Galerías del Cercado de Lima mueven unos S/21.600 mlls. al año - 1
Galerías del Cercado de Lima mueven unos S/21.600 mlls. al año - 1

fue un ambicioso militar peruano: dirigió tropas con valentía; derrotó a sus enemigos en batallas hasta lograr la independencia de nuestro país siendo presidente dos veces invadiendo Bolivia para intentar recuperarla para el Perú.

Pese a todos estos antecedentes, su apellido no brilla tanto por sus hazañas épicas como por el hecho de que una calle del distrito de La Victoria, que tomó el título, se ha erigido el mayor emporio comercial textil. Gamarra es un mundo donde conviven toda clase de prendas y trabajadores: jaladores, vendedores, voceadores y confeccionistas, que en conjunto forman una población de 25.000 personas y 107 mil visitantes diarios, que van con la expectativa de comprar en lo que cariñosamente han bautizado como ‘Gammy Shopping Center’.

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El emporio comercial de Gamarra, ubicado en La Victoria. (Foto: Archivo El Comercio)

Para nadie es un secreto lo que representa Gamarra. Se trata de un inmenso imán de consumidores de todas partes del país – inclusive de provincias– que buscan los mejores precios y la mejor calidad. , presidente de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, indica que este emporio comercial abastece de prendas de vestir a todo el país.

El crecimiento ha sido tan vertiginoso en los últimos diez años que Alva recuerda que tenía apenas catorce galerías (edificios con pequeñas tiendas) a fines de la década de los 90. Hoy Gamarra cuenta con 170 y se siguen construyendo más. Si bien Gamarra ha tenido un crecimiento notable, el fenómeno no es exclusivo de este conglomerado. 

Otras zonas como (tecnología) y (ferretería, celulares y productos electrónicos) también han tenido similares despegues. La zona comercial de Las Malvinas se formó gracias a las autoridades municipales, tras el desalojo de ambulantes del Damero de Pizarro en 1997, y en la actualidad vende más de US$ 700 millones.

No son pocos los limeños que acuden a Las Malvinas en busca de un celular o piezas para arreglar sus terminales móviles. (Foto: Archivo El Comercio)

Otros conglomerados también han logrado un empuje similar, como el circuito Grau (juguetes y bicicletas); Caquetá (abarrotes), Palao y Marsano (ambos de acabados de construcción), en las avenidas y urbanizaciones del mismo nombre. Mucho se ha cuestionado el desorden con los que han crecido. Su principal fortaleza no ha estado necesariamente el orden, ni en cómo se venden los productos, ni el estado en que tienen sus ambientes; sino en su multitud de oferta y sus bajos precios.

En la avenida Grau, en el Cercado de Lima, los comerciantes ofrecen bicicletas desde los 75 soles. (Foto: Archivo El Comercio)

Los conglomerados han tenido una forma de crecimiento espontánea sobre la base de mercados, campos feriales y galerías ( en ese orden). Pese a que aún siguen teniendo ventajas sobre formatos modernos como los centros comerciales (tiendas por departamento, ‘ home centers’ y supermercados), los especialistas indican que si no se modernizan corren el riesgo de perder el espacio ganado.

En el caso de Gamarra, los comerciantes se encuentran ya en la tercera generación. mientras la primera –la de los fundadores– se ha enfocado hoy en temas inmobiliarios  –con el alquiler de las galerías– la tercera generación tiene una visión más empresarial y apuesta por una mejor organización, innovación y el alcance de nuevos mercados.

Este proceso ha generado una oportunidad para algunas inmobiliarias que han ingresado a estos conglomerados con un formato nuevo, el cual se trataría de una mixtura entre lo que ofrece un centro comercial ( tipo ‘mall’) y una galería tradicional.

En la avenida Wilson por ejemplo se han generado la construcción de hasta seis galerías siendo una de ellas el Cyber Plaza cuya propuesta, bajo la cual se construyó hace siete años, era similar a la de los "mall": con espacios amplios, mayor iluminación natural, estacionamientos y una administración centralizada, encargada de la limpieza, seguridad y orden.

Para sorpresa de los operadores de las nuevas galerías el 70% de los compradores son comerciantes de la zona. Se trata de los hijos de los dueños de galerías tan tradicionales como la Galería Wilson que han dado el paso hacia la comercialización más ordenada.

En los comercios de la Av. Wilson se ofrecen programas, reparación y venta de computadoras, laptops, entre otros servicios. (Foto: Archivo El Comercio) 

Operadores consultados que están desarrollando proyectos tanto en la avenida Wilson como en Las Malvinas (en la cual está a punto de inaugurarse el proyecto Malvinas Plaza) indican que en este campo se dan dos oportunidades: el hecho de que los comerciantes quieren seguir invirtiendo en nuevas tiendas y el hecho de que "retailers" como los bancos y tiendas de telefonía no pueden acceder a tiendas en la zona porque tienen que pagar altos precios por los metros cuadrados que deciden arrendar, en ese sentido los nuevos proyectos comerciales les dan esa chance.

Ernesto Aramburú, director ejecutivo de la consultora Araval, considera que el problema de las galerías tradicionales es su mantenimiento. Así, suelen ser administradas por asociaciones de los propietarios de los puestos, que usualmente pierden autoridad. Por esta razón, suelen haber problemas como la invasión de pasadizos con mercadería o propietarios que dejan de pagar las cuotas de mantenimiento, lo que genera problemas.

Diógenes Alva defiende la lógica de este tipo de administración. Explica que ante un problema de falta de pago, la táctica es simple: se le corta la luz. "Vas a ver si al día siguiente no pagan". Según Ernesto Aramburú, en el nuevo esquema es usual que el constructor del proyecto no venda todos los locales comerciales, sino que se queda con un 30% de los establecimientos -los más grandes- los cuales los alquila. De esta manera el constructor también se integra y se compromete con el éxito comercial de su proyecto.

Los entrevistados indican que los conglomerados comerciales seguirán creciendo ¿Hasta cuándo? No se sabe, pero se espera que lo hagan siempre de la mano de la formalidad.

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