Políticas de la memoria

Reflexiones sobre El pez en el agua. El pez en el agua es uno de los libros más ambiciosos y polémicos de Vargas Llosa. Se trata de un apasionado intento por narrar, con convicción de memoria y estructura en paralelo, el origen de la vocación literaria y el compromiso político.

Por Cecilia Esparza

El pez en el agua es uno de los libros más polémicos de Mario Vargas Llosa. Escrito y publicado después de la campaña por la presidencia del Perú, las Memorias surgen de una confrontación con las circunstancias históricas, e intentan explicar las razones del fracaso electoral, hiriendo las susceptibilidades de muchos personajes de la política, la cultura y los medios de comunicación en el Perú.

Vargas Llosa utiliza una técnica empleada en varias de sus novelas: presenta dos narrativas paralelas que se ofrecen en capítulos intercalados: por un lado, la infancia y juventud, los años de formación, y por otro lado, la historia de las motivaciones que lo llevaron a postular a la presidencia del Perú. Como muchas de las autobiografías de personajes ilustres de la política y las letras en América Latina - Sarmiento en Recuerdos de Provincia, Vasconcelos en Ulises Criollo - las memorias de Vargas Llosa relacionan de manera estrecha al sujeto y a la nación. El resultado es un texto entre la memoria personal y la historia, entre lo privado y lo público, un relato de vida que es también un diagnóstico sobre la realidad nacional.

Enemigo y padre
El pez en el agua es también un libro polémico y conmovedor por la manera en que Vargas Llosa presenta la relación con su padre. El niño criado bajo la protección de su familia materna, aprende en el entorno familiar los valores morales, democráticos y cívicos que serán no solo norma de conducta personal, sino que se proyectan al ideal de nación que su programa político tiene como objetivo alcanzar. La figura del padre, su irrupción violenta en la vida del hijo que lo creía muerto, es análoga a la de su contrincante en las elecciones, Fujimori, descrito como un caudillo guiado por la irracionalidad, la mediocridad y el resentimiento. El padre y el enemigo político son encarnaciones de la "enfermedad nacional", que hace del Perú un país incapaz de resolver los antagonismos raciales, de clase y de culturas que lo caracterizan.

La tradicional oposición entre "civilización y barbarie" es central en las memorias. Vargas Llosa señala que sus enemigos ridiculizaron su proyecto político presentándolo como un intento de convertir al Perú en una "Suiza", es decir en un país culto y "civilizado", con acceso al mercado y la cultura globalizados. Vargas Llosa se apropia de esta caricatura para explicar que esto es posible, aún en un país "bárbaro" con una historia dominada por la injusticia y la violencia.

El surgimiento de la vocación literaria se explica como una manera de oponerse a la autoridad paterna. La literatura es el espacio de la realización individual, el escape de un mundo impuesto, injusto y violento. Esta es una idea en la que Vargas Llosa insiste a lo largo del libro: el espacio de la escritura es presentado como un ámbito despojado de todo condicionamiento ideológico, el refugio frente a las fuerzas irracionales y los intereses personales que gobiernan la historia y la política.

Arte versus política
El pez en el agua puede leerse como un relato sobre el enfrentamiento entre arte y política, las dos vocaciones del memorialista. Vargas Llosa concluye que la decisión de dedicarse a la política fue una equivocación y representó el abandono de su auténtica vocación. Las memorias expresan un gran desengaño frente a la posibilidad de hacer política en el Perú; sin embargo, el "Colofón" cae en la tentación siempre presente del retorno al activismo. Vargas Llosa concluye sus memorias manifestando su profundo desacuerdo frente a la decisión de Fujimori de cerrar el Congreso, acto que inaugura un regreso a -en sus palabras- "la tradición autoritaria, razón de nuestro atraso y barbarie".

El Perú que surge de El pez en el agua es un país entregado a la "barbarie", un país equivocado, que no supo reconocer, en la candidatura de Vargas Llosa, la única opción que le quedaba para integrarse a la "civilización". Las memorias presentan la imagen de un sujeto que se pensó capaz de cumplir un destino histórico con respecto a su país. Aislado de sus compatriotas, al haber pedido sanciones económicas para el Perú para lograr la vuelta a la democracia, "tan poco popular", en ese momento, que se vio en la necesidad de escribir un texto que explicara las razones de sus decisiones personales y políticas, Vargas Llosa dirige la mirada hacia el juicio de la historia, que -tal como las memorias lo plantean- se encargará finalmente de darle la razón.

Catorce años después de su publicación y de los acontecimientos narrados en El pez en el agua, podemos discrepar frente a su manera de representar la literatura y la política neoliberal, y reconocer la ideología que subyace a sus planteamientos. Sin embargo, debemos reconocer también la lucidez de sus advertencias sobre las terribles consecuencias que la concentración del poder y el olvido de los principios democráticos han tenido en la historia reciente de nuestro país.