Un hombre de este mundo en Berlín

Todos los días rumbo a mis actividades suelo caminar por una calle muy transitada de Berlín. Lo que más me llama la atención es la gran cantidad de personas de diferentes orígenes y culturas que allí convergen por algún motivo, el hecho de que estén allí no me extraña, más bien me da pie a que mi imaginación vuele pensando en los diversos motivos que trajeron a cada uno de ellos hasta acá, en descubrir a través de sus rostros sus pensamientos, si vienen desde lejos como yo, qué los trajo, si están contentos. Es un universo de lo desconocido que no había experimentado en el Perú. Quizás lo más parecido sea un paseo por la Plaza de Armas de Cusco, pero aún así la sensación es diferente, la mayoría de extranjeros que están acá no son simplemente turistas. La diversidad que hoy puedes encontrar en Alemania es impresionante, es el país, que mayor cantidad de inmigrantes tiene en Europa. Esa sensación me llevó a explorar un poco mi propia historia, mis propios sentimientos y emociones.He llegado a la conclusión que no podría denominarme simplemente peruano, todo parece indicar que la definición más acertada para mí sería: “un hombre de este mundo”. Y cuando al mundo me refiero, es el mundo completo. ¿A que me refiero con eso? Permítanme explicarlo.
Si, nací en el Perú, pero tengo raíces en al menos otros 3 países. Estudié en un colegio de curas españoles y a mis amigos los llamaban “chino”, “negro”, “cholo” o “gringo”. De niño fui fan de los primeros animes japoneses. Adoro la comida peruana, pero no podría vivir sin un chifa o las papas del McDonald’s. Me encantan los chocolates, si son suizos o belgas mejor, pero preparados con cacao ecuatoriano. Disfruto mucho una cerveza helada, mejor si es alemana. De vinos, muchos: los sudafricanos, españoles e italianos son mis favoritos. Cuando hace frío tomo un delicioso café de Etiopía, pero un colombiano es también una buena alternativa. Me encanta el rock, el mejor es el inglés, pero mi banda favorita es australiana. Una parrilla con los amigos es ideal, mejor si el corte es argentino. Mis mejores vacaciones las pase en el Cusco, pero mi ciudad favorita es Buenos Aires. Si de autos he de hablar, me basta con los japoneses, aunque acepto que los italianos son los más bellos. Todos mis equipos electrónicos dicen “Made in China”, pero diseñados en Estados Unidos y programados en la India. En cuanto a la ropa, el algodón peruano es el mejor, pero en zapatillas, las Nike son las más cómodas. A la hora de celebrar, un champagne es la natural elección. El inglés me permite comunicarme prácticamente con cualquier persona sin importar su nacionalidad. Gracias al gas de Rusia no me muero de frío en invierno. Soy fan de las películas de acción y a las americanas nadie les gana, pero para una buena historia las europeas destacan. Planeo visitar algunas vez Tailandia y Egipto, pero cuando añoro mi casa, Lima, sus playas y acantilados invaden mis pensamientos.
Como ven, hoy por hoy, ya no puedo asociar mi existencia a un solo país, sino que empiezo a reconocer mi propia diversidad, mi propia conexión directa o indirecta a todas las culturas y sangres. El mundo de hoy es global y como tal me he reconocido, como un hombre de este mundo.
Y ahora les pregunto: ustedes en el extranjero o en el Perú, ¿cómo se reconocen?
Alberto López, Alemania
* Todos los interesados en publicar una historia en “Yo también me llamo Perú” pueden enviar sus artículos y fotos a los siguientes correos: editorweb@comercio.com.pe y jortiz@comercio.com.pe

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