La unificación de las redes de Essalud y el SIS podría tardar 10 años, según los expertos. (Foto: Essalud).
La unificación de las redes de Essalud y el SIS podría tardar 10 años, según los expertos. (Foto: Essalud).
Instituto Peruano de Economía (IPE)

En su último mensaje a la nación de 28 de julio, el adelantó que se comenzará a analizar la unificación entre los dos sistemas públicos que actualmente coexisten. Así, el Seguro Social () y el Seguro Integral de Salud () se integrarían en los próximos años. De acuerdo con la Superintendencia Nacional de Salud (), el 92% de afiliados a algún sistema de salud se atiende en uno de los operados por el sector público.

La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, anunció que la unificación sería progresiva considerando las diferencias en el financiamiento de ambos sistemas. ¿De dónde parte cada uno y qué se podría esperar de la integración?

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DOS HISTORIAS, DOS PRESUPUESTOS

Por un lado, el SIS, que fue creado en el 2001 y se financia principalmente con recursos del Estado, tenía como principal objetivo brindar aseguramiento a la población vulnerable en situación de pobreza. Sin embargo, a marzo de este año, y en línea con la política de universalización del seguro de salud, este sistema contaba con 20,3 millones de asegurados (se calcula que hay aproximadamente 6 millones de personas pobres en el Perú). El número de afiliados al SIS ha crecido 5,3% en promedio durante los últimos 5 años.

No obstante, en este mismo periodo, el crecimiento de sus recursos ha sido limitado. Su presupuesto se ha incrementado, en apenas 0,1% anualmente; hasta alcanzar los S/1.764 millones en el 2019. De esta forma, desde el 2015, los recursos por afiliado disminuyeron en 4,9% cada año. Con ello, el año pasado se contaba en promedio con S/89,4 por cada afiliado

Por su parte, en marzo de este año Essalud se registraba 11,8 millones de afiliados. De ellos, el 91% corresponde a los trabajadores dependientes –que aportan el 9% de sus ingresos mensuales–, además de los pensionistas y trabajadores del hogar. Este mecanismo de financiamiento de Essalud asegura que cuente con más recursos que el SIS. En los últimos 5 años, los ingresos de Essalud se incrementaron 5,1% en promedio. Así, en el 2019, la entidad dispuso de S/12.122 millones, lo que implica un presupuesto promedio por afiliado de S/1.202; es decir, 13,4 veces superior al monto disponible para un afiliado al SIS. Cerrar esta brecha será unos de los principales retos de la integración.

CAPACIDAD

Las diferencias entre ambos sistemas se reflejan en su capacidad de atención. Por un lado, la prestación de servicios para los afiliados al SIS se realiza mediante la red de establecimientos del MINSA y de los gobiernos regionales. En tanto, Essalud cuenta con una red propia de establecimientos a nivel nacional.

En el 2019, el MINSA disponía de 422 establecimientos en el país; es decir, su cobertura era de dos establecimientos por cada 100 mil afiliados al SIS. Incluyendo a las instituciones a cargo de los gobiernos regionales, el número de establecimientos se elevaba a 8.334. Ello incrementaría la cobertura del sistema público a 40 establecimientos por cada 100 mil personas. No obstante, el 97% de estos establecimientos corresponde al primer nivel de atención, es decir, a postas y centros de salud que brindan atención a casos de baja complejidad. Por su parte, Essalud tenía una red de 394 establecimientos, lo cual significaba una cobertura de 4 establecimientos por cada 100 mil afiliados a este sistema. 

La complementaridad de ambos servicios pueda darle mucha eficiencia a la atención de los pacientes en el país.
La complementaridad de ambos servicios pueda darle mucha eficiencia a la atención de los pacientes en el país.

Para Pablo Lavado, investigador de la Universidad del Pacífico, la unificación del servicio de salud público permitiría explotar la complementariedad entre ambos. Por un lado, los afiliados al SIS podrían acceder a los hospitales de Essalud, los cuales corresponden al segundo y tercer nivel de atención para casos de alta complejidad. En tanto, los actuales asegurados de Essalud podrían acceder a la gran oferta de establecimientos de primer nivel del MINSA y los gobiernos regionales. Ello incrementaría la eficiencia del sistema público al reducir los tiempos de espera para casos de baja complejidad. 

UNIFICACIÓN

Considerando las diferencias en el funcionamiento de estos sistemas, hay dos grandes temas a considerar en la unificación. Para Midori de Habich, exministra de Salud, se debe separar el tema del financiamiento de lo que es la prestación del servicio.

En cuanto al financiamiento, la especialista considera que se debería apuntar, como objetivo intermedio, a tener una sola Institución Administradora de Fondos de Aseguramiento en Salud (Iafas). Un primer paso debería ser nivelar los recursos por asegurado entre el SIS y Essalud. Para ello, considera que el Estado podría aportar más recursos al SIS, pues los fondos de Essalud son constitucionalmente intangibles. Este proceso podría tomar una década y, mientras tanto, se podrían manejar como dos bolsas separadas. Finalmente, señala que es clave que el Iafas pueda contratar con todos los prestadores de servicios: Minsa, gobiernos regionales, Essalud y sector privado. Así, todos los asegurados podrían atenderse indistintamente en cualquier establecimiento de salud.

En este sentido, Lavado coincide en tener un único ente asegurador y permitir el intercambio prestacional. Para ello resalta la importancia de la transparencia en las tarifas de ambas redes de establecimientos, además del fortalecimiento del MINSA en el abastecimiento de medicamentos y la rotación de recursos humanos.

Por último, la otra clave de la reforma es el tema de la prestación de los servicios que, a decir de de Habich, es un universo más complejo. Esto debido a que hay distintos actores independientes y unificar la prestación implicaría ir a contramarcha de reformas como la descentralización.

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