Christian Saurré

Un bombero es aquella persona que entra a un lugar del que todos huyen. Un bombero voluntario es además aquella que solo pide una cosa a cambio, un “gracias”.

Tal vez la dosis de locura sea demasiada para entenderla del todo, pero hace unos días un grupo de ellos logró, después de más de un año- pandemia incluida- traer a su compañía de bomberos un camión de rescate de casi 10 toneladas de peso. El camión vino desde el puerto de Yokohama, en Japón. La finalidad; que esta unidad sirva para rescatar a personas que ellos no conocen, que nunca han visto. Tal vez eso pinte un poco su dosis de locura, aunque decir que ellos reunieron el dinero y en algunos casos pusieron de su propio dinero para traer esa unidad, ya nos deja sin palabras. Pues bien, a eso que llamamos locura ellos le llaman: mística.

La Compañía de Bomberos Grau 16 de Barranco siempre estuvo en búsqueda de un camión de rescate que tuviera un brazo hidráulico, o lo que ellos llaman “pluma” para remplazar a una que perdieron años atrás después de una volcadura en el taller de reparaciones. Fue entonces que la ONG F&H Hope, dirigida por el Brigadier Mayor CBP José Antonio Palacios se echó a la búsqueda de esa unidad. El camión debía tener un brazo hidráulico, de esos que sirven para levantar autos o camionetas destruidas en accidentes vehiculares o rescatar personas atrapadas dentro de espacios reducidos como por ejemplo una combi o un bus deformado por un choque.

Hace poco menos de año y medio se ubicó una en Japón, en plena pandemia. En Junio de 2020 el señor Shimomura, un japonés filántropo que ha colaborado con el cuerpo de bomberos peruano en donaciones, ubica una máquina de rescate parecida a la que se volteó. La donación proveniente del gobierno japonés estaba, pero los costos para trasladarla a Perú no.

La ONG F&H Hope logró que esa unidad de rescate sea asignada a Perú. En la cola se quedaron países como Ecuador y algunos otros de Centroamérica.

A finales del 2020 llega un mensaje a José Antonio Palacios, representante de la ONG F&H Hope. Era una foto del camión y documentos con cientos de frases en japonés. Intentando no prestarle atención a las frases, supo que esa era la unidad que él y sus compañeros buscaban. Luego se encargarían de descifrar la jeroglífica oriental.

Se inició la negociación para tramitar el embarque a Perú. “El primer traductor fue un japonés de la empresa de Shimomura, pero moriría de COVID- 19 posteriormente y nos quedamos sin traductor”, cuenta Palacios. Es en ese momento cuando se recurre a la embajada de Perú en Japón para el apoyo en la traducción.

La gestión de los bomberos de la Compañía Grau 16 de Barranco fue un ejercicio de constancia. Desde algunos que empezaron con mini lecciones de japonés para poder revisar los trámites y leer los manuales del equipo oriental que se estaba trayendo, hasta aquellos que daban ideas para poder embarcar la unidad, que por su tamaño inusual, no conseguía buque y contenedor que la albergara.

Fue junio el mes en que se ubica la unidad, en agosto llega al puerto de Yokohama para que en setiembre se pueda embarcar. El almacenaje de un vehículo de esa dimensión es de aproximadamente 230 dólares diarios. El reloj volvía a contar los minutos. “Te dan diez días libres para que logres embarcarlo, luego te cobran por día”, dice Palacios. El traslado era un saldo que debería cubrirse. Desde 2 mil dólares subió hasta casi 5 mil. “A raíz de los reportajes que El Comercio generó se hizo mucha bulla en la población”, dice Palacios, y además del apoyo que ya tenían de la Intendencia de Bomberos y El Cuerpo General se suman aun más personas, sobre todo, sus propios bomberos.

Los primeros días de la próxima semana la unidad estará saliendo del puerto chalaco para ingresar a su nueva casa, la Compañía de Bomberos Grau 16 de Barranco.

Se formaron grupos para que todos se sientan partícipes y dueños de esta gestión. Algunos con aportes económicos, otros con ideas que pasan incluso por como se llamaría la nueva integrante de la compañía barranquina que es casi seguro que llevará el nombre del querido Comandante CBP Arturo Sakoda, fallecido hace un año. Para los que alguna vez pasamos por la puerta de la compañía de bomberos de Barranco seguro habremos saludado al comandante Sakoda y recibido de vuelta una sonrisa tímida y una mirada entre cerrada, nada más parecido a un gesto de bondad.

Los bomberos barranquinos, buscan equipar aun más la nueva unidad de rescate “Sakoda” y para eso están realizando una rifa a través de la organización Brigada Voluntaria. También se reciben donativos a través del 91213-2869 o de la cuenta Interbank soles 2003003715270.

El bombero nace bombero. Es en el ejemplo de las personas cercanas donde se ve la razón para que esa llama de mística empiece a arder. Todos los bomberos involucrados en esto lo hacen por la sola satisfacción de salvar vidas de gente que no conocen. Sí, es una locura. Ojalá haya más de esas locuras por ahí.

¿Para qué sirve una máquina de rescate en el cuerpo de bomberos?

“Las unidades de rescate responden dependiendo al equipamiento que tengan dentro. Esta unidad de rescate responderá a accidentes vehiculares, tanto de vehículos livianos como vehículos pesados, rescates en acantilados, rescates en ascensor, tal vez esté equipada para rescate acuático. Rescate en estructuras colapsadas en casos de terremotos o derrumbes”, apunta el Capitán CBP Daniel Goycochea, segundo jefe de la compañía Barranquina. “Hay varios equipos que nos toca investigar cómo se usa porque todo viene en japonés”, dice Goycochea sin que el entusiasmo se le apague.

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