Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En 1970, el artista conceptual japonés On Kawara empezó a enviar, con irregularidad pero disciplinada constancia, telegramas dirigidos a amigos y colegas, en los que repetía el mismo mensaje: “Aún estoy vivo”. Utilizados para transmitir felices anuncios de nacimiento, la triste confirmación de un deceso o alguna inminente llegada, la intención de Kawara era invertir la sorpresa del telegrama compartiendo, más bien, una obviedad habitual: la ironía como testimonio de persistencia.