Ante todo, la verdad

MVLL nos explica su visión del periodismo en estos tiempos

Por Alejandro Miró Quesada

¿Qué es buen periodismo y qué es mal periodismo para usted?
El buen periodismo es decente, es periodismo creíble, que tiene una visión objetiva de lo que está ocurriendo en el mundo. Mal periodismo es el que miente, el que distorsiona el mundo real, el que disemina la confusión. Creo que esa es la frontera entre el buen y el mal periodismo: uno dice la verdad, el otro miente.

¿Considerando que el mal periodismo afecta la credibilidad del buen periodismo, deberían los medios intervenir en el debate provocado por la mala práctica del periodismo y criticar dicha práctica?
Definitivamente sí. Uno de los problemas básicos en nuestros días es que el periodismo se ha convertido cada vez más en una forma de entretenimiento. Mucha gente lee diarios y semanarios o ve televisión buscando más entretenimiento que información veraz sobre lo que está pasando. Esto ha provocado una degradación del periodismo.

¿Pero el periodismo bien hecho debería entrar en esta discusión para criticar la mala práctica periodística y todo el debate generado alrededor de ella?
Pienso que todo debate es útil, pero la mejor manera de luchar contra el mal periodismo, es hacer exactamente lo que los buenos diarios, programas de televisión y de radio hacen: decir la verdad, tratar de ser transmisores de buena información para que seamos capaces de tomar una posición frente a lo que está ocurriendo. Este es el gran servicio que ha ofrecido el periodismo desde sus inicios. No estoy en contra del entretenimiento, me parece algo perfectamente lícito, pero sí creo que es peligroso pensar que la misión del periodismo es solo proveer entretenimiento. De lo contrario, las distorsiones son inevitables.

SOBRE PERIODISMO CIUDADANO
Cualquiera puede reclamar ser periodista y actuar como uno. ¿Para usted, qué es realmente un periodista o, mejor, quién es realmente un periodista?
Hoy un periodista es un profesional y, como en todas las profesiones, hay diferentes clases de especialistas. El conocimiento es tan vasto, complejo y diverso que no todos los periodistas de talento y bien entrenados están en capacidad de escribir sobre todos los temas. La especialización es indispensable entre periodistas, así como una práctica rigurosa. Cuando yo comencé se consideraba que un periodista era alguien que se hacía profesional trabajando como periodista, no creo que esto sea cierto hoy. Un periodista, como un abogado o un arquitecto, necesita entrenarse no solamente en las técnicas, sino también en la historia y la dimensión cívica y moral de su profesión.

¿Cuáles son las habilidades profesionales e intelectuales que el periodismo moderno debe poseer para ser capaz de entender y analizar con propiedad el mundo globalizado?
Creo que el conocimiento: uno debería escribir con un conocimiento profundo del tema que aborda. Ese es un requerimiento básico; sin embargo, uno necesita también instinto y creatividad. Un buen periodista es también, de algún modo, un creador, es alguien que usa el lenguaje e incluso si no escribiera necesitaría de él. Y para eso hay que desarrollar habilidades que se logran con práctica, cultura y algo de intuición. En realidad es algo bastante difícil de definir.

 

UNA PROFESIÓN PELIGROSA
Como periodista experimentado, usted sabe que ejercer el periodismo en países en desarrollo es un trabajo riesgoso.
Sí, lo es, pero no solo en los países del Tercer Mundo, a veces en el Primer mundo también.

Las estadísticas dicen que en América Latina hay más de trescientos periodistas asesinados en las últimas dos décadas. ¿Es esto creíble?
Es verdad. En cierto modo uno puede decir que recordar todos esos crímenes termina por ser un homenaje a la importancia del periodismo como una profesión que está en el corazón de la democratización de América Latina y los países del Tercer Mundo. Los periodistas son asesinados y torturados porque son considerados gente peligrosa. Y se los considera así porque el periodismo libre es probablemente la institución más peligrosa para las dictaduras y los regímenes ideológicos que quisieran tener el entero control de la vida en una sociedad, imponiendo sus verdades. Por eso creo que el periodismo juega un rol esencial en la democracia y la sociedad y a ello se debe que muchos periodistas sean amenazados, maltratados, acosados e incluso eliminados.

 

LOS VALORES PERIODÍSTICOS

Mucha gente habla con nostalgia de lo bueno que era el antiguo periodismo. ¿Han cambiado los valores periodísticos al paso de los años?
Probablemente hay una idea romántica sobre el viejo periodismo. Es cierto que en el pasado hubo grandes diarios y revistas, pero hubo también muchos malos periódicos y revistas, así como amarillismo. Es verdad que ahora -que el mundo se ha hecho mucho más complejo y hay muchas técnicas y medios de información- los retos para los periodistas son mucho mayores y la adaptación a estos no es fácil. Pero no quisiera ser tan pesimista como aquellos que creen que el periodismo del pasado era un modelo y que este modelo ha desparecido. Creo que eso es un prejuicio romántico.

