Por Juan Pablo León Almenara

Para cruzar a pie o en bicicleta de forma segura el óvalo La Curva de Chorrillos habría que tener seis ojos. Es una selva donde solo pasa el más grande: la camioneta, el camión o el bus. Los peatones o ciclistas, las últimas ruedas del coche, se quedan varados en las esquinas. En medio de todo, se lidia otra pelea entre las mototaxis azules chorrillanas contra colectivos informales por ganar pasajeros. La ley aquí es ir todos contra todos. Mientras esto ocurre, los 10 semáforos que están instalados en ese óvalo lucen apagados desde el 2013. Todos los problemas del transporte y el tránsito en Lima están resumidos en este lugar.

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