a jugar cada año o qué ingenioso Tik Tok grabará para hacer reír al más de medio millón de personas que lo siguen en esa red social. Pero sí lo hizo hace tres años al decidir qué tatuaje hacerse. Deseaba uno, pero no sabía cuál. “La idea es que estos sean permanentes, por eso lo que llevara en la piel tenía que ser una constante en mi vida. Y lo que es una constante en mi vida es el orgullo que tengo de representar al Perú. Así que ahí está en mi brazo derecho: el mapa más bonito que hay”.

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