Gente que inspira

Desde hace algún tiempo vengo leyendo este blog porque me interesa leer experiencias de personas que, como yo, emigraron a otro país. Creo que algunas son muy interesantes porque aportan diversos puntos de vista que pueden servirme en mi proceso de adaptación. Además, puedo conocer un poco más sobre otras culturas, cosa que me fascina, porque pienso que eso enriquece mi modo de pensar, y además me gusta analizar lo diferente y sacar de ahí las cosas que me parecen buenas y de repente adoptarlas en mi vida, como desde una buena receta hasta el sistema del reciclaje como parte de mis costumbres.
He leído muchos blogs de gente que está muy contenta o muy infeliz en otro país. La situación es muy variable y ya han nombrado muchos consejos muy valederos para todo aquel que quiera emigrar. Mi esposo y yo hemos encontrado personas de todo tipo acá, buenas y malas, pero hoy quiero referirme solo a las buenas.Comenzaré por contarles de una persona que conocí hace algún tiempo en el país al que emigré hace seis años: Canadá, en el noroeste del país. Él es canadiense y una de las personas más bonachonas que he conocido. Él es mi jefe. Tuve la suerte de comenzar a trabajar para su compañía al poco tiempo de llegar y me aseguró trabajo para por lo menos un año. Ya llevo allí casi seis, ahora trabajo también para la compañía de su esposa y la de sus cuñados, mi área es la informática y les doy soporte técnico.
Él es una persona muy sencilla a pesar de tener tanto dinero y, sobre todo, es un filántropo. Ha viajado, a causa de tu trabajo, por todo el mundo y eso le ha dado una gran visión de las cosas y un conocimiento de diversas culturas. Ahora se dedica a ayudar. Todos los miércoles se va como voluntario a una entidad que se llama Salvation Army en donde sirven comida a las personas indigentes. Lo he visto apoyar a personas de ahí, como a un señor que era alcohólico al que recogió, dio techo y ayudó a salir de su alcoholismo. Lo he visto realizar campañas en Navidad para juntar cosas y enviarlas a países pobres en un programa que se llama “Shoe Box” (http://www.samaritanspurse.ca/occ/shoebox/ ), en el que se llenan cajas del tamaño de una caja de zapatos con artículos de uso diario, útiles o juguetes, las que luego se envían. En esta área, su compañía fue la que más envió.
También ayuda a muchas organizaciones que brindan apoyo a gente de países en necesidad, sobre todo en el continente Africano, y desde algún tiempo ayuda a organizaciones solidarias en Perú. La última vez que viajé con mi familia a Perú, fuimos con él y su esposa, y él en persona fue a ver a todos los que había ayudado con su aporte desde Canadá. Fue realmente emocionante. Mucha gente tiene ahora una pared arreglada, medicinas, un techo de calamina que detiene la lluvia y útiles escolares para sus hijos gracias a él. De paso lo llevamos a conocer el Perú y se quedó fascinado.
Por otro lado, cuando les enseñaba mi país y veía lo fascinados que estaban con los paisajes, la comida, la alegría de la gente y el clima, yo veía al Perí con otros ojos, y es que tiene tantos sitios tan lindos y cosas tan buenas que puede fascinar a cualquier turista de cualquier lugar del mundo… Hay tanto potencial.
Y no solo es él, su esposa también está siempre buscando proyectos de ayuda. Hace poco se fue a Hungría con un programa que construyen casas para los más pobres, en donde ella tenía que ayudar en la construcción de la casa. Ahora prepara un container de ayuda para Perú, que irá a la zona norte del país por intermedio del Club de Leones, del cual es miembro.
Así como ellos, he conocido a muchas personas que les gusta mucho ayudar; personas como el caso de un amigo de mi jefe, dueño de una importante empresa en esta zona que, cuando ocurrió el terremoto en Chincha, se fue por un mes o algo más a ayudar en la reconstrucción. Eso me pareció grandioso: que alguien que nunca estuvo en Perú vaya a apoyar así, de ese modo, cuando tranquilamente pudo haber enviado el dinero nada más; pero no, él fue en persona a ayudar en la limpieza de escombros.
Otra persona que conocí es una chica canadiense de 29 años que tiene una ONG llamada COLORS (a la cual mi jefe apoya) y que aparece en la foto de este blog. Ella se dedica a trabajar varios meses al año para juntar plata y donaciones para llevarlas personalmente a África. Ahora está ahí, en una ciudad sumamente pobre, ayudando en los hospicios y hospitales, generalmente a los niños, llevándoles medicinas, agua limpia, juguetes, entre otras cosas. Detrás de ella hay muchas personas que la apoyan. Es increíble escuchar sus historias mes a mes y como ella dice: ‘small steps make a difference’ (pequeños pasos hacen la diferencia). No se necesitan megaproyectos para ayudar, a veces son pequeñas cosas que, sumadas una a una, van marcando la diferencia. Ella ganó este año un premio de la Cruz Roja por su labor humanitaria.
En fin, son personas que no están encerrados en su mundo, sino viendo en qué pueden ser útiles. Hay mucha gente que hace trabajo voluntario por acá. Por ejemplo, el profesor de inglés de mi esposo, era voluntario en el programa de “english as a second lenguaje” en el Club de Leones, programa que es gratis para emigrantes. Él, por algún tiempo, le dio clases sin pago alguno y luego se convirtió en un nuestro gran amigo.
De gente como ellos he aprendido a ser más solidaria con las personas en necesidad. Ahora pienso que estuve tan preocupada por sobrevivir en el Perú que olvidé que hay personas en peor situación, que necesitan nuestra ayuda, y que el dar puede convertirse en una gratificación personal. Ahora trato de buscar proyectos de ayuda y participar, aunque no sea necesariamente con dinero, sino con trabajo. “Un paso a la vez”. Sí, emigrar a otro país ha sido para mí una grata experiencia, difícil sin duda, pero grata, no solo por el bienestar económico, sino porque, sobre todo, he aprendido de otras culturas, porque he conocido gente que me ha motivado a crecer como persona y porque, además, me ha permitido ayudar a mi país aunque sea a la distancia.
Ani, Canadá
* Todos los interesados en publicar una historia en “Yo también me llamo Perú” pueden enviar sus artículos y fotos a los siguientes correos: editorweb@comercio.com.pe y jortiz@comercio.com.pe

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