Lorely Requejo

En entrevista con El Comercio, el decano del Colegio de Economistas de Lima, Carlos Castro, se refirió a la coyuntura que atraviesa el país. Compartió sus reflexiones en torno al rol que viene asumiendo el Estado –al cual considera débil– y la necesidad de promocionar, con mayor fuerza, el empleo de calidad.

—¿Cuál es su lectura sobre la situación actual?

Sabemos que, lamentablemente, estamos pasando momentos difíciles que sí afectan a la economía; tanto por factores internos y externos. También estamos con un efecto inflacionario a nivel mundial. No tomamos las precauciones sobre cómo, a través de una serie de medidas, el Gobierno pudo paliar o mitigar esta inflación, sobre todo [orientadas a] los hogares más vulnerables [afectados] por el incremento de precios de la canasta familiar y por el desempleo, producto del impacto negativo a nuestra economía por la pandemia.

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Por otro lado, no ha estado en agenda la famosa reactivación económica del país. Si se ve el crecimiento económico del 2021 con relación al 2020, es lógico que hayamos [tenido] ese pico de crecimiento. Pero si comparamos con resultados prepandemia todavía no estamos bien. En algunos casos estamos incluso por debajo. En Lima, el déficit creado está por más de 500.000 puestos de trabajo formales, que todavía no se recupera. Sabemos que el desempleo ha aumentado más allá del promedio; significa un problema estructural.

—¿Qué otros problemas estructurales ha identificado?

Existen problemas estructurales por el panorama internacional e interno. Cuando nos referimos al escenario interno [hablamos] de la crisis política. Es lamentable que prácticamente se haya convertido en otro problema estructural. Seis años seguimos con un enfrentamiento fuerte entre el Ejecutivo el Legislativo. También tiene un impacto en la economía y lo estamos viendo. La alta incertidumbre no permite propiciar un clima de inversiones. La inversión está paralizada, más aún por parte de la inversión pública. Estamos frente a un proceso electoral que todavía no se siente, de elecciones regionales y a nivel de gobiernos locales. Sabemos que, tanto al inicio como al final, afecta a la inversión pública. La nueva administración [tiene que] ganar experiencia y enrumbar la inversión pública. Estamos en ese drama. Lo otro es que las señales que ha dado tanto el Gobierno y la actitud que ha tenido en muchos casos el Congreso no ayuda a compartir una agenda país mínima.

"Medidas como la exoneración de impuestos, en el caso de la gasolina, no benefician al ciudadano de a pie".

—¿Qué debería contener esta agenda?

No descuidar las medidas sanitarias porque [podríamos] estar expuestos a una cuarta ola, como ha pasado en países más desarrollados y con sistemas sanitarios más fuertes. Tendría un efecto negativo en la economía. En segundo lugar, la reactivación económica. Es importante [saber] cómo reactivar sectores claves, [por ejemplo] la agricultura, más aún que estamos en un escenario de crisis alimentaria y que no habíamos previsto una serie de acciones en las que el Gobierno habría podido avanzar. En 13 regiones, su programa de producción va a caer, y en cuatro las caídas son fuertes como en el caso de Piura, Áncash, Apurímac y Amazonas. Estamos en ese escenario y no hemos hecho bien las cosas.

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Es lamentable que el presidente haya tenido tanta improvisación en la designación de los gabinetes. Tenemos más de 50 ministros en menos de un año designados y eso afecta la imagen del país y el clima de inversiones. No se está haciendo una gestión pública pensando en el ciudadano. Y lo estamos viendo.

—El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, ha previsto que la inflación llegará a su pico en julio. ¿Qué iniciativas consideraría se podrían tomar?

Medidas como la exoneración de impuestos, en el caso de la gasolina, no benefician al ciudadano de a pie. Y lo más delicado, cuando exoneran del IGV a cinco productos alimenticios, no se ha visto el efecto en la reducción del precio. Sabemos que existe una gran informalidad desde la cadena de producción hasta los puntos de venta. No han considerado esa cadena. [...] Creo que se ha podido aliviar a estas economías con un bono alimentario y [más] ahora con las herramientas digitales.

"El presidente tiene que liderar ese mensaje de propiciar un clima de inversiones y de certidumbre".

