El 16 de setiembre de 1979, un cronista de El Comercio capturó la exhibición culinaria de un cocinero chino que había instalado un “chifa ambulante” en la sexta cuadra del jirón Andahuaylas, a espaldas del mercado Mariscal Castilla, en el Cercado de Lima. (Foto: GEC Archivo Histórico)
El 16 de setiembre de 1979, un cronista de El Comercio capturó la exhibición culinaria de un cocinero chino que había instalado un “chifa ambulante” en la sexta cuadra del jirón Andahuaylas, a espaldas del mercado Mariscal Castilla, en el Cercado de Lima. (Foto: GEC Archivo Histórico)
Por Jean Pierre Andonaire Villegas

La historia del chifa en el Perú empezó con la llegada de cerca de 100 mil culíes chinos entre 1849 y 1974. Así lo describe el antropólogo y catedrático peruano Humberto Rodríguez Pastor en su artículo “La pasión por el chifa” (2006). Según el especialista, los asiáticos vinieron para trabajar en las haciendas del norte del país. Su estancia era larga: firmaban un contrato (en español y chino) que les obligaba a mantenerse en ese trabajo por ocho años para luego quedar libres.

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