Jasmín del Carpio es enfermera especialista en UCI neonatal y actualmente es una de las profesionales que vacunan a adultos mayores en Playa Miller de Essalud. (Hugo Pérez/ @photo.gec)
Jasmín del Carpio es enfermera especialista en UCI neonatal y actualmente es una de las profesionales que vacunan a adultos mayores en Playa Miller de Essalud. (Hugo Pérez/ @photo.gec)
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Gladys Pereyra Colchado

El último , Jasmín del Carpio tenía ocho meses de embarazo y la incertidumbre a flor de piel. Para entonces apenas habían pasado 55 días del estado de emergencia por el y la ola de muertes se elevaba con una rapidez aterradora. No quería dejar su trabajo de enfermera especializada en UCI neonatal, pero su estado la hacía más vulnerable. Y esa elección, aunque sabía qué tenía que hacer, era dolorosa. “Era muy triste, la pandemia iniciaba, no sabía qué iba a venir. Me separaron de mi área de trabajo, pero tenía que hacerlo por mi bebé”, cuenta.

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Un año después, la pandemia no cede, pero Jasmín tampoco. Hoy es una de las enfermeras que ayuda a enfrentar el virus con la vacunación. A los adultos mayores a quienes atiende – hasta un centenar por turno en el vacunatorio de la Playa Miller de Essalud – los trata con el mismo cuidado como quiere que traten a su hijo. “Al sentarse, ellos ponen toda su esperanza en nosotros. Muchos tienen miedo que le duela. Entonces, los veo y pienso en mi bebé cuando le ponen sus vacunas y trato de buscar la forma más cómoda para ellos”.

Jasmín del Carpio es enfermera especialista en UCI neonatal y actualmente es una de las profesionales que vacunan a adultos mayores en Playa Miller de Essalud. (Leandro Britto / @photo.gec)
Jasmín del Carpio es enfermera especialista en UCI neonatal y actualmente es una de las profesionales que vacunan a adultos mayores en Playa Miller de Essalud. (Leandro Britto / @photo.gec)

Jasmín es una de las miles de madres de la primera línea que pasarán su día trabajando en esas labores esenciales que mantienen a flote un país agobiado por la enfermedad.

Dos al frente

Juana Tarazona Alarcón también recuerda el Día de la Madre pasado con especial dolor. Aunque sus más de 30 años de experiencia como enfermera especialista en neurocirugía le habían preparado para sobrellevar las crisis, la muerte circundante la sobrecogió especialmente en esa fecha usualmente feliz. Más aún cuando su hijo, Guillermo Mejía, enfermero como ella, le tocaba trabajar. “¿Qué celebrábamos si teníamos pacientes que no nos acompañaban; familiares, colegas que se fueron?”, recuerda Juana, jefa del centro quirúrgico de la clínica Megasalud de Sisol. Pero tocaba ser fuerte. Como toca serlo todos los días desde que llegó el virus al país.

Juana Tarazona y a su hijo Guillermo Mejía se dedican a la enfermería. Este segundo Día de la Madre en pandemia tienen esperado pasarlo juntos, si ninguna cirugía de emergencia lo impide. (Anthony Niño de Guzmán / @photo.gec)
Juana Tarazona y a su hijo Guillermo Mejía se dedican a la enfermería. Este segundo Día de la Madre en pandemia tienen esperado pasarlo juntos, si ninguna cirugía de emergencia lo impide. (Anthony Niño de Guzmán / @photo.gec)
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Tener a otro miembro de la familia en el sector salud, supone un doble esfuerzo por mantener la tranquilidad y controlar el temor de que el otro se contagie. Para ambos es así. Guillermo dice que el ejemplo de su mamá creó su vocación. De hecho, empezó asistiéndola en la misma sala de operaciones, detrás de ella. La pandemia, para ambos, es un reto más para contribuir a salvar vidas. “Antes del COVID-19, siempre hubo riesgos, pacientes con infecciones que podían contagiar. Lo único que ha cambiado es el tipo de equipos de protección que usamos. Acostumbrarse al mameluco que sofoca, a la mascarilla que lacera la piel”, dice.

Juana Tarazona y su hijo Guillermo Mejía juntos en una intervención quirúrgica. (Archivo personal)
Juana Tarazona y su hijo Guillermo Mejía juntos en una intervención quirúrgica. (Archivo personal)

Este segundo Día de la Madre en pandemia tienen esperado pasarlo juntos, si ninguna cirugía de emergencia lo impide.

Madres de muchas

Margarita Mendoza tiene 37 años en el Puericultorio Pérez Araníbar y ha atendido a cientos de niñas, pero no olvida a la que le cambió la vida. Era una adolescente de 16 años que llegó al albergue con problemas de conducta. Con ella, Margarita aprendió a tener paciencia, a escuchar y comprender. Cuando se fue, al cumplir los 18 años, Margarita mantuvo el contacto, aunque cada vez con menor regularidad. “Ya eres abuela”, le escribió hace poco porque, pase lo que pase, uno no olvida a la madre.

Así como ella, Carmen Azañero es madre de muchas niñas del Puericultorio. Ambas trabajan como auxiliares de formación y tienen a su cargo, cada una, a diez niñas de entre 7 y 9 años. Las reciben, las atienden, las educan y forman lazos con ellas. Esa labor no cambió con la pandemia. Incluso, con la primera cuarentena, se reforzó. “Tuvimos que quedarnos aquí y las veíamos las 24 horas. Fue muy bonito porque llegamos a conocerlas en su mayor esplendor”, cuenta Carmen. El primer Día de la madre, lo pasaron juntas. Las cartas y los regalos hechos de manualidades los recibieron ellas y esta vez será igual. Con o sin pandemia, el trabajo de ser madre no tiene pausa.

Margarita Mendoza y Carmen Azañero son auxiliares de formación del Puericultorio Pérez Araníbar. Ambas cuidan a grupos de 10 niñas que llegaron al albergue tras medidas de protección dispuestas por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. (Anthony Niño de Guzmán / @photo.gec)
Margarita Mendoza y Carmen Azañero son auxiliares de formación del Puericultorio Pérez Araníbar. Ambas cuidan a grupos de 10 niñas que llegaron al albergue tras medidas de protección dispuestas por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. (Anthony Niño de Guzmán / @photo.gec)
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COVID-19: Próxima semana inicia vacunación a pacientes de hemodiálisis y personas con síndrome de Down
El ministro de Salud, Óscar Ugarte, informó este viernes que la próxima semana iniciará la vacunación contra el coronavirus (COVID-19) a pacientes de hemodiálisis y personas con síndrome de Down. Recordemos que actualmente las jornadas de inmunización están dirigidas a adultos mayores de 70 años.

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