En muchos países en desarrollo, la lectoría y la credibilidad tienden a bajar. ¿Esa tendencia se debe a la competencia de Internet y todos los nuevos medios que están apareciendo en el mundo o es que la prensa no está cumpliendo su labor a cabalidad?
En muchos casos el periodismo ha abdicado al tener que enfrentar retos muy difíciles. Muchos medios han considerado que la única manera de conquistar o retener lectores es banalizando o frivolizando el periodismo, lo cual, por cierto, es peligroso. Como dije antes, no estoy en contra del entretenimiento, pienso que el entretenimiento es maravilloso, la vida sin él sería extremadamente aburrida. Pero si el periodismo se convierte en solo diversión, eso sería renunciar a sus más importantes funciones.

¿Diría que esta es la mayor amenaza al periodismo de hoy?
Es el más grande reto que tiene el periodismo en los tiempos modernos.

 

MEDIO ORIENTE

Usted viaja alrededor del mundo y escribe sobre él. Un ejemplo es la guerra en Iraq, que usted apoyó.
Desde el inicio estuve en contra de esa guerra. Y entonces decidí ir a Iraq precisamente a escribir, a reportar las consecuencias de la guerra. Cuando estuve allí descubrí, hablando con los iraquíes, lo que había significado la dictadura de Saddam Hussein para Iraq; fue entonces que me mostré a favor de la intervención, pues ignoraba los extremos de brutalidad y crueldad del régimen de Hussein. Era algo comparable solamente a las peores dictaduras del mundo, como las de Hitler o Stalin. Por supuesto, al estar allí, era difícil imaginar la violencia y el terror que desataría la guerra, era algo impensable.

La prensa estadounidense se ha cuestionado a sí misma por no haber criticado lo suficiente a la administración Bush. ¿Le parece que es justa consigo misma?
Lo que creo es que la prensa en Estados Unidos ha estado bajo el efecto de los brutales ataques terroristas en Nueva York y Washington. Y pienso que esto ha tenido una enorme influencia a favor de la laxitud que ha tenido la prensa al inicio de la intervención. Sin embargo, debemos reconocer que después esta prensa reaccionó muy críticamente contra la intervención y contra ella misma, y esto ha sido extremadamente saludable, pues le da a un medio la posibilidad de corregir errores, es algo que sucede en sociedades libres y países democráticos. En una dictadura, en cambio, no hay esta clase de autocrítica.

 

FICCIÓN y PRENSA

Usted tiene fama de ser un escritor muy disciplinado. ¿Cómo pasa del mundo que inventa el novelista al mundo más factual del periodista?
Por lo general yo trabajo en mis libros de lunes a viernes y los fines de semana escribo mis artículos y leo periódicos, soy un adicto a ellos. Leo varios periódicos y trato, durante la semana, de tener una idea de lo que será el tema de mi columna. Cuando llega el sábado y tengo una idea clara, es una maravilla, porque eso no siempre pasa y uso el sábado para buscar una idea. Esto es algo que le digo con mucho entusiasmo, porque de este modo yo siento que estoy en contacto con el mundo vivo, que no estoy rodeado de fantasmas.

¿Cuánto tiempo le toma escribir una columna?
Un día, porque la reescribo, ya sea por la mañana o por la tarde. A veces, en semanas muy afortunadas, puedo hacerlo en un par de horas, pero eso es algo bastante inusual.

¿Escribir es un trabajo fácil para usted?
Fácil no, difícil. Difícil, pero al mismo tiempo excitante y placentero, siempre disfruto el poco tiempo que tengo para escribir un artículo o el capítulo de un libro. En realidad es un gran placer.

¿Alguna anécdota de esta doble vida?
En ciertos casos -aunque pienso que es muy diferente escribir ficción y escribir una pieza periodística- uno puede hacer coincidir ambas cosas. Uno puede, cuando escribe un reporte sobre un problema específico, utilizar las técnicas de la novela, pero la diferencia está en que uno como periodista no tiene la libertad de que uno goza al escribir una novela. El periodista está limitado por el mundo real. Uno no debería mentir cuando escribe periodismo, pero cuando se escribe novelas sí se puede mentir. La mentira es la verdad de un novelista, un derecho que el periodista, ciertamente, no posee.

Nota: Este diálogo es una transcripción editada de un video que se proyectó en la sesión de apertura del World Editors Forum, realizada a principios de junio de este año en la ciudad de Cape Town, Sudáfrica.