—Dada la afectación que se podría producir en el corto plazo, ¿qué sectores deberían priorizarse?

[Hay] un tema que no se discute: el empleo. Se perdió una oportunidad, porque también las crisis se pueden aprovechar como oportunidad. Enfrentar el problema estructural del empleo formal conlleva a enfrentar el problema de la formalización. Para que [se pueda] ver como un beneficio no [se trata] solamente de facilitar las autorizaciones y licencias, sino [saber] cómo compartir costos sociales para que la planilla del microempresario pueda ser formal. Esa visión no se hace. Ese microempresario necesita apoyo crediticio. [...] El empleo formal y su promoción es el mejor mecanismo para plantear la reforma previsional que no ha estado en agenda.

La mejor actitud hubiera sido [reactivar] el Consejo Nacional del Trabajo, donde se junta el Estado, los trabajadores y el empresario para definir políticas de empleabilidad y mejores condiciones para la misma. No hay ese encuentro tripartito. Lo que no se está viendo también es la baja productividad. El tema fundamental, si hablamos de economía, es generar empleo. Y no se está viendo.

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—¿Qué hacer en primera instancia?

Se debe brindar las mejores condiciones de certidumbre y generar confianza. El presidente tiene que liderar ese mensaje de propiciar un clima de inversiones y de certidumbre. Hay que preguntarnos también qué está haciendo el Congreso para propiciar este clima de mayor institucionalidad y gobernanza a nivel país.

"El mejor mensaje o recomendación al presidente, por parte del Colegio de Economistas de Lima, es que a través de su gabinete pueda realizar los cambios que se requieran y propiciar un entendimiento en el país".

—¿Cómo observa el panorama en el corto plazo?

Si seguimos en la misma situación, no hay visos de propiciar un clima de mayor crecimiento económico y estamos desaprovechando oportunidades. El Perú, con toda su potencialidad, no tendría por qué tener problemas alimentarios. Deberíamos estar exportando productos alimenticios a diferentes países. Más allá de las bondades [que se puedan abordar], siempre he sugerido una mejor gestión de los programas de apoyo alimentarios. ¿Cómo cambiar la situación de una persona en condición de pobreza? Con trabajo. No hay otra fórmula.

—La preocupación del Gobierno, entonces, debe ser generar empleo de calidad.

No hay otra forma de darle bienestar a la población. Necesitamos políticas públicas coherentes y con resultados.

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—¿Cómo ha tomado la propuesta de revisión del capítulo económico de la Constitución?

¿Hay que tenerle miedo a perfeccionar nuestra Carta Magna? No hay que tenerle miedo. Una reforma fundamental y necesaria ha debido ser la reforma política. Y no lo han hecho. [...] Hay que preguntar [a aquellos que lo desean modificar] qué es lo que quieren cambiar y cuál es la propuesta. Y discutirla con los actores claves del país. No podemos perder principios básicos [como] la libertad de nuestra economía y respeto de la propiedad privada. La pregunta es, ¿tenemos esa economía social de mercado? Yo creo que no, porque tenemos un Estado débil, que no supervisa, no fiscaliza y no pone orden. No puede haber privilegios; para ello está el Estado. Para poner orden y corregir distorsiones del mercado. Lamentablemente, no lo hemos hecho en los últimos treinta años.

—Dado que el panorama podría no ser auspicioso, ¿qué sería recomendable para las familias?

Primero, asegurar una canasta básica familiar en alimentos, en servicios básicos y en asegurar [que los menores] vayan al colegio. Lo otro es que exijan ser empadronados y que les llegue los programas sociales en apoyo alimentario y salud.

—¿Cuál sería su mensaje final?

El mejor mensaje o recomendación al presidente, por parte del Colegio de Economistas de Lima, es que a través de su gabinete pueda realizar los cambios que se requieran y propiciar un entendimiento en el país. Así también, dar señales de mejor gestión pública en beneficio de todos los peruanos a través de las distintas carteras ministeriales y de sus cuadros técnicos. En segundo lugar, proponer la agenda mínima país, priorizando las condiciones de seguridad en protocolos sanitarios y la reactivación económica, pensando en generar empleo.


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