La ortodoncia interceptiva y/o preventiva se efectúa en niños para guiar o corregir el mal alineamiento de los dientes y crecimiento de los maxilares. El objetivo de este procedimiento es tratar los problemas de maloclusión a una edad temprana, antes de que el crecimiento sea completo y el problema se agrave. Asimismo, busca evitar que el paciente requiera un tratamiento futuro más complejo, largo y costoso.
Los niños deben tener la costumbre de asistir al dentista con frecuencia
/ Photographer: Dragos Condrea
¿Cómo saber si mi hijo tiene esta complicación?
En palabras de la especialista, se debe prestar atención a ciertas costumbres en los más pequeños. Por ejemplo, deben tener cuidado si un niño de 3 años o más presenta hábitos como la succión digital y/o labial, usa chupón por mucho tiempo, su maxilar superior tiene un crecimiento excesivo, muerde al revés o sus dientes están muy pegados o desalineados. Si observan estas prácticas en sus hijos, será necesario acudir a un odontopediatra para descartar cualquier tipo de maloclusión.
Los tratamientos varían dependiendo de cada paciente. La falta de espacio para el alineamiento de los dientes es el problema más común. Para corregirlo, el protocolo consiste en desgastes dentarios, uso de aparatos removibles o fijos (que sirven para ganar o recuperar espacios) y extracciones dentales. En el caso de problemas óseos, se puede hacer uso de aparatos fijos o removibles funcionales para corregir la mala posición de los maxilares o estimular su crecimiento.
¿Por qué se debe tratar desde una edad temprana?
Los principales beneficios de tratar la maloclusión en forma temprana son:
Contribuye con la estética del paciente
Se eliminan hábitos orales nocivos
Facilita la correcta erupción de los dientes permanentes