Festival de cine del sur en Oslo

Mira al mundo desde otro ángulo. Este es el eslogan del Festival de Cine del Sur (Film fra sør) que cada mes de octubre en Oslo nos abre una ventana al mundo. Durante diez días este festival nos da la oportunidad de ver películas latinoamericanas, africanas y asiáticas; y ofrece además la oportunidad de participar en seminarios, debates y fiestas, y conocer a cineastas y actores venidos del sur. Más allá de las fronteras noruegas, el resto del mundo se encuentra al sur, donde hay creatividad, colores, pasiones, sueños, historias que contar y hechos que denunciar. Y felizmente en el universo del cine, no hay fronteras insalvables.
Este año los peruanos estuvimos de fiesta porque “La teta asustada” abrió el festival. En noruego la llamaron “Las perlas de Fausta”, y Julie Ova, jefa del festival, la describió como “una obra de arte tranquila, que muestra cómo las heridas de la historia dejan huellas en los seres humanos, una historia contada con un optimismo fino y poético”. La sala estaba repleta. Entre los discursos de oficio, hubo canciones andinas interpretadas por manos peruanas con zampoña, charango y cajón.
Al ver la película, en la mágica oscuridad de la sala, algo pasó dentro de mí. Era la primera vez después de muchísimos años que oía una voz de mujer cantando en quechua. Sentí lo mismo que cuando era niña y escuchaba a escondidas detrás de la puerta de la cocina a nuestra empleada. Esa misma dulzura melancólica, la misma entonación, las mismas palabras, para mí desgraciadamente incomprensibles. Me imaginé que Claudia Llosa habría tenido de niña una empleada o ama de origen andino, cuyos cantos habrían arrullado cariñosamente sus sueños de cineasta.
Cuando terminó la película, algunos de los espectadores fuimos invitados a la recepción de inauguración. Mientras que en Lima salía la procesión del Señor de los Milagros, al otro lado del mundo, en Oslo, caminamos en procesión con antorchas desde el cine hasta el local de la recepción. Allí conocí a Payam Madjlessi, actor iraní residente en París que había venido para presentar “For a moment, freedom”, película que narra el drama de los iraníes que intentan escapar de la tiranía en su país, y en la cual él es protagonista. Payam me dijo: ”Una vez que cortas tus raíces, puedes hacerlas crecer en cualquier lugar, y mi país es allí donde están mis amigos, mi familia”. Fue maravilloso conversar con él y constatar que a pesar de las diferencias culturales los sentimientos no tienen nacionalidad.

En la recepción: Lasse Skagen, Director artístico del festival; yo; Geir Bergkastet, Director de la Organización de Cinematógrafos de Oslo; y Julia Ova, Directora general del festival
“La teta asustada” tuvo además una función de gala, presidida por el Embajador de Perú en Suecia, quien llegó desde Estocolmo; y también presidida por nuestros deliciosos pisco sour, arroz con pato, y otras añoradas delicias que dieron a los espectadores una idea de la riqueza y variedad de nuestra cocina.
Una invitada que desafortunadamente no pudo asistir al festival fue Magaly Solier. Nos quedamos con las ganas de conocerte, Magaly. Pero te he visto por YouTube respondiendo en diferentes entrevistas que extrañas tu pueblo, que no te hallas en Lima. Yo te entiendo, Magaly, y quisiera saber: ¿qué les dirías a las mujeres peruanas que por diversas razones vivimos aquí tan lejos de nuestro país?
Durante el festival he preguntado a un grupo de latinoamericanas cómo se sienten viviendo aquí. Todas me respondieron que en Oslo se encuentra ahora su hogar, que se sienten bien, pero que como lo nuestro no hay nada igual. Me dijeron que para ellas este festival es muy importante porque les da la ocasión de ver buen cine venido de otras latitudes. Del gran repertorio que el festival propone (alrededor de 100 filmes), son desde luego las películas latinoamericanas las que más les interesan, claro, será por aquello de la identificación, ¿no?
Una colombiana me dijo: “Me ofrecí para trabajar como voluntaria en el festival porque hace muchos años vi una película argentina con canciones de Leonardo Favio. Lejos de mi país, en este frío, me puse a cantar en voz alta, y me di cuenta que varios latinoamericanos en la sala también cantaban; ¡fue un momento fantástico!”
También hice otra pregunta a estas latinas, que me habría encantado hacértelas a ti, Magaly. Les pedí imaginarse que eran actrices y les pregunté qué rol les gustaría interpretar. Las respuestas fueron muy variadas: desde roles principales, como las más aguerridas heroínas y artistas que han hecho historia en nuestro continente latinoamericano, hasta discretos roles secundarios, más bien en comedias.
El festival ya terminó.”El Espejo de Plata”, premio máximo del evento, fue otorgado a la película china “City of life and death” de Chuan Lu, y el premio del público fue para la iraní “For a moment, freedom” de Arash T. Riahi. La película chilena “La nana” cerró el festival. Qué interesante, pensé, que una película peruana premiada en Berlín abra el festival, y una película chilena galardonada en Lima lo cierre; y que en ambas una mujer de origen indígena sea la protagonista. “La teta asustada” va a ser presentada posteriormente en otras salas de cine noruegas, y seguramente también lo sea en otras ciudades europeas, ¡qué alentador para el cine peruano!
Nos quedamos acá con las retinas llenas de imágenes alegres, tristes, optimistas, o violentas. También imágenes fuertemente impactantes que exigen reflexión, como aquellas de la película “Altiplano”, protagonizada también por Magaly Solier”, rodada en el Colca, y cargada de símbolos que lo dejan a uno envuelto por el aire frío de lo absurdo.
Mientras terminamos de digerir todas estas imágenes, nos quedamos esperando que en octubre 2010, cuando el Festival de cine del Sur cumpla 20 años, nos brinde un programa inolvidable con mucho más creatividad, colores, pasiones, sueños, historias que contar y hechos que denunciar … ¡y más películas peruanas!
¿Ustedes han tenido la oportunidad de ver producciones o manifestaciones artísticas peruanas en los países en que residen? ¿Qué sintieron en ese momento?
Lucy Hermoza de Rigal, Noruega
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