Lisbeth Janampa (derecha) es dirigenta de la olla común “Bendiciones de Dios” en San Juan de Miraflores, donde el gasto promedio en alimentos es hasta 90 soles diarios para alrededor de 150 personas. (Foto: Anthony Niño de Guzmán/El Comercio)
Lisbeth Janampa (derecha) es dirigenta de la olla común “Bendiciones de Dios” en San Juan de Miraflores, donde el gasto promedio en alimentos es hasta 90 soles diarios para alrededor de 150 personas. (Foto: Anthony Niño de Guzmán/El Comercio)
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Por Leslie A. Galván

Una mañana de abril, Aurora Ayala pensaba en qué comerían sus hijos de 5, 7 y 16 años al día siguiente. A esta mujer de 37 años, la pandemia del coronavirus le había arrebatado el trabajo, el alimento y la sonrisa, pero no la esperanza. Pocos días antes del 20 de abril, cuando concibió una idea que cambiaría su rutina por completo, el padre José Luis, miembro del Movimiento Misionero Pentecostés, cerca de su hogar, en Villa María del Triunfo, apareció acudiendo a sus plegarias de auxilio y le regaló siete pollos. Ella le agradeció y luego, en el camino de regreso a casa, pensó que sería injusto quedarse con todo. “Hay vecinas que tienen hasta siete hijos. Entonces fui donde mis vecinas y les dije: ¿qué les parece si compramos comida con nuestra poca platita y las tres hacemos una olla común?”, cuenta la mujer a El Comercio.

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