Redacción EC

Me cuesta mucho definir lo que significa ser feliz, creo que todavía lo estoy descubriendo. Si tuviera que elegir un momento específico perfecto, sería estar con mi familia y amigos en un almuerzo de sábado por la tarde, idealmente en la playa.

El rasgo que más me define es que soy muy persistente, hasta el punto de ser obsesivo. Creo que es algo necesario para dedicarse a algo tan incierto como la música. Me falta ser más disciplinado y menos disperso.

Me preguntaron si escribo, como mi tío Mario Vargas Llosa; si estudio la luz, como mi papá [el cineasta Luis Llosa]; o si trabajo la voz, como mi mamá [Roxana Valdivieso]. Yo escribo canciones. Nunca he sido muy disciplinado con el trabajo de voz, pero trato de ser el mejor cantante que puedo ser.

Recuerdo cuando pasaba el verano viviendo en la playa y los tres meses de vacaciones de colegio parecían durar una vida entera.

No me identifico con ningún personaje histórico o famoso, ficticio o real, vivo o muerto, pero mi mamá me puso ‘Hamlet’ de apodo, por indeciso.

Me encantaría tocar el piano, pero tengo muy poca paciencia para aprender un instrumento nuevo. Lo he intentado varias veces pero siempre tiro la toalla.

Me marcó la vida mi familia, por la buena relación que tenemos. Mi mamá, por introducirme a la música.

Mi placer culposo es una cerveza a la hora de almuerzo un día de semana, porque sé que me va a dar sueño después.

El mejor plan de sábado por la noche es invitar amigos a mi casa, comer y tomar unos tragos. Si hay algo para hacer después, mejor. También me encanta ver películas, y mejor todavía si es en el cine. No hay nada como una película que te sumerja por completo en otro mundo hasta que sales de la sala y se prende la luz.

En pandemia tuve la suerte de pasarla en casa de unos amigos que quiero mucho, en Atlanta, y la verdad la pasamos bien. También el encierro me permitió enfocarme en tocar guitarra y escribir canciones y creo que me volví mejor músico.

El día del apocalipsis llevaré en una mochila mi guitarra, mi celular y toda la comida que me entre.

El gran amor de mi vida es ¡la música! Desde chico tengo una fascinación absoluta con la música. Me acuerdo que pensaba que un músico sobre un escenario, cantándoles a miles de personas, era lo más cercano que se puede llegar a ser un superhéroe.

Mi mayor logro ha sido el éxito de mi última canción, Alguien más. Ha tenido una respuesta positiva muy inmediata y muy fuerte (más de un millón de reproducciones en YouTube y Spotify), y ha sido todo de manera orgánica. También, me alegra mucho que me haya pasado con una canción que siento tan auténtica respecto de mí. //



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