Rodeado de átomos de carbono, la estructura del núcleo del átomo de nitrógeno crea lo que Kosaka llama un nanomagneto. (Foto: Pixabay)
Rodeado de átomos de carbono, la estructura del núcleo del átomo de nitrógeno crea lo que Kosaka llama un nanomagneto. (Foto: Pixabay)
Redacción EC

Un fotón enviado a un átomo de nitrógeno en medio de átomos de carbono que forman un diamante. Eso fue lo que logró un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Yokohama, en Japón, al intentar teletransportar información cuántica y almacenarla dentro de los límites de esta piedra preciosa.

"La teletransportación cuántica permite la transferencia de información cuántica a un espacio por lo demás inaccesible", así lo explica Hideo Kosaka, profesor de ingeniería en la casa de estudios nipona y autor del estudio que se publica en Communications Physics.



"También permite la transferencia de información a una memoria cuántica sin revelar o destruir la información cuántica almacenada", agregó

Resulta que uno de los principios de la ciencia cuántica consiste en realizar procesos en que el científico no conoce el mecanismo durante su evolución, sino sólo su resultado. De aquí que este logro pueda catalogarse como uno de alta importancia en el desarrollo del traspaso de información encriptada.

En este caso, se logró llegar a un punto inaccesible de otra forma. Se trata de un espacio entre los átomos de carbono de un diamante. Un átomo de carbono tiene seis protones y seis neutrones en su núcleo, rodeado de seis electrones giratorios. Sin embargo, los diamantes pueden tener defectos complejos cuando existe un átomo de nitrógeno en una de las dos vacantes adyacentes donde deberían estar los átomos de carbono. Este defecto se llama centro de vacantes de nitrógeno.

Rodeado de átomos de carbono, la estructura del núcleo del átomo de nitrógeno crea lo que Kosaka llama un nanomagneto.

Con un cable de aproximadamente un cuarto del ancho de un cabello humano, aplicaron microondas y una onda de radio para construir un campo magnético oscilante en torno al diamante, luego, con el nanomagneto se ancló un electrón de nitrógeno el que, mediante procesos especiales, se torna susceptible al entrelazamiento. Ahí fue cuando los científicos decidieron enviar el fotón con la información cuántica.

"El éxito del almacenamiento de fotones en el otro nodo establece el entrelazamiento entre dos nodos adyacentes", dijo Kosaka. Llamados repetidores cuánticos, el proceso puede llevar trozos individuales de información de nodo a nodo, a través del campo cuántico.

"Nuestro objetivo final es lograr repetidores cuánticos escalables para comunicaciones cuánticas de larga distancia y computadores cuánticos distribuidos para computación cuántica a gran escala y metrología", dijo Kosaka.

Con información de:
GDA
Emol – Chile