Mi encuentro con el DJ Armin Van Buuren
Foto: arminvanbuuren.com
Quizás a muchos el nombre de este DJ no les sea familiar, pero para los que escuchan música electrónica, y especialmente para mí, se trata de uno de los mejores del mundo, y conocerlo fue una gran experiencia.
En el 2007 trabajaba en un restaurante en Seaside, un hermoso balneario de Florida, en Estados Unidos. Mi horario era muy exigente y no tenía mucho tiempo para relajarme, solo me dedicaba a trabajar.
Un día, buscando información sobre música electrónica, me enteré de que el DJ Armin Van Buuren iba a presentarse en Atlanta, el 23 de marzo en el Wet Bar. Mi ciudad se encontraba muy cerca, por lo que la noticia me entusiasmó bastante,
Saqué rápido la cuenta de cuánto me iba a costar el viaje: el alquiler de un auto, la gasolina, la entrada para el ‘rave’ (U$30 general) y sobre todo, calculé exactamente cuánto me iba a demorar el trayecto (unas siete horas en auto). Solo iba por un día y mi idea era regresar muy temprano al día siguiente a trabajar porque solo tenía un día de descanso a la semana.
En total, el viaje me iba costar algo de 200 dólares, cantidad que pensé era razonable, teniendo en cuenta que iba a ver a uno de mis DJ preferidos. Sin embargo, no todo salió como esperaba.El día del rave me levanté muy temprano para partir hacia Atlanta. Mi idea era manejar sin parar hasta la ciudad, pero los problemas comenzaron cuando fui a recoger el auto. Me dijeron que había un retraso porque el carro estaba siendo acondicionado para el viaje. Le dije a la señorita que no tenía tiempo y que me diera otro a cambio, pero eso implicaba viajar una hora hacia otra pequeña ciudad. Muy molesto, acepté.
Muchos errores antes de llegar Atlanta: Después de recoger el auto estaba muy molesto porque la hora de retraso malograba mi itinerario. El rave comenzaba a las 11:30 p.m., eran las 7 a.m., pero yo no conocía Atlanta y pensaba que buscar el lugar de la presentación me iba a tomar tiempo.
Ese retraso hizo que pisara un poco el acelerador y eso trajo consecuencias. En EE.UU. cuando pasas por un colegio a la hora de salida, tienes que ir por debajo de los 20 kilómetros por hora. Yo no me di cuenta de que estaba pasando por un colegio y fui interceptado por un policía de carreteras. Después de que me pidieron mis papeles, me pusieron una multa de 160 dólares, la que tenía que multiplicar por dos por haber cometido la infracción en una zona escolar. O sea, tenía que pagar 320 dólares, lo que incrementó el costo de mi viaje a 520 dólares. Después de que los policías me pusieron la multa me encontraba muy mortificado. “Si no hubiese sido por la compañía de alquiler de autos, esto no hubiera pasado”, pensé.
Luego de manejar durante casi tres horas, me di cuenta de que estaba demasiado retrasado y opté (aún no sé por qué) por cambiar mi ruta y desviarme por Alabama. ¡¡¡Oh gran error!!!
Cuando ya estaba en la carretera que me llevaba hacia Atlanta por la ruta de Alabama, me percaté de que solo habían dos carriles, uno de ida y otro de vuelta. O sea, no podía ir a más de 45 kilómetros por hora y lo que es peor, no podía ni cruzar al otro carril porque era sentido contrario.
En esa vía no hay muchos policías porque el trayecto es muy lento y calmado, así que opté por acelerar un poco más. Esto me dio buenos resultados hasta que, al subir por una colina, otro policía me paró por exceso de velocidad. ¡No lo podía creer! Dos multas en menos de cinco horas y esta última era de 180 dólares, los que tenía que pagar ese mismo día ya que Alabama no era el estado en el que yo vivía.
Fui a la corte más cercana para pagar. Para esto ya mi itinerario lo había arrojado muy lejos y estaba recontra molesto. ¡Más de 650 dólares gastados solo por ir a ver a un DJ! Pensé muchas veces en regresar y olvidarme del rave, pero ya había comprado la entrada por Internet y además ya había recorrido más de la mitad del camino. Así que, ¿para qué dar marcha atrás?
Cuando finalmente llegué a Atlanta eran las once de la noche. Me demoré una hora en encontrar el lugar de la presentación, llegué justo cuando Armin Van Buuren comenzaba a saludar a las personas.
El rave fue lo máximo y por un momento me olvidé de las multas que me habían puesto y de lo caro me que había salido todo. Simplemente fue una noche grandiosa, tuve la oportunidad de tomarme una foto con él y tener sus autógrafos en mis discos. Puede que me haya costado mucho dinero, pero hay momentos en la vida que jamás vas a olvidar y que cuando los recuerdes te harán sentir una gran satisfacción.

PD: Al día siguiente se suponía que tenía que trabajar, pero por lo cansado que había sido el viaje me quedé dormido por más de cinco horas en un centro comercial en Alabama. Eso me costó una pequeña multa de parte de la compañía de autos por no devolverlo a tiempo… Qué cosas, ¿no?
Héctor Uriol
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