Por Enrique Planas

Podemos imaginarlos juntos viendo “Frankenstein”, el clásico filmado por James Whale en 1931. En casa no faltaba la novela de Mary Shelley, además de otros títulos del género como Drácula de Bram Stoker, aventuras del hombre lobo y, cómo no, historietas de Batman. Pero más allá de influencias lectores, Gabriel Arévalo recuerda su propia historia: sus experimentos “científicos” con pequeños insectos, asistido por un amigo, vecino suyo en la quinta de Miraflores en la que vivía de niño, buscando convertir a las cucarachas y polillas que atrapaban en seres espeluznantes luego de sus insólitos tratamientos. “No llegue a transformar a ninguna criatura como esperaba. “Solo logré bichos muertos”, confiesa el joven músico, vocalista de la conocida banda Riviere.

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