La economía peruana registrará un crecimiento promedio de 4,1% entre el 2023 y el 2025, según el Marco Macroeconómico Multianual. (Foto: GEC)
La economía peruana registrará un crecimiento promedio de 4,1% entre el 2023 y el 2025, según el Marco Macroeconómico Multianual. (Foto: GEC) / Oscar Farje/MTC
Redacción EC

El Ministerio de Economía y Finanzas () proyectó que la registrará un crecimiento de 10,5% en el 2021 en su , una estimación que supera en 0,5 puntos porcentuales a la proyección que había previsto el Gobierno en el informe de actualización de proyecciones macroeconómicas presentado en abril pasado.

Según el MMM 2022-2025 aprobado por el Consejo de Ministros el último miércoles, el MEF indicó que el crecimiento del producto bruto interno (PBI) en 2021 será la tasa más alta desde 1994. Explicó que el avance responde al repunte de la actividad económica en el primer semestre del año (+20,9%) asociada a una rápida recuperación de la demanda interna y un efecto estadístico positivo, a pesar de la implementación de una cuarentena focalizada y un polarizado proceso electoral.

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Sin embargo, en la segunda mitad del año, el MEF prevé que el PBI moderaría su crecimiento en un contexto de disipación del efecto estadístico y recuperación de la confianza de los agentes económicos.

“Hacia la segunda mitad de año y en 2022, el PBI continuará recuperándose hasta alcanzar los niveles pre COVID-19, ante la mayor operatividad de las actividades económicas vinculadas al importante avance del proceso de vacunación y condiciones externas favorables”, dijo el MEF en el documento.

Para el período 2023-2025, el Gobierno prevé que la economía peruana “alcanzaría un crecimiento promedio de 4.1% debido a un crecimiento sostenido de la demanda interna, principalmente por mayores inversiones”.

Déficit fiscal

El déficit fiscal y la deuda pública Sector Público No Financiero (SPNF) ascendieron en 2020 a 8,9% y 34,7% del PBI, respectivamente, debido a debido al esfuerzo fiscal del Gobierno realizado en dicho año para hacer frente a la crisis sanitaria por el COVID-19 y la crisis económica.

En su MMM 2022-2025, el MEF prevé que el déficit fiscal –la diferencia entre los ingresos del gobierno y sus gastos– se reduciría a 4,7% del PBI. Con esto, dijo que se marcará el inicio de un proceso de consolidación fiscal gradual (1% del PBI en 2025) que permitirá preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas, en un contexto de repunte de la actividad económica.

El MEF dijo que la reducción del déficit fiscal se explica por el notable incremento de los ingresos fiscales (los cuales crecerán 26,4% real y se ubicarán en 19,9% del PBI en 2021) producto de la recuperación económica, una mejora en las condiciones internacionales, la disipación de las medidas tributarias del año pasado y al registro de ingresos extraordinarios.

Para el proceso de consolidación fiscal, el Gobierno elaborará una norma de rango de Ley que regule todo el proceso de convergencia fiscal de acuerdo con la siguiente trayectoria: 3,7% del PBI en 2022, 2,7% del PBI en 2023, 1,7% del PBI en 2024, y 1% del PBI en 2025 y en adelante.

En cuanto a la previsión de ingresos fiscales entre el 2022 y el 2025, el Gobierno estima que estos crecerían a un ritmo promedio de 4,9% real, lo que les permitirá expandirse de 19,9% del PBI en 2022 a 20,4% del PBI en 2025.

Inversión pública y privada

En 2022, el gasto público estará enfocado en expandir los servicios a la población y brindar soporte a la recuperación de la actividad económica. Ello, bajo una gestión fiscal responsable y preservando la estabilidad macroeconómica. El gasto aumentará 3.2% real orientado a cerrar brechas sociales y de infraestructura, y en el que se continuará mitigando la materialización de riesgos asociados con la pandemia.

El dinamismo del gasto público estaría liderado por la inversión pública (6,7% real), por lo que la asignación de los recursos apoyará un crecimiento económico orientado a la creación de empleo; seguido por el consumo público (2% real), que priorizará sectores que brindan servicios directos a la población como educación y salud.

Por su parte, la inversión privada se ha revisado al alza en línea con la ejecución y crecería 20% en 2021 y retornaría a sus niveles prepandemia, favorecida por un fuerte impulso de la inversión no minera, donde destaca la recuperación de la inversión en infraestructura y mercado de viviendas, y un efecto estadístico positivo en el primer semestre de 2021, según el MMM 2022-2025.

Para el 2022, el MEF prevé que la inversión privada crecería 5,5%, sostenida por la continuidad en la ejecución de grandes obras de infraestructura, el inicio de construcción de proyectos mineros y la recuperación de la inversión diversificada, en un contexto de disipación de la incertidumbre.

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