El despegue del agro ha impulsado el avance de los proveedores
El despegue del agro ha impulsado el avance de los proveedores

Hace unos cuatro o cinco años, los cultivos de uva en Piura eran marginales. Hoy están cercanos a las 10 mil hectáreas de un fruto muy demandado por los mercados del mundo, sobre todo, los asiáticos. Como este caso, existe una decena de cultivos que están teniendo crecimientos violentos, saltos de gigante que mantienen en vilo a los principales proveedores de la agroexportación, que deben crecer cada año para no perder el ritmo. 

Si hoy los valores de la agroexportación suman un poco más US$4 mil millones, el reciente estudio de Apoyo Consultoría, a pedido de IPAE para la CADE 2013, estima que se alcanzarán los US$7 mil millones para el 2023. ¿Cuántas cajas de cartón, mangueras, camiones de transporte se requerirán para ese entonces? En el caso de las mangueras, el sector requerirá para ese futuro un metraje equivalente a darle 16 veces la vuelta a la tierra o dos veces la distancia a la luna.

¿Cómo se ha dado esa relación de los proveedores y la agroexportación? ¿Cómo se preparan para caminar al mismo ritmo, sin tropezar? En muchos casos, los entrevistados comentan que tienen que estar un paso adelante de sus clientes, porque con crecimientos tan inesperados es necesario estar preparados. Sin embargo, eso tomó su tiempo.

Jorge Manuel Ruiz Salazar, gerente general de Asym, empresa que ofrece el servicio de cadena de frío, recuerda que en un inicio las agroexportadoras utilizaban barras de hielo y ventiladores para dar el golpe de frío al cultivo que iban a enviar al extranjero. Era todo muy artesanal hasta que, ya a inicios del 2000, los volúmenes se fueron incrementando y las exigencias internacionales fueron más rígidas.  

“Hoy, el mantener la cadena de frío es indispensable para garantizar un producto de calidad que permanezca más tiempo en los anaqueles”, refiere.

La empresa tiene actualmente el encargo de hacer tres plantas empacadoras con sistema de frío para uvas, ubicadas en el norte y sur del país, cada una con un costo de US$1,5 millones. También trabajan otra empacadora de paltas por US$4 millones, en Jayanca. “Tenemos proyectos en cartera hasta el 2015”, refiere.

ENVASES
Igualmente, Santiago Reyna, gerente general de Cartones Villa Marina (Carvimsa), relata que los primeros espárragos que salieron del país se enviaban en cajas de cartón; antes que llegaran las de plástico corrugado, este se privilegió por su menor peso.

“Ahora las empresas están regresando al cartón, debido a que tiene un menor costo al ser reciclables. Se le da un baño de parafina y se impermeabiliza para que no pase la humedad”, refiere.

Carvimsa ya se encuentra preparada para los próximos cinco años de crecimiento económico del país, debido a que invirtieron hace unos años en su molino de papel que puede pasar rápidamente de producir 3.500 toneladas a 7.000 t de cajas de cartón.

En tanto, la principal empresa del sector, Trupal, del grupo Gloria, también se alista para acompañar a los productores agrícolas en su crecimiento. “En setiembre inauguraremos nuestra nueva planta de cartón corrugado en Piura. Con esta planta, diseñada para producir 5 mil toneladas, podremos servir a todo el agro de la región norte de una manera más eficiente”, refiere una fuente de la empresa.

Además, adelantaron que están terminando la ingeniería de su planta en Arequipa, desde donde se atenderá al sur del país y el norte de Chile.

Estás empresas coinciden en que el diseño de una caja permite que el producto agrícola llegue a su destino en las mejores condiciones, sobre todo, si debe recorrer kilómetros y kilómetros de distancia.

PROCESADORAS
“Iniciamos nuestras operaciones en el 2007, brindando el servicio a tres procesos refrigerados: palta, cítricos y espárragos verdes. En la actualidad, hemos ampliado nuestros servicios a procesos de mango, uva de mesa, granada, maracuyá, carambola y granadilla”, reflexiona Gianfranco Guerrini, gerente de Procesadora Torre Blanca S.A., del grupo Romero.

La empresa se prepara para llevar a la procesadora a una plena producción los 12 meses del año. Tienen proyectado invertir en mayor capacidad de enfriamiento entre el segundo semestre del 2014 y el primero del 2015. Además, está invirtiendo en su personal, porque quiere evitar una alta rotación y contar con trabajadores muy calificados y tecnificados.

Los volúmenes de producción de los últimos años de Torre Blanca se han incrementado entre 8% y 10%, debido a la mayor demanda agroexportadora.

Las agroexportadoras más grandes cuentan con sus propias plantas empacadoras, pero las medianas o las que recién están comenzando sus actividades deben recurrir a empresas que brinden este servicio. De acuerdo con el estudio de Apoyo Consultoría, las inversiones para contar con al menos 114 plantas de procesamiento más, necesarias para cubrir las necesidades del sector al 2023, suman US$478 millones.

Ruiz de Asym resalta que existe una gran cantidad de productos étnicos (choclo, cuyes, papa amarilla, rocoto y otros) que están comenzando a exportarse en mayores volúmenes y que requieren más empresas de empaque. 

En el caso del sistema de riego, algunas empresas israelíes han hecho inversiones importantes en el país para ofrecer sus productos, como es el caso de la empresa Netafim que invirtió US$15 millones el año pasado en una planta que le garantiza la producción de 25 millones de metros de manguera al mes.

Otro rubro que también ha crecido a similar ritmo que la agroexportación son los viveros, primer eslabón de la cadena agroexportadora. Santiago Fumagalli, de SF Almácigos, resalta que ahora la mayoría de los viveros se ocupan de producir plantines de frutales. En un inicio, recuerda que los mayores volúmenes de la agroexportación se concentraron en las hortalizas, como el espárrago y la alcachofa.

A OTRO RITMO
En su presentación en la CADE 2013, Ulises Quevedo, gerente general de Talsa, resaltó que existe un cuello de botella con 35 mil vehículos que transportan los productos agrícolas a los puertos o aeropuertos.

César Augusto Barinotto, gerente general de 828 Transportes, explica que el problema que tienen para crecer es la falta de choferes profesionales y la gran cantidad de empresas informales. “La falta de camiones es un problema para el sector, sobre todo, en las campañas en que existen picos de volúmenes de exportación”, dice.

Las empresas de agroquímicos también se han mantenido un poco lejanas del crecimiento agroexportador. En la última década, las agroexportadoras han podido hacer sus compras directas, lo que ha originado algunas disputas con los laboratorios.

Sin embargo, el grupo Silvestre comenta que trata de captar a los exportadores agrícolas, gracias a que ofrecen asistencia técnica y tienen márgenes muy bajos de utilidad. Solo el 8% de sus ventas está concentrado en las agroexportación.

“Hace 12 años, cuando empezamos esta experiencia de la agroexportación, había solo una planta de envases metálicos, ahora hay cinco. Es posible encontrar la diversidad de formatos y nuevos servicios de los proveedores que se han ajustado a los requerimientos del sector”, reconoce Juan Varilias, agroexportador y ex presidente de la Asociación de Exportadores (ÁDEX).

Tanto Varilias como el resto de entrevistados reconocen que el reto es grande, porque las actuales tasas de crecimiento agrícolas se mantendrán en la próxima década. Indudablemente serán parte de esa historia los proveedores que sepan seguirle el ritmo a la agroexportación.